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INFORMES SECTORIALES DE LA CAPV

Vinos, elaboración y crianza
Número: 55

Título: Vinos, elaboración y crianza
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RESUMEN Y CONCLUSIONES


1. Presentación

Siguiendo las pautas de la colección de informes sectoriales que la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras viene publicando desde 1984, el principal objetivo del presente trabajo es ofrecer una visión panorámica de la situación actual y principales tendencias de la actividad de elaboración y crianza de vino tranquilo en el ámbito internacional, estatal, y, principalmente, de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Este estudio actualiza el informe elaborado en 1992 sobre este mismo sector, habiéndose registrado desde entonces acusados cambios que justifican el interés de efectuar esta revisión.

El informe se estructura en cinco capítulos. En el primero de ellos, de carácter introductorio, se delimita la actividad objeto de estudio (en la CAPV la producción de vino se circunscribe mayoritariamente al vino tranquilo, cuya elaboración y crianza se localiza íntegramente en la Rioja Alavesa; y ya con una menor relevancia cuantitativa al txakoli, producto clasificado como vino especial), se describen algunas de las peculiaridades especificas que lo caracterizan, incluyendo finalmente un breve repaso de los orígenes y la evolución del vino a lo largo de la historia. En el capítulo 2 se aborda el análisis de la situación del sector al nivel internacional, dedicándose el tercer capítulo para la descripción de la actividad en el conjunto de España. La evolución reciente y situación actual del sector en el País Vasco se detalla en el capítulo 4, abordándose el diagnóstico de su posición competitiva y sus perspectivas en el capítulo 5 (análisis DAFO).

En cuanto a la metodología, para la realización del informe se ha recopilado y analizado la información estadística disponible, tanto de fuentes estadísticas básicas (Eurostat, INE, Eustat,...) como de fuentes sectoriales. Ese análisis se ha complementado y contrastado con los estudios y documentación ya existentes relativas al sector, así como con la información cualitativa facilitada por agentes integrantes del mismo.

2. El sector en el contexto internacional 

El contraste de las evoluciones del consumo y de la producción mundial de vino refleja una situación de excedentes productivos estructurales en el mercado del vino, situación que determina una alta competitividad en los diferentes mercados en el ámbito internacional.

La producción mundial de vino se viene situando en los últimos ejercicios en torno a los 270 millones de hectolitros, observándose una ligera tendencia a la baja. Esta producción está muy concentrada en países de fuerte tradición vitivinícola como Italia, Francia y España, aunque en los últimos años se está asistiendo a la irrupción de nuevos países productores de vino (Sudáfrica, Chile, Australia...) que van alcanzando mayor peso en el ámbito internacional (con un modelo productivo menos reglamentado que en la UE, no aplicando en general el principio de protección de las denominaciones de origen). Por su parte, el consumo mundial de vino ha registrado una ligera tendencia al alza en la segunda mitad de la década de los noventa, situándose actualmente en torno a los 227 millones de hectolitros, de modo que parece haberse detenido la continua caída del mismo observada desde inicios de la década de los ochenta. Las principales áreas productoras también son en general las principales consumidoras, presentando los mayores niveles de consumo anual per cápita, en un contexto en el que el consumo se está moviendo de forma acelerada desde los vinos de menor calidad hacia los vinos de mayor calidad.

La vitivinicultura de la UE lidera el mercado mundial del vino en sus diferentes aspectos. Actualmente los viñedos de la UE vienen a representar un 45% de las superficies vitícolas mundiales, elaborando una media del 62% del total de la producción mundial del vino (64% como media anual en el período 1990-95), y acaparando en torno al 58% del total del consumo mundial de vino. Asimismo, la UE lidera también los intercambios comerciales, siendo a la vez el primer exportador mundial (acapara en torno al 75% del total) y el principal mercado de importación (en torno al 65% del total). Dentro de la UE, el vino representa el 6% del valor de la producción final agraria comunitaria.

Tradicionalmente la cantidad de vino producida en la UE se ha situado estructuralmente por encima de la demanda, de manera que año tras año el sector del vino ha venido registrando importantes excedentes productivos, generados fundamentalmente en los principales países productores (Francia, Italia y España, que conjuntamente acaparan el 87% de la producción comunitaria). Ante esa situación de excedentes estructurales de producción, la UE se ha visto en la necesidad de adoptar medidas de intervención en el mercado del vino, que hasta la aprobación de la nueva OCM (1999) se han centrado fundamentalmente en la reducción de la superficie de viñedo y la destilación de una gran cantidad de vino de mesa. De ese modo, en los últimos años se observa un mejor equilibrio entre oferta y demanda, aunque todavía con excesos de oferta.

La producción vinícola de la UE se divide en tres categorías de vinos que definen su estructura productiva: vinos de mesa, que representan actualmente el 55% del total de la producción (65% a finales de los ochenta), vinos de calidad producidos en determinadas regiones (v.c.p.d.r.), que representan en torno al 40% del total en la actualidad (30% a finales de los ochenta), y otros vinos, dirigidos a la producción de coñac y vinos no incluidos en las categorías anteriores, que apenas representan el 5% del total y que no son objeto del presente estudio.

La nueva OCM vitivinícola de la UE (ha entrado en vigor en la campaña 2000/2001) trata de responder a las nuevas condiciones del mercado del vino (exigencia de calidad por parte del consumidor, problemática de los excedentes de producción, competencia de los nuevos países productores...), continuando con la orientación de la producción hacia la calidad y la adecuación a la demanda y pretendiendo lograr un mejor equilibrio entre demanda y producción, estimulando la competitividad de la viticultura europea para enfrentarse a la apertura creciente de los mercados internacionales.

3. El sector del vino en España

España es un país de fuerte tradición en la elaboración de vino, liderando junto con Francia e Italia la actividad sectorial a escala internacional, contando con la mayor superficie de viñedos para vinificación del mundo, y situándose como tercer productor por detrás de Francia e Italia, debido a que el rendimiento medio por hectárea del viñedo español es sensiblemente inferior al francés o italiano.

La gran variedad de sus suelos y climas existentes en España han generado una extensa gama de vinos, cada uno de ellos con una marcada personalidad distinta. El esmerado cultivo de las viñas, junto con una cuidadosa elaboración de muchos de estos vinos, les ha permitido alcanzar fama internacional. Desde la incorporación de España a la UE, los vinos españoles considerados por la normativa comunitaria como vinos de calidad producidos en regiones determinadas (v.c.p.r.d.) son los producidos y efectivamente protegidos y comercializados por las Denominaciones de Origen.

Actualmente el empleo de la industria vinícola española representa el 5% del total de la ocupación de la industria agroalimentaria, participación que se eleva al 8% en términos de ventas, mientras que la producción de vino supone alrededor del 4% del total de la producción final agraria española. El sector se caracteriza por el reducido tamaño de sus unidades empresariales.

A lo largo de los últimos años el sector ha experimentado importantes cambios, especialmente a partir de su incorporación al mercado común europeo. El exceso de producción frente a una tendencia a la disminución del consumo y la aparición de un nuevo mercado, marcado por la exigencia de una mayor calidad por parte de consumidor, han ido conduciendo al sector a un proceso de ajustes en la línea de tratar de lograr un mejor equilibrio entre oferta y demanda y una orientación a una producción cada vez de mayor calidad.

En ese marco, la industria vinícola española se ha caracterizado por su elevado dinamismo en la última década, especialmente en la segunda mitad de los noventa (favorecida por la fuerte expansión económica generalizada), realizando un apreciable esfuerzo inversor e innovador (equiparando su tecnología y sistemas productivos a la de sus principales competidores) en aras de mejorar la producción y calidad de los vinos, que se ha reflejado en un incremento apreciable de sus ventas, especialmente en los mercados exteriores.

Con relación a la demanda de vino tranquilo en España, tras la notable reducción observada desde inicios de los años ochenta, su evolución apunta ya hacia una cierta estabilidad en el último quinquenio en torno a los 12,5 millones de hectolitros, observándose un incremento paulatino del peso del consumo de vino de calidad en detrimento del vino de mesa. Por su parte, el volumen de las exportaciones, tras el notable incremento registrado en los últimos años, sufre un frenazo en el último bienio al hilo del significativo incremento de los precios, situándose en 7,4 millones de hectolitros en 2000 (9,2 en 1998). Estas cifras de consumo no pueden absorber el alto nivel productivo del sector vitivinícola español (con una producción media de 32 millones de hectolitros en los últimos años) con la consiguiente generación de excedentes y acumulación de stocks, situación que se agrava en campañas con condiciones meteorológicas favorables para la viticultura (como en 2000/01 y 2001/2002) en las que producción supera los 40 millones de hectolitros, incidiendo en la reducción de los precios sectoriales.

Con la puesta en marcha de la nueva OCM del vino se trata de alcanzar un mejor equilibrio entre oferta y demanda y favorecer la producción de vinos de más calidad, aunque de acuerdo con los planes de reestructuración del viñedo, mejorando estructuras y poniendo nuevas variedades, no es previsible una reducción de la capacidad productiva, pero también es de esperar que se incremente el peso de la producción de vino de calidad, tradicionalmente con menores problemas de excedentes que el vino de mesa.


4. El sector del vino en la CAPV

4.1 Aproximación a la principales magnitudes de la actividad

La superficie actual de viñedo productivo en la CAPV asciende a 11.415 hectáreas (1% del total estatal, frente al 0,7% de principios de los noventa), a partir de la cual se ha obtenido una producción de vino de 85,2 millones de litros en 2000 (2% del total estatal, frente al 1,3% de los primeros años noventa), cuyo valor en origen se acerca al 30% del total de la producción final agraria vasca, participación que ha experimentado un fuerte ascenso al hilo del notable incremento registrado en los precios en origen de la uva y del vino en los últimos años.

El sector de elaboración y crianza de vino en la CAPV se identifica fundamentalmente con el vino tranquilo de Rioja Alavesa y la estructura empresarial que lo elabora, mientras que en el resto de la CAPV, al margen de la producción de txakoli, la actividad se limita a establecimientos dedicados exclusivamente al proceso de embotellado y/o comercialización sin elaborar vino, no incluyéndose en el presente estudio.
En ese sentido, el 97,7% del viñedo vasco se localiza en la comarca de Rioja Alavesa, destinándose en su totalidad a la producción de vino tranquilo de alta calidad, que a su vez representa el 98,8% del total de la producción de vino en la CAPV. El 2,3% del viñedo restante se destina a la producción de txakoli (vino catalogado como especial que supone únicamente el 1,2% de la producción vasca), variedad implantada en los tres territorios históricos, aunque con escasa significación cuantitativa en relación con el vino de la Rioja Alavesa, comarca en la que se concentra el 82,6% de los establecimientos y el 89,5% del empleo de la industria vinícola vasca.

La industria vinícola vasca está integrada en la actualidad por 591 establecimientos que emplean a 1.532 trabajadores (8% de la ocupación del sector agroalimentario vasco), caracterizándose por la reducida dimensión media de sus establecimientos (al igual que acontece al nivel estatal y europeo). El valor de la producción de esta industria alcanza los 60.000 millones de pesetas (8% del total de la industria vinícola española), cifra que representa el 12% del total del sector agroalimentario vasco (y el 1% del total del sector industrial de la CAPV), constituyéndose actualmente como el principal subsector agroalimentario vasco.

La comparación de sus principales magnitudes económicas con las del conjunto del sector agroalimentario, muestra que la incorporación de valor añadido a la producción en la industria vinícola (35,9%) es sensiblemente superior a la aportada en el conjunto del sector agroalimentario (26,3%). Asimismo, debido a las peculiaridades específicas del empleo de la industria vinícola (importante grado de empleo temporal o a tiempo parcial), la participación de los costes de personal sobre la producción (5,5%) es significativamente inferior a la observada en el sector agroalimentario (13,9%), de manera que la participación del excedente bruto de explotación de la industria vinícola (30,3%) dobla con creces la registrada en el conjunto del sector agroalimentario (12,4%).

Desde el punto de vista ya de la demanda, el consumo de vino en la CAPV sigue las tendencias ya comentadas al nivel estatal: continua reducción desde principios de los años ochenta y cierta estabilidad en los últimos años en un contexto de incremento del consumo de vino de calidad y reducción del consumo de vino de mesa. Actualmente en la CAPV se consumen anualmente alrededor de 110 millones de litros de vino (frente a los 140 millones de principios de los noventa) que representan cerca del 9% del total estatal; cifra que supera con creces la cantidad de vino elaborado en la CAPV, configurándose como una región deficitaria en vino (mayor demanda que oferta) que no tiene por tanto responsabilidad en la situación excedentaria que viene caracterizando a este producto al nivel estatal y europeo.

Ese nivel de consumo sitúa a la CAPV como una de las principales áreas consumidoras de vino en el ámbito estatal. Concretamente, y en lo que a consumo per cápita de vino tranquilo en los hogares se refiere, la CAPV lidera con claridad el ranking en el caso del consumo de vino con denominación de origen (superando en un 95,1% la media estatal); manteniendo la segunda posición (por detrás de Cantabria) en el caso del vino de mesa (superando en este caso en un 41,4% la media estatal). Asimismo, cabe resaltar que el consumidor vasco es el principal demandante de vino Rioja en el mercado interior español, siendo los tintos alaveses los más solicitados, valorándolo ya hoy día como uno de los grandes vinos del mundo.

4.2 El vino de la Rioja Alavesa

Un vino de alta calidad y reconocido prestigio internacional

El vino elaborado en la comarca de la Rioja Alavesa, subzona integrada en la Denominación de Origen Calificada Rioja, se caracteriza por su alta calidad constituyéndose como una las principales tarjetas de presentación del Territorio Histórico de Alava en particular, y de la CAPV en general. Esa alta calidad de sus vinos se fundamenta en sus condiciones agronómicas (muy aptas para el cultivo de la vid), las variedades predominantes en sus viñedos (tempranillo), y las circunstancias socioeconómicas del cultivo de la vid y elaboración del vino que la caracterizan (es una de las comarcas con mayor vocación y dedicación vitivinícola en el ámbito internacional).

Esas características de sus vinos también se manifiestan dentro del conjunto de la Denominación de Origen Calificada Rioja en la que están amparados, situándose como punta de lanza de la misma en cuanto a calidad se refiere, y mostrándose como la gran promesa de la Denominación. De ese modo, la ya importante participación de la Rioja Alavesa en el conjunto de la Denominación en términos globales (en 2000 el 27,1% del vino Rioja se ha producido en Alava con el 21,4% del total del viñedo productivo) se incrementa en relación a los vinos de mayor calidad (crianza, reserva y gran reserva).

Por tanto, actualmente el vino de la Rioja Alavesa es considerado como uno de los mejores de Europa, obteniendo numerosas distinciones en todos los certámenes en los que participa, y sus marcas se encuentran en las cartas y vinacotecas de los mejores restaurantes del mundo. De ese modo, a lo largo de la última década el vino Rioja ha logrado subir un escalón en términos de reconocimiento y prestigio internacional, codeándose ya con los vinos italianos y situándose únicamente por debajo de los vinos franceses.


Evolución de las principales magnitudes de actividad

El sector vitivinícola de Rioja Alavesa ha experimentado cambios espectaculares a lo largo de los últimos años, que han afectado tanto al panorama agrario de la comarca como al tejido empresarial de elaboración y comercialización del vino. La magnitud de esa transformación se refleja en la evolución registrada en sus principales variables de actividad en el último cuarto del siglo XX, y especialmente en la década de los noventa (favorecida por el contexto de notable expansión económica generalizada).

Concretamente, el viñedo de la Rioja Alavesa ha presentado un continuo crecimiento desde la década de los años setenta, pasando de las 7.000 hectáreas de viñedo productivo registradas como media anual en el quinquenio 1970-1974 a las 10.900 hectáreas del quinquenio 1996-2000 (en 2000 el viñedo inscrito en la Denominación asciende 12.055 hectáreas de las que 11.154 son de viñedo productivo). Paralelamente, se han ido mejorando sustancialmente las características estructurales del viñedo y las técnicas aplicadas al mismo, lo que ha permitido un notable incremento de los rendimientos de la viña, aspecto que unido al crecimiento de la superficie cultivada determinan un fuerte aumento de las producciones de vino obtenidas.

De ese modo, en los últimos treinta años la Rioja Alavesa ha triplicado con creces su producción de vino, alcanzando los 66 millones de litros de media anual en el período 1996-2000 frente a los 20 millones de litros obtenidos en la década de los setenta (la excelente cosecha de 2000 ha permitido alcanzar un nuevo récord, con 84,2 millones de litros de vino elaborados).

Este espectacular incremento de la actividad vitivinícola se ha sustentado en la también espectacular ampliación de los mercados a los que se dirigen sus vinos, de modo que la capacidad de comercialización de la industria vinícola casi se ha cuadruplicado, pasando de los 14 millones de litros de media anual de los años setenta a los 50 millones de litros de media anual del período 1996-2000, éxito comercial (la facturación del sector se ha cuadruplicado en la década de los noventa) que no ha venido solamente del consumidor vasco, su cliente tradicional, sino, sobre todo del fuerte aumento de las exportaciones a los países de Unión Europea. Así, actualmente las exportaciones representan alrededor del 30% de las ventas, lo que supone unos 15 millones de litros de media anual en el período 1996-2000.

Por tanto, cabe destacar que a lo largo de los últimos años la situación excedentaria existente en el mercado del vino al nivel europeo y estatal no se ha dejado sentir en el sector vitivinícola alavés, habiendo vivido una época expansiva sin precedentes que se ha sustentado en un espectacular esfuerzo inversor (la comarca ha apostado por los vinos criados, elaborados con la máxima calidad, incrementándose notablemente tanto la capacidad de almacenamiento como del potencial de envejecimiento), que se ha ido concretando en inversiones anuales millonarias dirigidas a la transformación de las bodegas y a la constante actualización de las técnicas de producción y elaboración, proceso que se mantiene vigente en la actualidad, y que sitúa al sector vitivinícola de la Rioja Alavesa como uno de los más dinámicos en el ámbito internacional.

Estructura productiva y comercial del sector

En la Rioja Alavesa actualmente pueden distinguirse cuatro subsectores en su industria vinícola: los cosecheros-almacenistas, las pequeñas bodegas de crianza, las cooperativas vinícolas, y las grandes bodegas de crianza. Todos ellos intervienen tanto en la producción como en la venta de vino (y también en la producción de uva junto con los viticultores a tiempo parcial y en dedicación exclusiva, subsectores éstos que no elaboran vino), aunque en muy diferentes proporciones que caracterizan la actividad del sector.

  • Viticultores a tiempo parcial: actualmente el 11% de la vendimia proviene del millar de obreros y empleados que complementan su salario en el sector industrial o de servicios con los beneficios de la explotación de sus pequeñas parcelas. La producción de uva de este colectivo se vende también mayoritariamente a las grandes bodegas.
  • Viticultores con dedicación exclusiva: este grupo está siendo integrado por un número creciente de antiguos cosecheros de una cierta dimensión que no encuban ya su vendimia sino que se la venden a una gran bodega. Actualmente este pequeño colectivo mueve en torno al 7% de la vendimia de la Rioja Alavesa.
  • Cooperativas: actualmente existen siete cooperativas, que agrupan alrededor de 670 viticultores (que al igual que los viticultores a tiempo parcial en su mayoría compaginan esta actividad con otras actividades agrícolas o en los sectores secundario o terciario), representando el 16% de la vendimia y el 12% de la producción de vino, mientras que únicamente comercializan el 3% del total del vino.
  • Cosecheros-Almacenistas: viticultores que vinifican en su pequeña bodega la uva de sus viñedos, figura que pervive con gran fuerza y notoriedad en la Rioja Alavesa, aunque a lo largo de los últimos años se observa una tendencia de reducción en su número, bien por que pasan a dedicarse exclusivamente a la viticultura, o bien por que los más dinámicos han comenzado a criar sus propios vinos pasando a convertirse en pequeñas bodegas de crianza. Las cerca de 330 empresas existentes en la actualidad producen alrededor del 44% de la vendimia comarcal, elaboran el 22% del vino, y comercializan el 9% del vino de Rioja Alavesa.
  • Pequeñas bodegas de crianza: en la segunda mitad de los años noventa se ha consolidado con fuerza la figura de la pequeña bodega de crianza, subsector integrado por alrededor de 80 empresas, que se ha nutrido del colectivo más dinámico de los cosecheros que han comenzado a criar sus propios vinos, y que cuentan con un alto potencial de elaboración y comercialización con tecnología bodeguera moderna. Actualmente, este colectivo produce el 12% de la uva, elaborando en torno al 11% del vino, y comercializan el 14% del total.
  • Grandes bodegas de crianza: aportan en torno al 10% del total de la vendimia, aplicando una viticultura intensiva y vanguardista, participación que se eleva al 55% en el caso de la elaboración de vino y hasta el 74% en el caso de su comercialización

El repaso de la aportación de los diferentes subsectores muestra con claridad el desequilibrio existente entre su participación en la producción de uva y su participación en la producción y comercialización del vino, aspecto que sigue reflejando la realidad vitivinícola de la comarca en la actualidad y que explica en buena medida la inestabilidad o volatilidad de los precios del vino, que dependen tanto de la cantidad y calidad de las cosechas como del nivel de las existencias de las empresas elaboradoras y comercializadoras. A este respecto, cabe recordar que actualmente las grandes bodegas acaparan el 74% de la comercialización del vino, pero únicamente aportan el 10% de la vendimia.


Situación actual del mercado del vino Rioja

La Rioja Alavesa es una de las tres subzonas de la Denominación de Origen Calificada Rioja (junto con Rioja Alta y Rioja Baja), de manera que la evolución de su actividad está estrechamente vinculada a la dinámica general registrada en el conjunto de la Denominación, en un contexto en que la marca nºRioja” constituye la principal referencia distintiva de cara al consumidor. En ese sentido, a lo largo de los últimos años el Rioja ha consolidando su tradicional liderazgo en el mercado español y reforzado su penetración en el segmento alto de calidad en los mercados exteriores.

En un contexto internacional claramente orientado hacia el consumo de vinos tintos de calidad, la demanda del vino Rioja se ha orientado decididamente hacia los vinos criados, que proporcionan a las bodegas mayor diferenciación, prestigio e ingresos. La evolución de las ventas presenta un balance muy positivo en el conjunto de los últimos años en un contexto de incremento continuado del precio medio. No obstante, este crecimiento de los precios del Rioja ha sido particularmente intenso en el último bienio (debido al fuerte alza de los precios de la uva que se ha trasladado al vino), lo cual ha provocado un fuerte descenso del volumen de ventas en este periodo, encendiendo las nºalarmas” del sector.

Los mercados exteriores han evidenciado una mayor sensibilidad ante estas subidas de precios en 1999-2000, experimentando un descenso porcentual de su volumen de ventas sensiblemente superior al observado en el mercado interior. Atendiendo a la categoría de los vinos, el descenso de las ventas ha sido especialmente significativo en el caso del vino joven, segmento que ha sido el más afectado por el reposicionamiento de precios.

La UE viene siendo el principal destino de las exportaciones del vino Rioja, y especialmente los países del norte, destacando fundamentalmente los mercados de Reino Unido y Alemania, y también los de Suiza, Suecia, Dinamarca, Holanda y Noruega; siendo EE.UU. el principal mercado fuera de la UE. Por lo que se refiere al mercado interior de vino de calidad, el vino Rioja mantiene un claro liderazgo sobre el resto de denominaciones, aunque se constata una ligera reducción de su participación en el último quinquenio, derivada fundamentalmente del segmento de alimentación, ya que en el segmento de hostelería, su participación se mantiene relativamente estable. La propia oferta del vino Rioja, en función de su creciente especialización en la crianza, está llevando al consumidor hacia vino de más precio, algo que parece estar siendo mejor aceptado por el consumidor en el sector de la hostelería; pero en el sector de alimentación, los incrementos de precio han desplazado la demanda hacia otras denominaciones de origen con precios más asequibles o hacia los nºvinos de la tierra”. Respecto a la distribución de las ventas de Rioja en el mercado español por zonas geográficas, el área norte es el feudo tradicional del vino Rioja absorbiendo el 31% de sus ventas en 2000.

Por lo que se refiere ya a las perspectivas del mercado en el corto plazo, cabe destacar que la salida al mercado de la cosecha de 2000 (caracterizada por su calidad y abundancia, reduciendo notablemente los precios en origen) está confirmando la recuperación de la comercialización. Concretamente, los 81,3 millones de litros comercializados en el período enero-mayo de 2001 por el conjunto de la D.O.C Rioja representan un 22% de incremento sobre el mismo período del año anterior (48% en las exportaciones y un 15% en ventas al mercado interior), siendo previsible que se alcancen los 200 millones de litros de ventas en el conjunto del año. Esa recuperación de las ventas se produce en un contexto de reducción del precio medio de las exportaciones en un 13%, por la incidencia del mayor volumen de venta de vinos jóvenes (100% de incremento), aunque el valor económico de las exportaciones se calcula en unos 18.000 millones de pesetas (un 28% más que en el mismo periodo de 2000).


4.3 El txakoli

El txakoli, catalogado como vino especial, es un vino vinculado al pueblo vasco y ligado fundamentalmente al mundo costero y marítimo, contando con una profunda tradición en Gipuzkoa, Bizkaia y los valles alaveses de Ayala y Arrastaria.

Actualmente el viñedo de txakoli está implantado en los tres territorios históricos, aunque con escasa significación cuantitativa en relación con el vino de la Rioja Alavesa. Concretamente, el viñedo productivo de txakoli abarca un total de 261 hectáreas, de las que 125 corresponden a la Denominación de Origen Txakoli de Getaria (que agrupa viñedos de Aia, Getaria y Zarautz) con una producción anual de alrededor de 600.000 litros; 85 hectáreas a la Denominación de Origen Txakoli de Bizkaia (esparcidas por casi toda la provincia, aunque destacan la comarca de Bakio y las Encartaciones) con una producción de cerca de 300.000 litros; y 51 hectáreas a la Denominación de Origen Txakoli de Alava (distribuidas por los municipios de la comarca Cantábrica Alavesa), que producen alrededor de 120.000 litros.

Esa producción se vende en el año fundamentalmente en las zonas próximas, excepto algunas partidas que se comercializan en Madrid y Barcelona en establecimientos especializados, restaurantes vascos y, como novedad en grandes superficies, no existiendo hasta el momento problemas para vender toda la producción.


5. Diagnóstico de la situación competitiva. Análisis DAFO

La posición competitiva del sector vasco de elaboración y crianza de vino viene determinado por sus fortalezas y debilidades. Asimismo, en el desarrollo de su actividad se vislumbran una serie de amenazas y oportunidades que dependiendo de la capacidad de iniciativa del propio sector y de los condicionantes externos, determinarán el fortalecimiento/debilitamiento de su posición competitiva.

En ese sentido, cabe destacar en el haber del sector vitivinícola de la Rioja Alavesa el notable esfuerzo inversor realizado en los últimos años que le ha situado como uno de los más dinámicos en el ámbito internacional, presentando una adecuada base productiva (tanto en su estructura vitícola como bodeguera) en un contexto de reconocimiento internacional de la calidad de sus vinos. Asimismo, en el debe del sector se puede resaltar la dificultad de alcanzar un punto interprofesional en el sector, que permita disciplinar la oferta y la demanda para lograr una mayor estabilidad de los precios y una oferta más regular a los consumidores.

Por otra parte, las principales amenazas en el desarrollo de su actividad vienen de la mano de la creciente competencia tanto de los nuevos países productores de vino (fundamentalmente en los mercados exteriores) como de otras denominaciones de origen estatales (especialmente en el mercado interior), así como de la posible modificación de la fiscalidad del vino en la UE. Por su parte, la promoción del producto y la apuesta por la calidad (primándola sobre la cantidad) se manifiestan como las principales oportunidades en las que debe insistir el sector.

 

FORTALEZAS DEBILIDADES
  • Tradición vitivinícola.
  • Alta calidad.
  • Adecuada estructura productiva.
  • Esfuerzo inversor.
  • Alta rentabilidad.
  • Apoyo institucional: la Casa del Vino de Laguardia.
  • Dificultad de alcanzar un pacto interprofesional en el sector e inestabilidad de los precios.
  • El incremento de precios como factor limitativo del consumo.
  • Alta necesidad de inversiones y largo período de amortización.
  • Carencias medioambientales.
  • Excesivo encorsetamiento de la DOC Rioja.
  • Atomización del sector de operadores logísticos.
OPORTUNIDADES AMENAZAS
  • Apuesta por la calidad.
  • Promoción del producto.
  • Potenciar las estrategias de comercialización apoyándose en las NNTT.
  • Mejora de las prácticas logísticas.
  • Campañas de sensibilización y apoyo del vino como producto saludable.
  • Competencia creciente de los nuevos países productores de vino.
  • Competencia creciente de otras denominaciones de origen.
  • Presión medioambiental.
  • Posible modificación de la fiscalidad del vino en la UE.