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INFORMES SECTORIALES DE LA CAPV

Medio ambiente
Número: 53

Título: Medio ambiente
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RESUMEN Y CONCLUSIONES


1. Introducción y metodología

El presente informe tiene como objetivo abordar el conocimiento del sector del medio ambiente en la CAPV. El medio ambiente genéricamente considerado incluye un número creciente de actividades. Encontrar una forma de medir, de evaluar la importancia económica de la actividad medioambiental es justamente uno de los retos de este sector. Técnicamente y de acuerdo con las clasificaciones de actividad económica oficiales no existe un sector medioambiental propiamente dicho, pero, sin embargo, existe un número creciente de actividades que se vinculan directa o indirectamente con un fin u objetivo medioambiental. Ello ha llevado a desarrollar distintas formas de clasificación que permitan la valoración económica de dicha actividad.

El mapa medioambiental con relación a la actividad económica puede, en este sentido, plantearse en términos de stocks -o capital medioambiental- y de flujos, definidos como las relaciones económicas en torno a un objetivo medioambiental. Ambos acercamientos se complementan y además un mayor dinamismo en términos de flujo supondrá una mejora en el capital medioambiental futuro. Este planteamiento integral es, hasta el día de hoy, difícilmente abordable por la falta de conocimiento estadístico de muchas de sus partes, entre las que destacan los flujos generados en torno a la actividad medioambiental.

El objetivo de este informe es precisamente mejorar este conocimiento en el caso de la CAPV y presentarla en un contexto amplio. Es decir, se trata de presentar las principales características de la demanda de bienes y productos medioambientales que realizan las empresas industriales junto con las que corresponde a la oferta de dicho mercado. Se ilustra, asimismo, la situación de dicho mercado en un contexto internacional, principalmente europeo y en España. Se trata, por tanto, de ampliar el conocimiento de la demanda medioambiental ligada a la actividad industrial productiva y especialmente su motivación.

Para desarrollar este informe ha sido necesario realizar dos tipos de trabajos. En primer lugar el relacionado con la recopilación de información con relación a los ámbitos mencionados. Y, en segundo lugar, el desarrollo de dos operaciones de campo específicas que permiten mejorar el conocimiento del mercado medioambiental. En la primera de las operaciones de campo se ha realiza una encuesta telefónica a 416 empresas radicadas en la CAPV y se han efectuado 50 entrevistas personales. En la segunda de las operaciones se ha recabado información de más de 250 empresas centradas en la oferta de bienes y servicios medioambientales en la CAPV.

De esta forma, puede decirse que el presente informe contribuye al conocimiento del mercado medioambiental de la CAPV en dos sentidos: en tanto permite aproximar una cierta evaluación de su tamaño, y además en lo que es más importante, permite conocer los factores que motivan su generación. O, en su defecto, las carencias que pudiera estar condicionando el desarrollo de dicho mercado. Pero, además, y como ya se ha mencionado también contribuye a condicionar el propio stock medioambiental ya que, en tanto que no se corrige el impacto, el efecto negativo del mismo se traslada hacia el capital medioambiental presente y futuro.

2. El sector medioambiental en Europa 

El factor medioambiental como elemento que contribuye a la calidad de vida presente y futura de los ciudadanos europeos es un hecho social reconocido. La existencia de esta "cultura medioambiental" es el argumento explicativo en cuanto a la existencia de un mayor desarrollo del mercado medioambiental -en términos de generación de riqueza y empleo- en una parte importante de estos países. La existencia de conciencia medioambiental, el desarrollo económico y la capacidad de tracción de la administración pública se mencionan como los ejes que sustentan la generación de la demanda y oferta medioambiental.

Las dificultades de medición estadística ya señaladas se multiplican cuando se trata de contraponer cifras aportadas desde distintos países. Así, el grado de acreditación medioambiental permite señalar diferencias de interés.En el contexto europeo destacan países como Alemania -que aporta el 18,5% del total de las empresas de la UE-15-, Suecia, Dinamarca y Holanda. El primero de ellos absorbe el 71,9% de las acreditaciones EMAS y los segundos, registran un porcentaje de acreditación muy superior a su contribución al número total de empresas. Este punto de partida ya alude a la génesis del mercado medioambiental: una sociedad madura que demanda a sus agentes públicos y privados un cierto grado de responsabilidad medioambiental. Por tanto y en el referente internacional es preciso tener en cuenta que el desarrollo del mercado medioambiental está muy ligado no sólo al tamaño del mercado potencial sino también al dinamismo del mismo.

El papel de la administración pública como agente dinamizador se considera clave. Las empresas indican como principal factor en el desarrollo de su demanda la existencia de una legislación al respecto pero crece la importancia del factor imagen o la exigencia del propio mercado. Se estima que en 1998 el mercado medioambiental mundial generó 330 miles de millones de euros, de los que 132 miles de millones corresponden a la producción de EE.UU. Centrando la atención en el mercado europeo, se estima que la aportación de esta actividad al Valor Añadido Bruto se sitúa en torno al 1,6 % y supera en más de un millón los empleos que genera.

En cuanto al reconocimiento de la ecoindustria, según la clasificación de la OCDE/Eurostat, se incluyen las actividades relativas a tratamiento de vertidos líquidos, control de la contaminación atmosférica, gestión de residuos, procesos de optimización, instrumentación y monitarización medioambiental, servicios de ingeniería y consultoría, analítica, servicios de aguas, reconocimiento de los recursos y energías renovables. El peso de cada segmento según las empresas adscritas al mismo es más importante en los servicios de gestión de residuos (2.796 empresas), consultoría medioambiental (1.755 empresas) y asesoramiento, monitorización, y análisis medioambiental (1.227 empresas). En términos de facturación, esta participación cambia ligeramente y crecen en importancia los segmentos de tratamiento de vertidos (39%), residuos (40%) en detrimento de los de consultoría (7%) e instrumentación, monitorización y analítica (2%). Finalmente, es preciso tener en cuenta que las empresas medioambientales están presentes en más de un país y en más de un segmento de mercado.

En el mercado europeo destaca el peso de las aportaciones de países como Alemania (35%), Francia (19%) o Reino Unido (12%) al total de la facturación medioambiental. Por el contrario, destaca el escaso peso de otros países de importante tamaño como España (3%), al que se le adjudica una importante expansión en los próximos años. De hecho, la expectativa de la actividad medioambiental es de crecimiento. Los distintos factores que determinarán el mismo se corresponden precisamente con los que la han generado hasta el momento presente.

El factor "globalización" también influye en estas actividades, muchas de ellas muy especializadas, lo que lleva a que las estrategias empresariales enfoquen su posición en más de un mercado de referencia. Este planteamiento de internacionalización es todavía incipiente y para cada ecoindustria, su mercado principal es el de origen, siendo su presencia residual en los restantes grandes mercados. Sin embargo se apunta a que la presencia en otros mercados en los que no se ha desarrollado una ecoindustria autóctona es una oportunidad de futuro (países en desarrollo).

Pero como se mencionará a lo largo de este informe el factor determinante del crecimiento del mercado medioambiental es la existencia de una norma, de una regulación de obligado cumplimiento. La existencia de comunidades más avanzadas promoverá una mayor demanda de regulación que, a su vez, requerirá de una oferta que responda. En este sentido, y aunque estas comunidades se han constituido en el factor desencadenante, en la actualidad se estima que se producirá la expansión de la motivación medioambiental en términos de prevención del impacto. Es decir, se desarrollará la conciencia del coste de la externalidad que llevará a atender la inversión precisa antes que enfrentarse al coste derivado del impacto. Finalmente, el papel de la sociedad civil se mantiene como imprescindible en la medida en la que traslada la preocupación a los restantes agentes: el desarrollo de su papel provocará el desarrollo de este mercado en países en los que todavía su importancia económica es menor.

3. El sector medioambiental en España

En este momento, el 87% de la sociedad española considera como una prioridad alta o muy alta la conservación del medio ambiente. Esta preocupación se materializa en el ritmo de creación de espacios protegidos y en el reconocimiento incipiente del factor medioambiental como elemento que mejora la imagen de la empresa. De hecho, se alude a la actividad industrial como un foco generador de impacto medioambiental.

Frente a estos hechos, la demanda medioambiental de la industria española se corresponde prácticamente con la que realizan las empresas de un determinado tamaño y/o de unos determinados sectores. La legislación es para casi cualquier empresa industrial el principal motivador de su demanda de bienes y servicios medioambientales. La mitad (55%) de las empresas declaran conocerla bien, pero el 19% tan solo conoce algunas de las normas que les afectan. En cuanto a la distribución geográfica puede decirse que las diferencias no son relevantes.

Por otra parte, el 41% de las empresas declaran tener un responsable medioambiental a tiempo completo y el 36% a tiempo parcial. El 23% de las empresa no dispone de responsable medioambiental. Estos resultados están determinados por el tamaño empresarial, ya que son tres de cada cuatro empresas de más de 500 empleados las que tienen dicho responsable frente al 17% de las de menos de 20 empleos. La formación de estos responsables recibe una calificación media de 4,21 puntos sobre un total de diez, lo que permite calificarla de deficiente. Esta mejora cuando el responsable medioambiental está adscrito -organigrama de la empresa- a la dirección de la empresa (5,41) o al equipo técnico (5,8).
La completa implantación de un sistema de gestión medioambiental ha sido abordado por el 11% de las empresas y el 27% declara estar en fase de implantación, mientras que el 26% no realiza ninguna previsión al respecto. El factor tamaño vuelve a ser determinante en este resultado, de forma que el más bajo grado de implantación corresponde con el menor estrato de tamaño -sea en términos de empleo o en términos de facturación-.

La exigencia de otros agentes (proveedores, clientes) motiva al 41% de las empresas a abordar la problemática medioambiental y, en coherencia con este resultado, el 46% de las empresas declara realizar actividades de comunicación externa al respecto. Además, una de cada dos empresas ha realizado la correspondiente auditoría medioambiental, el 40% de las empresas han realizado actividades encaminadas a la modificación en procesos y el 69,9% han aplicado medidas correctoras. De las empresas que han actuado con el fin de prevenir, minimizar o corregir su impacto, resulta destacable que el 73% han tenido como objetivo el segmento de residuos, el 66,2% la reducción de vertidos y el 44,4% las emisiones atmosféricas. Asimismo, otro 44% de empresas han declarado desarrollar iniciativas relacionadas con la formación medioambiental.

De forma sintética puede decirse que la motivación de las empresas industriales en España en cuanto a la actuación medioambiental es, fundamentalmente, la legislación. El resultado, medido como la demanda de bienes y servicios medioambientales está directamente relacionado con el grado de exigencia en el cumplimiento de la legislación. La interiorización de la variable medioambiental se produce en las empresas de mayor tamaño, puesto que estas iniciativas, como otras relativas a la inversión en I+D o la internacionalización están directamente relacionada con los recursos disponibles. Consecuentemente, las empresas de menor tamaño opinan que no cuentan con esos recursos y justamente son las que tienen menos interiorizada la variable medioambiental.

El papel de la administración es clave: no sólo crea el marco normativo de referencia y generador del factor de desarrollo del mercado medioambiental, sino que, también, oferta directamente una serie de bienes y servicios. La aportación de la administración al mercado medioambiental incluye todas las actividades desplegadas e incluso, el personal disponible a este efecto. El gasto público medioambiental se evaluó en 1996 en 0,8 billones de pesetas. El 39,4% se destinaron a inversiones reales y el 18,5% a personal. Pero además, se han desarrollado interesantes iniciativas encaminadas al apoyo explícito de la inversión (o gasto corriente) medioambiental por parte de las empresas. Así, la iniciativa ATYCA puesta en marcha entre 1997 y 1998 supuso un apoyo del 9% sobre el coste de los 618 proyectos aprobados con una inversión de 52.869 millones de pesetas.

La respuesta a estos proyectos de índole medioambiental y a otras demandas no generadas desde la industria recae en la ecoindustria española. En 1998 se estimaron en 564 empresas las integradas en esta oferta, de las que tres cuartas partes combinan la auditoría y consultoría con otras ofertas dirigidas a otros segmentos como la gestión de residuos, la analítica e instrumentación, etc... En cuanto a los subsectores de actividad resulta destacable que es en agua y residuos donde están presentes un mayor número de empresas. Finalmente, las empresas de este sector presentan un ligero mayor tamaño medio que la empresa media industrial: así, si el 97,4% de las empresas industriales tiene menos de 20 empleos y este porcentaje baja hasta el 55% en el caso de la oferta medioambiental.

La cuantificación del mercado medioambiental según el Ministerio de Medio Ambiente es de 1,3 billones de pesetas, lo que representa el 1,5% del PIB. Esta misma fuente estima un empleo en el sector que supera las 219.000 personas, en el que la línea de empleo principal es la ligada a la gestión de residuos y aguas. Además, se estima un importante crecimiento en los relacionados con los espacios naturales (parques, espacios protegidos,...), turismo y agricultura ecológica. La potencialidad del crecimiento del mercado medioambiental se basa en las que ya se han mencionado para los mercados europeos remarcando, si cabe, el papel de la normativa europea y de sus fondos como un factor dinamizador a añadir. Las áreas de futuro o a las que se les asigna mayor crecimiento en un periodo de maduración que llega al 2010 es la de tratamiento de suelos contaminados, los ligados al agua (depuración, potabilización), el reciclado de residuos y la contaminación industrial en general.


4. El sector medioambiental de la CAPV

La sociedad vasca también muestra un interés claro en el cuidado del entorno. Así, en 1999 el 29% de las familias estimaba que el medio ambiente está muy deteriorado y un 17,4% lo calificó de deteriorado. Este punto de partida muestra la preocupación ciudadana que tiene un reflejo en el mercado medioambiental generado en la CAPV.

A este respecto, el análisis de la demanda medioambiental de bienes y servicios realizada por las empresas industriales vascas ha sido objeto tanto de recogida de información como de su análisis. Por tanto, uno de los ejes centrales de este informe es precisamente la presentación de una información novedosa y recogida para desarrollar el conocimiento del mercado medioambiental de la CAPV. Se ha realizado una encuesta a 416 empresas industriales que permite -con un error muestral del 4%- ilustrar la situación de las empresas industriales vascas de más de 20 empleos El primer resultado a destacar es el alto grado de respuesta y las facilitades ofrecidas en su participación (entrevista personal).

La primera conclusión a destacar es que la empresa industrial vasca conoce que genera un impacto: de hecho, el 97,8% de las empresas declara generar algún tipo de impacto, siendo la generación de residuos (93,5%) el más nominado. Sin embargo, el 62,7% de las empresas considera que éste es bajo y el 18,7% que es nulo. Frente a esta posición en el que prima el impacto medio-bajo, dos de cada tres empresas señalan medir el impacto generado, y casi una de cada dos, además de medir se plantea objetivos de reducción. Unicamente, una de cada cuatro empresas no piensa medir dicho impacto.

La legislación es el factor principalmente apuntado por las empresas industriales para llevar adelante una determinada iniciativa medioambiental y tan solo una de seis empresas declara no conocer la legislación que afecta a su actividad. En un segundo lugar se citan a factores como la imagen de la empresa o el compromiso con el desarrollo sostenible. Dentro de las áreas de conocimiento de la legislación más mencionadas destacan las relativas a las responsabilidades medioambientales de las empresas y los residuos. En ambos casos, tres de cada cuatro empresas declaran estar al corriente de dicha normativa. Por otra parte, dos tercios de las empresas encuestadas realizan consultas sobre temas ambientales donde los aspectos relacionados con los residuos son los más mencionados.

La realización de gasto en materia medioambiental supone el paso de la conciencia y conocimiento del impacto a desarrollar una iniciativa correctora. Dos tercios (61,3%) de las empresas industriales han realizado algún gasto en el último bienio pero, además, el 17,5% ha mantenido cierto gasto de forma regular, es decir, ha gastado en los tres subperiodos de la década propuestos. Y, claramente, se detecta que son las empresas que han manifestado medir su impacto medioambiental las que en mayor proporción han realizado gasto medioambiental de forma regular.

El gasto medioambiental se aborda en alguna proporción básicamente intra-muros, tan solo 31 empresas declaran subcontratar la totalidad de dicho gasto a otra empresa. Ahora bien, cuando se subcontrata al exterior se demanda mayoritariamente a una empresa radicada en la CAPV (85,3%). La actuación sobre residuos, aguas residuales y procesos productivos son los objetivos más aludidos. En un 35,8% dichas iniciativas se corresponden con la puesta en marcha de un procedimiento corrector y un 25% contienen la fase de estudio y valoración del impacto. De forma sintética puede decirse que dos de cada tres empresas han realizado alguna operación de gasto que, en promedio, se ha dirigido a dos de los segmentos de actuación propuestos y ha contenido dos de los tipos de gasto propuestos.

El coste medio de estas operaciones asciende a 10 millones de pesetas en las dirigidas sobre los procesos productivos y las de menor registro (2,92 millones de pts.) las que no especifican objetivo. Para abordar esta inversión el 25,5% de las empresas declara haber recibido alguna ayuda, de las que el 21% estimó dicho apoyo entre el 15% y el 25% del coste del proyecto. El proceso de conocimiento, acceso a la información, tramitación y concesión se considera en líneas generales como satisfactorio, recibiendo una ligera peor valoración el tiempo de espera para la recepción de la respuesta.

La figura del representante medioambiental está presente en el 12,2% de las empresas industriales. Ahora bien, el 100% de las empresas adjudica esta responsabilidad a algún cargo en la estructura empresarial. Es decir, puede que no se disponga de un responsable en exclusiva, pero siempre hay alguien que asume la responsabilidad y corrientemente coincide en la figura del responsable de calidad.

De la evaluación conjunta de éstas y otras variables se obtienen cuatro grupos de empresas que resumen una determinada actitud hacia el medio ambiente en el tejido industrial de la CAPV y que se encuentra polarizado en dos grupos: las empresas que desarrollan buenas prácticas medioambientales y las empresas que registran una actitud medioambiental inmadura. Por otra parte, el gasto medio anual por empresa en el bienio 1998-1999 es de 6,5 millones de pesetas, que elevado al conjunto de empresas industriales de más de 20 empleos radicadas en la CAPV, asciende a una demanda consolidada anualizada de 6.500 millones de pesetas.

En cuanto a la oferta medioambiental existente en la CAPV, ésta se puede resumir en su tradición y polarización: un 58,4% de las empresas que la componen tienen más de diez años, el 41,6% restante se han creado en la última década y en este sector conviven empresas (44,4%) que facturan menos de 250 millones y un 31,7% más de 1.000 millones. Casi la mitad de ellas se dedican plenamente a actividades medioambientales. La mayor parte de empresas se dedica a la gestión de residuos, la producción de bienes de equipo y la consultoría medioambiental y registran una cierta presencia en los mercados exteriores. De hecho, su vocación es de mercado, al menos, de ámbito estatal.

A partir de los datos recogidos se estima que la oferta medioambiental factura entre 90.000 y 123.000 millones de pesetas. Si el mercado medioambiental español se ha estimado en 1,3 billones de pesetas, la contribución de la CAPV es casi del 7% y 9%.

5. Conclusiones, perspectivas y potencialidad del sector medioambiental de la CAPV

La aproximación de una medida del mercado medioambiental ha sido el objeto de este informe: conocer la demanda generada desde la actividad industrial vasca y cuál es la oferta que se realiza, con independencia del mercado geográfico de destino. Las magnitudes económicas generadas (facturación, aportación con respecto al PIB, gasto público) no son directamente comparables pero permiten evaluar el gasto realizado desde los agentes residentes en la CAPV en un entorno de 35.000 millones de pesetas. Por otra parte, se estima que la actividad medioambiental ofrecida desde la CAPV, consumida o no en dicho espacio geográfico, se sitúa entre los 90.000 y los 120.000 millones de pesetas.

 

 

OPORTUNIDADES AMENAZAS
  • Derivadas del marco normativo:
    • Inexistencia de regulación específica.
    • Lagunas en algunas materias o segmentos de mercado.
    • Falta de exigencia o percepción de debilidad en la exigencia.
    • Multiplicidad de agentes emisores: dificultades para el conocimiento y el control del cumplimiento.
  • Derivadas de la falta de madurez del mercado:
    • Proveniente de la propia demanda social: no se detecta exigencia.
    • No existe demanda empresarial suficiente (por tipo de impacto medioambiental, por tipo de tamaño empresarial y ligado a la exigencia legal,...).
  • Derivadas del riesgo económico:
    • Dificultades para medir el éxito/fracaso del proyecto. Percepción de riesgo en la inversión.
    • Acceso a la financiación, si se estima arriesgada.
  • Derivadas de la falta de madurez tecnológica:
    • Faltan resoluciones técnicas.
    • Faltan resoluciones técnicas rentables con respecto al precio actual (demanda potencial).
    • Competencia de grandes empresas, grandes grupos. Derivadas del marco normativo:
  • Derivadas del marco normativo:
    • Regulación derivada de marcos maduros: UE.
    • Extensión de la regulación: generación de un número mayor de mercados reactivos.
    • Progresiva unificación de las referencias normativas.
  • Derivadas de la creciente madurez del mercado:
    • La demanda social ejerce una mayor presión.
    • Existe demanda empresarial creciente que percibe un beneficio (costes) de realizar una política medioambiental eficiente.
    • Existe un número creciente de mercados maduros (UE, principal destino de la exportación vasca) que requiere de esta eficiencia medioambiental.
  • Derivadas del apoyo económico:
    • Existe un panel de ayudas públicas que incentivan el mercado (demanda).
    • Una previsible evaluación hacia una marco financiero estable propiciará un mejor acceso a la financiación Derivadas de la falta de madurez tecnológica.



En este contexto, las tendencias observadas en las economías más maduras y los factores de globalización enmarcan un futuro inmediato en el que el crecimiento de cada uno de los segmentos medioambientales va a continuar. Las sociedades más desarrolladas incorporan nuevas líneas medioambientales y las economías emergentes se inician en los segmentos del mercado medioambiental más tradicionales. Ello supone la generación de oportunidades para las empresas presentes en la oferta medioambiental.

 

DEBILIDADES FORTALEZAS
  • Ligadas a la demanda próxima:
    • Demanda medioambiental inmadura
    • El precio como barrera
  • Ligadas a la oferta actual:
    • El tamaño y la dimensión empresarial. Limitaciones para
      *Abordar ciertos segmentos de clientes; ciertas operaciones
      *La entrada en otros mercados
    • Oferta completa versus oferta diversificada
    • La calidad como reto
  • Ligadas a la demanda próxima:
    • Demanda potencialmente informada
    • Estructuras de apoyo: "correas de transmisión"
    • Mentalidad empresarial en proceso de cambio
    • La capacidad tractora de una administración cercana
  • Ligadas a la oferta actual:
    • Demanda fidelizada
    • Cierta presencia en otros mercados
    • Alta cualificación
    • Tamaño y flexibilidad de la oferta
    • El papel del asociacionismo

 

A estos elementos de corte exógeno se suman los determinados desde la propia idiosincrasia del sector. La oferta medioambiental vasca, al igual que la de otras economías, está polarizada en dos grandes tipos de empresas: las especializadas y, en general de pequeño tamaño, ligadas al segmento de la consultoría, el asesoramiento o la ingeniería y, de otra parte, las grandes empresas que entran en mercados en los que es preciso un importante volumen de recursos (grandes instalaciones, amplia oferta de servicios) o crean importantes divisiones dentro de su actividad, iniciándose en la oferta medioambiental.

Para ambos tipos de empresas los retos son diferentes porque sus objetivos lo son: para unas consolidar la posición, para otras, encontrar nichos que favorezcan su crecimiento. Frente a ellas, la demanda requiere de una cierta solvencia, entendida como un cierto tamaño empresarial o un cierto desarrollo de la demanda pública.
El reto está en el propio desarrollo de la motivación para el consumo de bienes y servicios medioambientales. La legislación es el principal -casi único- factor motivador que, en ocasiones queda invalidado por su falta de exigencia. Por otra parte, crece la motivación ligada a la imagen, la calidad o el requerimiento de terceros que se apunta como principal factor motivador en las empresas de mayor tamaño, pero todavía escasa en las medianas y pequeñas empresas.

La estrategia aplicable a la demanda de proximidad vendría ligada a la oportunidad de aprovechar los canales de comunicación existentes en el tejido empresarial y la utilización del factor ejemplo como agente inductor de la demanda menos comprometida. Y, obviamente, para esta oferta como para cualquier otra, el mercado es abierto no pudiendo descartarse la entrada en otros mercados, de ahí que la actividad exterior es apuntada como una oportunidad también para la oferta medioambiental.

Sobre todo ello gravita el factor precio, barrera aludida muy a menudo y que condiciona el desarrollo del sector cuando se refiere a los agentes que en menor medida vinculan la variable medioambiental con la rentabilidad presente y futura de su producto.

Finalmente, las estimaciones aportadas en cuanto al valor económico del mercado medioambiental marcan un orden de magnitud. Puede decirse, que la oferta medioambiental de la CAPV cubre la demanda generada en la propia Comunidad y los dos tercios restantes de su facturación se destinarían a otros mercados, preferentemente el resto del Estado.

Asimismo, esta demanda está atendida fundamentalmente por dos tipos de empresa; de una parte, las empresas grandes o divisiones empresariales de un grupo y, de otra, la empresa pequeña o incluso microempresa en general muy especializada en ciertas líneas de productos y/o servicios medioambientales. La expectativa de este mercado apunta hacia el crecimiento sostenido que lo hace atractivo tanto para la entrada de otras empresas bajo un criterio de diversificación de actividades, como para el desarrollo de nuevas iniciativas empresariales. Sin embargo, ocurre que estas últimas deben disponer de suficientes recursos como para competir con estas otras de gran tamaño, que gracias a su dimensión (recursos) pueden consolidar su posición a un menor precio o como resultado de la combinación de esta estrategia de posicionamiento con otras en otros sectores.

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