
El principal objetivo del presente informe es ofrecer una panorámica general de la situación actual y principales tendencias del sector electrónico-informático y de telecomunicaciones en el ámbito europeo, estatal, y, principalmente, de la Comunidad Autónoma del País Vasco; haciendo referencia tanto a aspectos cuantitativos (análisis de las principales variables económicas, relevancia en el conjunto de la economía, etc.) como cuantitativos (situación actual, análisis DAFO, perspectivas...). Este estudio actualiza el informe elaborado en 1994, habiéndose registrado desde entonces acusados cambios que justifican el interés de efectuar esta revisión.
El estudio se estructura en cinco capítulos. En el primero de ellos, de carácter introductorio, se delimita la actividad objeto de estudio (no se incluyen los grandes operadores de servicios de telecomunicaciones ni las actividades meramente de distribución) y se resalta su relevancia estratégica en el conjunto de la actividad económica. En el capítulo 2 se analiza la situación del sector en el ámbito internacional, dedicándose el capítulo 3 para la descripción del sector en el conjunto de España. La evolución reciente y situación actual del sector en el País Vasco se detalla en el capítulo 4, abordándose finalmente el diagnóstico de su posición competitiva y perspectivas en el capítulo 5.
En cuanto a la metodología empleada, la parte cuantitativa del informe se ha elaborado mediante el tratamiento y contraste de la información estadística disponible (fundamentalmente de fuentes sectoriales), en tanto que la vertiente cualitativa se ha basado en documentos, informes y artículos especializados, así como en la información facilitada por agentes integrantes del sector.
Además de por su importancia económica, el sector electrónico-informático y de telecomunicaciones ha sido fuente en el ámbito internacional de numerosas noticias en los últimos meses por atravesar un periodo de acusada desaceleración, relacionado con lo que se ha dado en llamar como la nºcrisis de las empresas de Internet o puntocom".
El sector ha actuado como uno de los principales motores del crecimiento de la economía mundial en la última década e, incluso, algunas teorías llegaron a dar por sentado el final de los ciclos económicos como consecuencia de las nuevas tecnologías. Por ello, que la constatación a finales de 2000 y a lo largo de 2001 de que las empresas del sector también están sujetas a la coyuntura económica ha vuelto a poner en sus justos términos la realidad del sector, que tiene un peso económico y un potencial de desarrollo ciertamente importante pero que no tiene la capacidad de obtener tasas de crecimiento del 20% de forma ilimitada.
En ese contexto, el mercado europeo del sector electrónico-informático y de las telecomunicaciones (que representa cerca de la cuarta parte del mercado mundial) ha registrado en 2001 un crecimiento del 3%, tasa que se sitúa muy por debajo de la obtenida en los ejercicios precedentes (entre el 15% y el 25%), y deja en evidencia la ralentización experimentada por el sector en este último ejercicio.
El detalle de la evolución del mercado por subsectores revela que los fabricantes de equipos de telecomunicaciones han registrado los peores resultados, con un leve descenso de su mercado del 0,7%, mientras que tanto el subsector de la electrónica como el de la informática han experimentado moderados crecimientos (3,9% y 3,6%, respectivamente). No obstante, el análisis de un periodo más largo de tiempo refleja que el subsector fabricante de equipos de telecomunicaciones ha venido alcanzando las tasas de crecimiento más importantes (un 143% entre 1997 y 2001). Igualmente, el subsector de la informática también ha seguido una tendencia de marcado perfil ascendente (crecimiento del 80,6% entre 1997 y 2001), mientras que el subsector de la electrónica ha registrado un crecimiento comparativamente más pausado (35,5% entre 1997 y 2001).
Por lo que se refiere a las relaciones de comercio exterior, el sector se caracteriza por un intenso contacto con las economías exteriores. Las exportaciones a países fuera de la UE se elevaron por encima de los 96.000 millones de euros en 2000, y las importaciones franquearon la barrera de los 152.000 millones de euros, con un déficit de la balanza comercial superior a los 56.000 millones de euros.
En definitiva, todas las magnitudes analizadas ponen de relieve la importancia del sector en la economía europea, superando incluso a otros como el sector fabricante de vehículos de automoción o al de la ingeniería mecánica, y constituyéndose actualmente como el principal motor de desarrollo económico. En este sentido, en un informe recientemente elaborado por la OCDE se señala que, a pesar de la desfavorable coyuntura de 2001, el mercado de bienes y servicios del macrosector TIC (incluyendo grandes operadores y comercio de bienes TIC) representa el 8,3% del total del PIB en los países de la OCDE, cuando en 1992 no superaba el 6%.
Con relación a las perspectivas de futuro del sector, éstas se encuentran claramente vinculadas con la recuperación económica general y con el relanzamiento de los proyectos tecnológicos que han sido paralizados en el actual entorno de incertidumbre. Precisamente, uno de los grandes retos que afronta el sector en la actualidad consiste en demostrar que aún conserva el potencial de crecimiento que se le había otorgado, aclarando las dudas que han surgido en el último año. Ante esta perspectiva, EITO (European Information Technology Observatory) se muestra moderadamente optimista y apunta crecimientos en torno al 6% para los próximos dos ejercicios.
El mercado estatal de la electrónica, la informática y las telecomunicaciones representa en la actualidad en torno al 6% del mercado de la Unión Europea. En ese contexto, el sector ha registrado un apreciable parón de su actividad en 2001 truncándose la tendencia de acusado crecimiento observada en los últimos años. Concretamente, el mercado del sector ha alcanzado un valor de 15.806 millones de euros (un 6,4% inferior al de 2000), y la producción se ha situado en 7.988 millones de euros (un 10,6% menos que en 2000).
No obstante, hay que matizar que estas magnitudes, obtenidas según los datos facilitados por ANIEL (Asociación Nacional de Industrias Electrónicas y de Telecomunicaciones), únicamente incluyen en el segmento de la informática el hardware de equipos, de forma que al considerar la totalidad de las actividades informáticas a través de los datos facilitados por SEDISI (Asociación de Empresas de Tecnologías de la Información), el sector toma aún mayor relevancia y la cifra de mercado se elevaría hasta 25.814 millones de euros; mientras que la producción se sitúa en torno a los 22.200 millones de euros (3,5% del PIB estatal), a partir de alrededor de 2.000 empresas.
Además, bajo esta perspectiva, la evolución del sector en 2001 presenta un cariz menos negativo, dado el positivo resultado que según SEDISI ha obtenido el subsector de la informática con la excepción del hardware. Concretamente, esta asociación ha estimado un crecimiento del 6,5% para la facturación del subsector de las tecnologías de la información en 2001, aunque esta tasa queda muy lejos del casi 20% registrado en el bienio anterior.
En todo caso, con independencia de los datos que sean analizados, es evidente que en 2001 el sector ha ralentizado su crecimiento de forma acentuada, padeciendo en muchos de sus segmentos un retroceso respecto a 2000. Entre las principales razones que justifican este estancamiento puntual se encuentran el deterioro del clima económico estatal e internacional, con el consecuente descenso del volumen de inversiones, el retraso o la tímida puesta en marcha de importantes proyectos tecnológicos (la tercera generación de móviles, la televisión digital terrestre, la radio digital, etc.) y, en general, el clima de desconfianza que ha cundido entre los consumidores e inversores, especialmente ante todo lo relacionado con el fenómeno de las nuevas tecnologías.
Todo ello en un momento en el que principalmente los operadores de telecomunicaciones se habían embarcado en un proceso de inversión frenético intentando ganar mercado y tamaño a toda costa. Así, hay que tener en cuenta que el sector, especialmente el subsector de informática y el de telecomunicaciones, ha crecido a un ritmo vertiginoso en la segunda mitad de los 90; y ha sido precisamente el subsector de equipos de telecomunicaciones el que durante 2001 ha registrado los descensos más importantes tanto en términos de producción como de mercado, mientras que el sector de la informática y el de la electrónica han registrado una coyuntura menos desfavorable.
Por lo que se refiere al comercio exterior, según la información de ANIEL el sector estatal se caracteriza por presentar un déficit estructural en el saldo de la balanza comercial exterior. Concretamente, en 2001 este déficit se ha situado en la nada desdeñable cifra de 7.818 millones de euros (con unas exportaciones de 4.653 millones de euros y unas importaciones de 12.471 millones de euros).
Con relación a las expectativas, desde agentes del sector se apunta que si como parece la economía y el sector se encuentran en un ciclo de largo crecimiento y el presente periodo de recortes en los indicadores económicos se debe contemplar como uno de los imprescindibles ajustes de corta duración, el sector mantiene un alto potencial de crecimiento a medio y largo plazo, aunque debería poner más énfasis en la planificación, en la calidad de los productos y procesos y en el crecimiento no impulsivo.
En 2001 el sector electrónico-informático y de telecomunicaciones vasco cuenta con un total de 153 empresas, de las cuales la mayor parte pertenece a los subsectores de informática (36,6%) y electrónica profesional (33,3%), siendo menor la presencia de empresas de los subsectores de telecomunicaciones y componentes (17,6% y 12,4%, respectivamente); mientras que la fabricación de electrónica de consumo es prácticamente inexistente en nuestra comunidad. Los principales núcleos de concentración industrial del sector se encuentran ubicados en los alrededores de Zamudio, San Sebastián, Bilbao, Derio, Getxo, Irún, Mondragón y Vitoria.
En este contexto, se aprecia una clara focalización de la actividad sectorial hacia las áreas profesionales, presentando en general un buen nivel en términos de calidad y gestión. Asimismo, la aproximación al tamaño de las empresas del sector refleja otro de los rasgos que caracterizan a esta actividad: la reducida dimensión de sus empresas (el 57,5% de las empresas emplea a menos de 25 trabajadores elevándose hasta el 77,8% las que no alcanzan los 51 empleos). Por su parte, el empleo del sector presenta una clara tendencia creciente a lo largo de los últimos años, especialmente intensa en el periodo 1996-2001.
Concretamente, la cifra de trabajadores directos se sitúa en 7.810 empleados en 2001, cifra un 10,9% superior a la de 2000 y que casi dobla la registrada a inicios de la deoacute;cada de los años noventa (su distribución por subsectores se asemeja a la observada en términos de número de empresas). El sector se viene caracterizando por el alto nivel de titulados que emplea con relación al total de la plantilla, aspecto que además también se ha reforzado a lo largo de los últimos años.
No obstante, dadas las propias características de la actividad (rápido desarrollo de las tecnologías), emerge la necesidad de afrontar nuevos modelos de formación continua como factor de especial relevancia para mejorar la competitividad de las empresas. De este modo, la escasez de profesionales de alto rendimiento es uno de los principales elementos de preocupación del sector.
En 2001 la facturación del sector en la CAPV se sitúa en 1.415,5 millones de euros, cifra que representa un crecimiento del 13,5% respecto a 2000, y que consolida la tendencia de espectacular crecimiento registrada a partir de la crisis económica de inicios de los años noventa, presentando aumentos superiores a los dos dígitos en todo el período 1994-2001. Con ese notable crecimiento de la facturación en 2001, el sector vasco se ha desmarcado en buena medida de la débil coyuntura sectorial observada en el ámbito internacional, debido en buena medida al mayor dinamismo de la economía vasca y estatal (que han mantenido un nivel de crecimiento claramente superior a la media europea) y a la propia naturaleza del sector focalizado en las áreas profesionales.
No obstante, la información disponible para el primer trimestre de 2002 muestra una clara ralentización de la actividad sectorial, situación que habrá que esperar a ver si se remonta en la segunda mitad del ejercicio al hilo de la recuperación económica prevista. Por lo que se refiere a los mercados de destino de las ventas de las empresas vascas del sector, en primer lugar cabe destacar que el resto del Estado es su principal mercado, área que además ha ido ganando cuota de participación en los últimos años mientras que se ha ido reduciendo el peso de la facturación en el mercado de la CAPV. En lo que atañe al comercio exterior, las exportaciones tambión han consolidado en 2001 la tendencia de acusado crecimiento observada en los últimos años. Así, la propensión exportadora del sector alcanza una tasa del 34,3% de la facturación en 2001, participación que supera en más de 10 puntos la registrada a inicios de los años noventa (23,5% en 1990) y que refleja el importante esfuerzo realizado por las empresas del sector para abordar los mercados exteriores. Desde el punto de vista geográfico, la UE y Latinoamérica continúan siendo los principales mercados exteriores de las empresas vascas del sector.
Este es un aspecto crucial en un sector como el electrónico-informático y de telecomunicaciones caracterizado por su continuo y acelerado desarrollo tecnológico. En este sentido, cabe destacar que el gasto en I+D de las empresas del sector se sitúa en 70,5 millones de euros en 2001, presentado una senda de claro crecimiento en el período analizado (1996-2001), lo que le ha permitido mantenerse en torno al 5% de la facturación del sector.
Estas cifras ponen de relieve el esfuerzo que las empresas del sector están llevando a cabo de manera sostenida en el tiempo para incorporar las nuevas tecnologías en sus procesos y productos, participando activamente en los diferentes programas de investigación tanto a nivel de la CAPV y el Estado como en el ámbito internacional. Baste indicar como ejemplo que el sector electrónico-informático y de las telecomunicaciones acapara en 2001 el 19,3% de las subvenciones del programa Red Vasca de Tecnología e Innovación y el 14,9% de las del programa IN-TEK.
En primer lugar cabe destacar que la actividad del sector electrónico-informático y de telecomunicaciones se caracteriza en términos generales por el uso de tecnologías limpias con escaso impacto medioambiental. De este modo, esta problemática es escasamente relevante en el sector que nos ocupa en comparación con otras actividades económicas. No obstante, el diseño, producción, uso y eliminación de las TIC tiene en su conjunto un impacto negativo sobre el medio ambiente.
Como aspectos más remarcables cabe señalar la utilización de algunos materiales dañinos en el diseño y la fabricación de equipamientos TIC (como el cadmio o litio) y el reto que presenta el tratamiento de residuos (ordenadores, móviles, etc.) de manera que se minimice el impacto medioambiental. Así, la propuesta de Directiva comunitaria sobre equipos electrónicos al final de su vida, las propuestas de la Comisón Europea sobre eliminación del uso de sustancias peligrosas, sobre el diseño y fabricación de equipos respetuosos con el medio ambiente y sobre la limitación del consumo de energía eléctrica, abren un nuevo campo de actuación que va a tener repercusiones muy significativas sobre la tradicional forma de producción y, lo que es más importante, sobre los costos de producción, sobre los precios y sobre las condiciones de competencia en el mercado europeo.
El sector electrónico-informático y de telecomunicaciones representa en 2001 casi el 1% del total del empleo de la economía vasca, participación que se eleva al 3,4% en términos de producción, al 4,5% en términos de exportación, y hasta el 14,1% en términos de gasto en I+D de las empresas. Asimismo, cabe resaltar que esa participación prácticamente se ha duplicado en el periodo 1990-2001, tanto en términos de empleo como en facturación y exportación; lo que revela un crecimiento de la actividad sectorial sensiblemente superior a la media de la economía vasca, mostrando un alto potencial de crecimiento a medio y largo plazo.
Con relación a la participación del sector vasco en el conjunto de la actividad sectorial estatal, la comparación directa de las cifras estó distorsionada por la notable participación de las multinacionales en la actividad estatal en subsectores como la electrónica de consumo, el hardware o el software empaquetado, circunstancia que apenas tiene incidencia en la CAPV. Sin tener en cuenta esas consideraciones el sector vasco vendría a representar en la actualidad en torno al 7% del total estatal tanto en términos de empleo y de empresas como de facturación, aunque es de resaltar que esa participación en la facturación se eleva considerablemente, por encima del 30%, en los subsectores de actividad con un mayor carócter profesional.
El sector electrónico-informótico y de telecomunicaciones cuenta en nuestra comunidad con una extensa red de infraestructuras de apoyo que vienen jugando un papel muy relevante en el desarrollo de su actividad y su posición competitiva. Concretamente, se puede destacar la importante dotación de infraestructuras de asociación (GAIA- Asociación de Industrias de las tecnologías Electrónicas y de la información del País Vasco y Cluster de Telecomunicaciones), de tecnología e innovación (Saretek- Red vasca de Tecnología e Innovación y Parques Tecnológicos) y de formación (centros universitarios y de formación profesional que imparten los conocimientos básicos relativos a las tecnologías del sector).
En primer lugar cabe destacar el continuo y acusado incremento en el grado de penetración de los equipamientos TIC observado en el último bienio, tendencia generalizada tanto al ordenador personal, como a Internet y el teléfono móvil. Concretamente, a finales de 2001 el 48,1% de la población de la CAPV con 15 y más años dispone de ordenador en su hogar (37,1% a mediados de 2000), el 26,6% tiene conexión a Internet (11% a mediados de 2000), mientras que ya el 75,2% dispone de teléfono móvil (49,2% a mediados de 2000). Por lo que se refiere a la comparación del nivel de equipamiento TIC con otros ámbitos, éste no presenta actualmente sensibles diferencias con la media de la Unión Europea, situándose entre las principales Comunidades Autónomas en el ámbito estatal.
Asimismo, el número de usuarios de Internet en la CAPV ha experimentado un acusado incremento a lo largo del bienio 2000- 2001, de manera que la CAPV lidera ya actualmente el ranking de Comunidades Autónomas en términos de porcentaje de población usuaria de Internet. No obstante, la utilización de esta tecnología en nuestro territorio es inferior a la media del conjunto de la Unión Europea, diferencia que se agranda aún más con respecto a los niveles de utilización en los países nórdicos.
En primer lugar cabe destacar el continuo y acusado incremento en el grado de penetración de los equipamientos TIC observado en el último bienio, tendencia generalizada tanto al ordenador personal, como a Internet y el teléfono móvil. Concretamente, a finales de 2001 el 48,1% de la población de la CAPV con 15 y más años dispone de ordenador en su hogar (37,1% a mediados de 2000), el 26,6% tiene conexión a Internet (11% a mediados de 2000), mientras que ya el 75,2% dispone de teléfono móvil (49,2% a mediados de 2000). Por lo que se refiere a la comparación del nivel de equipamiento TIC con otros ámbitos, éste no presenta actualmente sensibles diferencias con la media de la Unión Europea, situándose entre las principales Comunidades Autónomas en el ámbito estatal.
Asimismo, el número de usuarios de Internet en la CAPV ha experimentado un acusado incremento a lo largo del bienio 2000- 2001, de manera que la CAPV lidera ya actualmente el ranking de Comunidades Autónomas en términos de porcentaje de población usuaria de Internet. No obstante, la utilización de esta tecnología en nuestro territorio es inferior a la media del conjunto de la Unión Europea, diferencia que se agranda aún más con respecto a los niveles de utilización en los países nórdicos.
En primer lugar, cabe destacar las notables diferencias en el equipamiento en TIC de las empresas según el tamaño de las mismas, detectándose una brecha especialmente significativa entre el nivel de las pequeñas empresas con menos de 10 empleados y el de las empresas con 10 ó más empleados. Con relación a la comparación de la situación respecto a otros ámbitos, la información disponible permite afirmar que las empresas de la CAPV, al menos las de más de 9 empleos (para las que se dispone de información comparativa), están a la altura de las europeas en cuanto a niveles de equipamiento, pero no ya en el uso de esas tecnologías y concretamente de Internet, constatándose diferencias apreciables con los países nórdicos en el uso de Internet en aplicaciones avanzadas como la disposición de sitio web o la compra de bienes y servicios a través de la Red.
En ese sentido, en términos globales para el conjunto de las empresas vascas el acceso a Internet es todavía bastante limitado, observándose además que queda un amplio margen de desarrollo y dinamización en el uso de esta nueva tecnología para aquellas que acceden, quedando en gran medida pendiente el desarrollo de la Red como herramienta de gestión de la presencia de las empresas en sus mercados (comunicación, marketing,...) y del acceso a la formación y a la información (proveedores, clientes...).
En línea con la iniciativa nºeEurope-Una Sociedad de la Información para todos" de la Unión Europea, los diferentes estados y regiones han desarrollado sus propios planes de acción en esta materia (Plan INFO XXI en el caso del estado Español). En ese contexto, el Gobierno Vasco ha presentado a inicios de 2002 el llamado nºPlan Euskadi en la Sociedad de la Información", que contará con un presupuesto de más de 563 millones de euros hasta el 2006, con el objetivo de adaptar la sociedad vasca a la nueva era digital, favoreciendo el cambio cultural y poniendo las nuevas tecnologías al servicio de todos los ciudadanos, para lograr una mayor calidad de vida y equilibrio social y la generación de valor y riqueza. En ese sentido para trata de lograr una eficaz integración de Euskadi en la Sociedad de la Información el Plan trata de incidir, de forma armónica y equilibrada, en el desarrollo de los elementos claves que constituyen el modelo de actuación:
Variables estratégicas y análisis dafo. Al hilo del análisis de la evolución del sector electrónico-informático y de telecomunicaciones y de las tendencias imperantes en el mercado, se aprecia que la competitividad de las empresas que desarrollan su actividad en el mismo gira entorno a una serie de aspectos estratégicos, entre los que se pueden destacar fundamentalmente y a grandes rasgos los siguientes:
En ese sentido, si bien es cierto que la mayoría de esas variables en términos globales son extrapolables o generalizables a otras actividades, también lo es que están sujetas a una serie de matices propios y especialmente relevantes del sector que nos ocupa, y que se detallan en el informe.
En este contexto, la posición competitiva del sector electrónico-informático y de telecomunicaciones vasco viene determinada por sus fortalezas y debilidades. Asimismo, en el desarrollo de su actividad se vislumbran una serie de amenazas y oportunidades que dependiendo de la capacidad de iniciativa del propio sector y de los condicionantes externos, determinarán el fortalecimiento/debilitamiento de su posición competitiva. En el cuadro adjunto se recogen tanto las principales fortalezas y debilidades del sector, como sus principales amenazas y oportunidades, cuyo contenido se desarrolla y matiza en el capítulo correspondiente del informe.
| FORTALEZAS | DEBILIDADES |
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| AMENAZAS | OPORTUNIDADES |
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Con relación a las perspectivas de evolución de la actividad sectorial, y al margen de las oscilaciones coyunturales de la actividad sectorial, las expectativas de futuro a medio y largo plazo son favorables. En ese sentido, cabe destacar que las tecnologóas y aplicaciones provistas por el sector son de uso extensivo en diferentes actividades económicas (tecnologías horizontales), por lo que el mercado sectorial presenta un gran potencial de crecimiento, así como una base sólida en momentos coyunturales desfavorables.
