
El presente informe forma parte de la colección de estudios sectoriales que la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras viene publicando desde 1984.
El objetivo del mismo consiste en ofrecer una visión panorámica de la situación actual y principales tendencias de las actividades logísticas de las empresas en el ámbito internacional, europeo, estatal y, principalmente, de la CAPV, prestando también un especial interés a la actividad de las empresas que ofertan servicios logísticos (operadores logísticos).
Dada la complejidad y características peculiares de la actividad que nos ocupa (la logística afecta a multitud de agentes -proveedores, fabricantes, distribuidores, almacenistas, operadores logísticos, etc.-, y a la totalidad de los sectores económicos -en cualquier empresa u organización pública o privada se plantean una serie de necesidades logísticas-), se adopta un enfoque de análisis generalista, siendo no obstante conscientes de que cada sector, actividad, tipo de empresa, agente económico, etc., presenta características particulares en relación a la logística que requerirían matizaciones específicas a las tendencias globales.
En cuanto a la metodología, para la realización del informe se ha recopilado y analizado la información estadística disponible (tanto estadísticas generales como específicas), completando y contrastando ese análisis con los estudios, revistas especializadas, y documentación existente relativos a la logística, así como con la información cualitativa facilitada por agentes implicados en esa actividad.
Actualmente el mercado mundial de la logística se estima que mueve en torno a 3 billones de euros, cifra que representa el 11,7% del PIB mundial. Esa participación del mercado logístico en el conjunto de la actividad económica es similar en las principales áreas desarrolladas (12% en EE.UU., 11,7% en Europa y 11,5% en España).
Circunscribiendo el análisis a la UE, se vislumbra un futuro prometedor para las actividades logísticas en general y para los operadores logísticos en particular (se constata una tendencia al incremento de la subcontratación de las actividades logísticas a operadores especializados), en un contexto en el que el establecimiento de redes paneuropeas contribuirán a consolidar un mercado logístico en expansión.
Concretamente, se estima que el mercado europeo se incrementará en un 20%, mientras que la subcontratación de servicios se incrementará en un 40% durante el periodo 1996-2002. Así, las actividades logísticas subcontratadas por las empresas a los operadores logísticos representarán en el año 2002 algo más del 28% del total del mercado logístico, frente al 24% observado en 1996.
Por países, el principal mercado logístico es el alemán (26,8% del total del mercado comunitario), seguido del francés (19,9%), británico (18,3%), italiano (10,7%) y español (5,3%), acaparando entre esos países más del 80% del total del mercado de la UE.
Respecto al grado de madurez de los mercados europeos en el uso de operadores logísticos externos, el Reino Unido es el país en el que las empresas presentan un mayor nivel de subcontratación de sus actividades logísticas (la subcontratación representa el 34,5% del total de su gasto en logística), seguido ya a notable distancia por Francia (26,9%), Luxemburgo (25,2%), Holanda (25%) y Bélgica (25%); mientras que en el lado opuesto aparecen España (18%), Portugal (16,9%), Italia (12,8%) y Grecia (11,1%).
En cuanto a la evolución esperada hasta el año 2002, se prevé que los mercados más dinámicos (con incrementos del gasto total y del gasto subcontratado en logística sensiblemente superiores a la media europea) serán el finlandés, el italiano y el español.
El negocio de la logística y el transporte mueve en España alrededor de 9,38 billones de pesetas (53.675 millones de dólares), lo que representa el 11,5% del PIB. El mercado español de la logística se presenta como uno de los más dinámicos de la Unión Europea. Concretamente, se estima que el gasto en logística en España se incrementará un 25%en el periodo 1996-2002, aumento claramente superior a la media comunitaria (20%).
Ese mayor dinamismo del mercado español permitirá un ligero incremento de su participación en total del mercado de la UE (en el 2002 se estima que el gasto en logística de España supondrá el 5,6% del total de la UE, frente al 5,3% del 1996), aunque aún se situará lejos de la cuota de los principales países comunitarios: Alemania (con el 26% del total), Francia (19,6%), Reino Unido (18,4%) e Italia (11,4%).
En relación a la externalización de las actividades logísticas, España se sitúa bastante lejos de los niveles usuales en otros países europeos. Así, mientras que la media europea de externalización (medida como el porcentaje que representa la subcontratación en el total del gasto en logística) se sitúa cercana al 25% en 1996, en España queda reducida al 18%.
No obstante, se prevé que el grado de externalización en España crezca hasta el 28,4% en el 2002, con un incremento del gasto subcontratado en actividades logísticas del 56,3% (muy superior al 39,4% estimado para la media europea), tendencia que sitúa a España como uno de los países europeos con mayor potencial de crecimiento en el outsourcing logístico.
En ese sentido, el mercado logístico en España se encuentra actualmente en desarrollo, habiéndose registrado en los últimos años un buen número de entradas de operadores logísticos extranjeros con la pretensión de explotar esas posibilidades de un mercado poco desarrollado (proceso de internacionalización del sector).
En relación al subsector de operadores logísticos de mayor dimensión (con una media empleo superior a los 100 trabajadores), a finales de 1998 se contabilizaban un total 115 empresas de ese tipo que empleaban a 13.000 trabajadores (20% más que en 1997) y facturaron un total de 200.000 millones de pesetas (un 19% más que en 1997). Cataluña y Madrid constituyen los principales focos de actividad, existiendo un grado de concentración de la oferta relativamente elevado (los 10 primeros operadores tienen una cuota conjunta superior al 55%).
Por tanto, en la actualidad la logística en España vive un momento dulce con grandes expectativas de desarrollo, constituyendo una gran oportunidad de negocio para los operadores logísticos. En primer lugar, por la relativa inmadurez de su mercado logístico que presenta un alto potencial de crecimiento; en segundo lugar por su situación geográfica estratégica en el contexto internacional; y finalmente por que goza de unas infraestructuras logísticas (centros de transporte, puertos, ferrocarril y aeropuertos) propias de un Estado de la UE.
Siguiendo las pautas de la UE, en España también se están desarrollando actuaciones para potenciar la intermodalidad. El objetivo de todas las actuaciones públicas y privadas es promover la utilización de todas las modalidades de transporte, y particularmente de ferrocarril por considerarlo el que menor impacto produce sobre el medio ambiente. Asimismo, en dique seco o en los puertos, las plataformas logísticas van extendiéndose por toda la geografía española, tomando como referencia en su desarrollo la tendencia europea de combinar distintos modos de transporte.
El negocio de la logística y transporte mueve en la CAPV en torno a los 650.000 millones de pesetas (7% del total estatal), cifra que representa alrededor del 12% del PIB vasco. En ese contexto y según un estudio elaborado recientemente por el Instituto Vasco de Logística, el 27% de las empresas vascas encuestadas confirma que no tienen formalmente definida la actividad logística en un departamento, proporción que se reduce a medida que se incrementa el tamaño de la empresa o la complejidad de la actividad logística. Asimismo, se aprecia una excesiva dispersión en la dependencia de las actividades logísticas de diferentes direcciones de la empresa, constatándose además la percepción de que al área logística no se le otorga el mismo rango que al resto de direcciones de la empresa.
En aquellas empresas con departamento de logística, éste tiene en general un buen nivel de responsabilidad de tipo horizontal en todas las tareas relacionadas con el flujo de materiales, aunque especialmente sobre aquellas de carácter más operativo (transporte y almacenes).
Actualmente las empresas vascas son conscientes de la importancia de la calidad del servicio como factor de competitividad, y de la estrecha dependencia que esa calidad tiene de la actividad logística. En ese sentido, las empresas también consideran que los elementos que más directamente vinculan a los proveedores, fabricantes y distribuidores son aquellos relacionados con la calidad del servicio (fiabilidad del plazo de entrega, conocimiento de la situación de los pedidos, etc.).
La principal carencia actual en el desarrollo de la actividad logística de las empresas vascas es la coordinación departamental, considerándose también necesario un cambio organizativo. Asimismo, existe una carencia de herramientas informáticas para la gestión, observándose también una falta de formación logística a diversos niveles, pero especialmente en los cargos directivos.
Las empresas vascas son conscientes de que la calidad actual de la información de tipo logístico no es la adecuada, especialmente para aquellas actividades no relacionadas con el día a día (decisiones estratégicas). Una de las principales causas de esa deficiencia es el bajo grado de interconexión existente entre los sistemas de información de los agentes que intervienen en la cadena de suministro, sistemas que además adolecen de una orientación clara al cliente y a la calidad del servicio.
En relación a la opinión empresarial sobre el papel de los operadores logísticos, su preocupación prioritaria reside en la disminución de los costes y de los plazos de entrega. Por otra parte, consideran que la contratación de servicios a esos operadores experimentará un incremento en los próximos años, aunque ese aumento parece preverse en las actividades más operativas relacionadas con el transporte y la manipulación. En ese sentido, no existe una conciencia clara de otro tipo de servicios más especializados, ni de un estrechamiento de los vínculos con sus clientes para acceder a las actividades de mayor valor añadido relacionadas con la gestión.
En 1998 operaban en la CAPV algo más de 650 establecimientos dedicados a la organización del transporte, depósito y almacenamiento de mercancías (representan en torno al 7% del total estatal), generando un empleo estimado de 3.200 trabajadores (en esta actividad predomina mayoritariamente la Pyme). Analizando la distribución territorial de esos establecimientos, se aprecia una importante concentración de los mismos en torno a los centros logísticos existentes en la CAPV (centros de transporte, puertos y aeropuertos).
En ese sentido, la CAPV goza de una situación geográfica estratégica, ubicada en el centro del Eje del Arco Atlántico (como rótula del eje Norte-Sur y del eje Cantábrico-Mediterráneo), constituyéndose en una de los principales puntos de comunicación de la Península Ibérica con el resto de Europa. La CAPV cuenta con una densa red de carreteras y líneas férreas, tres Centros de Transporte de Mercancías (Aparcabisa en el Valle de Trápaga, Zaisa en Irún, y el Centro de Transportes de Vitoria), tres aeropuertos (Foronda, Sondika y Hondarribia), y dos grandes puertos comerciales (Bilbao y Pasajes) en constante adecuación que tratan de cobertura a un transporte (interior y exterior) cada vez más sofisticado y dinámico. Además, cabe resaltar la presencia del Instituto Vasco de Logística.
El nivel de las infraestructuras de comunicación de la CAPV es ciertamente positivo en comparación con la media del Estado, aunque se aprecian ciertas carencias respecto a los principales países europeos, principalmente en lo que respecta a las infraestructuras ferroviarias. Se puede afirmar que en la CAPV existe una notable carencia en cuanto a la utilización del ferrocarril como modo de transporte, cuando resulta social y medioambientalmente el modo de transporte con menores impactos.
Durante este final de siglo se están produciendo una serie de cambios en las fuerzas del mercado estrechamente relacionados con la actividad logística, y que nos revelan cuáles son las claves competitivas y retos de futuro a los que la logística tiene que dar solución. Concretamente, cabe destacar el incremento de la competencia internacional (globalización) y cambios en los mercados (de los de oferta a los de demanda), la optimización de la cadena logística (Respuesta Eficiente al Consumidor, incremento de la externalización y desarrollo de la intermodalidad), el impacto de las nuevas tecnologías, el despegue del comercio electrónico y la relevancia de la formación como variable estratégica de competitividad.
En ese contexto, a continuación se adjunta la matriz DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) de las actividades logísticas en la CAPV a nivel general, teniendo presente que cada sector, actividad, tipo de empresa, agente económico, etc., presenta características particulares en relación a la logística que requieren matizaciones específicas a esos aspectos generales.
| FORTALEZAS | DEBILIDADES |
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| OPORTUNIDADES | AMENAZAS |
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