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INFORMES SECTORIALES DE LA CAPV

Tranformados pesqueros
Número: 48

Título: Tranformados pesqueros
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RESUMEN Y CONCLUSIONES


1. Presentación y delimitación del sector

El objetivo básico de este informe es abordar un análisis de los rasgos fundamentales del sector de la elaboración y conservación de pescados y sus derivados en la Comunidad Autónoma del País Vasco, evaluar los factores determinantes de su posición competitiva y, finalmente, identificar las principales tendencias emergentes y retos a afrontar, dado el escenario actual y previsto.

Se ha recurrido a la consulta de fuentes de información de muy distinta índole para la obtención de los datos y valoraciones plasmados en el presente Informe: fuentes estadísticas básicas (EUSTAT, INE, EUROSTAT, etc.), estadísticas sectoriales (Anfaco, Dirección General XIV, etc.), revistas especializadas (Alimarket, Distribución y Consumo, etc.), documentos de planificación estratégica que afectan al sector objeto de estudio y, además, información cualitativa suministrada por agentes conocedores del sector.

El Informe consta de cinco capítulos; en el primero de ellos, que constituye la introducción, se recogen los objetivos del estudio y el alcance del sector, es decir, las actividades o subsectores que engloba; el segundo capítulo dedica su atención al panorama general del sector en la UE; el tercero hace lo propio pero centrando el interés en el sector estatal. Expuestos ya los aspectos más representativos del sector en estos dos ámbitos geográficos de referencia, es en el cuarto capítulo donde se aborda el análisis de las características que definen y representan a la actividad sectorial en la CAPV. En el quinto, y último capítulo, se plasma de manera sintética los aspectos más relevantes del diagnóstico del sector vasco (fortalezas y debilidades) y las perspectivas futuras de su entorno competitivo (amenazas y oportunidades).

2. El sector en la UE  

  • La importancia cuantitativa global de la industria de transformación de pescado a nivel europeo es escasa (representa una pequeña parte del sector agroalimentario:2% aproximadamente); sin embargo, el papel clave que desempeña en zonas pesqueras, donde tiende a concentrase, hace que resulte muy relevante desde el punto de vista de la cohesión social europea.
  • En lo que respecta al comercio exterior, la UE es deficitaria en transformados pesqueros, resultando un índice de cobertura de las exportaciones sobre las importaciones de tan sólo el 20% en 1997.
  • La dificultad de aprovisionamiento de materias primas que afronta la industria transformadora en términos de precio, volumen, regularidad y presentación, llevan a un progresivo aumento de las importaciones de países extracomunitarios (por ejemplo, el 80% del pescado blanco es importado de países ajenos a la UE).
  • La diversidad es uno de los aspectos más característicos del sector de la transformación tanto en cuanto al tamaño de las empresas, su localización, tipo y origen de las materias primas utilizadas como por los productos fabricados. Esta diversidad entraña, a menudo, numerosas y conflictivas exigencias según la localización y las especies transformadas.
  • Se trata de una industria que ha sufrido importantes reestructuraciones, fusiones y absorciones en los últimos años (con la consiguiente reducción en el número de empresas que operan en el sector); esta vía ha hecho posible la diversificación e integración vertical de muchas empresas, lo que ha contribuido a una mayor competitividad de las mismas (estabilidad en el aprovisionamiento de materia prima, ampliación de mercados, mejora en costes, etc.).
  • El consumo se caracteriza por un aumento sensible de los productos pesqueros (importancia de la dieta saludable) y por una mayor exigencia de diversificación de la gama de productos (platos semipreparados o preparados, conservas de ensaladas de pescado, etc.) debida a nuevos patrones sociales (comidas menos estructuradas, trabajo de la mujer fuera del hogar, etc.).
  • Ante la dificultad de competir en términos de costes con ciertos países extracomunitarios que cuentan con un fácil acceso al recurso primario y con mínimos costes de mano de obra, las industrias europeas están tendiendo progresivamente: por un lado, a la fabricación de productos con alto valor añadido, calidad superior y que corresponden mejor a las preferencias de los consumidores y, por otro, a la fabricación de productos de gran consumo mediante la diversificación de las especies trabajadas utilizando otras menos caras (ejemplo, la caballa).
  • La Política de Pesca Común repercute en la industria de transformación de pescado principalmente a través de la normativa sobre mercados y precios, normas de calidad, comercio exterior (aranceles, cuotas), etc. Las regulaciones de tarifas afectan, principalmente, a las industrias transformadoras que se abastecen de pescado fresco y, en menor medida a las que transforman materia prima congelada.
  • Las principales cuestiones que preocupan actualmente al sector europeo son las siguientes: el grado de control de las importaciones, el nivel de subvenciones o de apertura o protección del mercado, los aprovisionamientos irregulares y poco fiables, los canales de comercialización, la necesidad de dialogo entre el sector extractivo y el industrial, la disyuntiva precio-calidad de los productos.

3. El sector en España

  • El sector español de elaboración y conservación de productos de pescado presenta una posición privilegiada respecto al conjunto de la Unión Europea ya que ocupa el primer lugar del ranking de países productores comunitarios (más del 18% de la producción de la UE en 1996); en cuanto al empleo, de los cerca de 80.000 empleos comunitarios cifrados en el sector, España absorbe aproximadamente el 22% (17.700 personas).
  • Por segmentos productivos, cabe señalar que España ha estado muy centrada en los productos tradicionales (fundamentalmente conservas) frente a otros países como Francia y Reino Unido que son más innovadores tanto en procesos productivos como en sus tipos de preparado. La evolución de los últimos años refleja, sin embargo, un fuerte aumento en la elaboración de preparados congelados y, sobre todo, de platos totalmente elaborados, compartiendo la tendencia europea marcada por el creciente protagonismo de éstas.
  • El sector de transformados de pescado en España representa el 4,9% del empleo, el 4,2% de la producción y el 3,4% del valor añadido de la industria agroalimentaria estatal; si se toma como referencia comparativa el sector manufacturero en su conjunto, el peso relativo de la transformación de pescados se cifra en el 0,8% en cuanto al empleo y la producción y absorbe el 1,1% del valor añadido.
  • En términos evolutivos, la producción del sector ha seguido una senda irregular en los últimos años siendo, sin embargo, destacable, por su magnitud, el fuerte incremento observado en 1997. La reestructuración que ha afectado al sector ha tenido su reflejo en el empleo que ha sufrido un retroceso acusado, sobre todo, si se compara con la industria agroalimentaria y manufacturera.
  • El análisis de los principales indicadores económicos del sector por Comunidades Autónomas refleja un claro protagonismo de Galicia que, con casi 8.000 empleos, absorbe el 45% del empleo total y el 44% del valor añadido; el País Vasco ocupa el segundo lugar en importancia, aunque se sitúa a gran distancia de la Comunidad gallega, al concentrar en torno al 12% de los establecimientos y el 11% del empleo y del valor añadido.
  • La atomización empresarial es uno de los rasgos característicos del sector en su conjunto. Ahora bien, por subsectores, en el de conservas de pescado y de transformados de productos del mar se constata la existencia de un número reducido de empresas de gran tamaño que dominan el mercado; en cambio, la tipología de empresas generalizada en el subsector de ahumados es de pequeña dimensión.
  • A nivel geográfico, la mayoría de las empresas conserveras se sitúan en Galicia (63%) y País Vasco (27%); en el segmento de congelados y preparados a base de pescado, las salas de elaboración presentan un grado de concentración destacado en Valencia, País Vasco, Madrid y Cataluña; en cuanto al subsector de pescados ahumados, la mayor parte de la producción nacional se concentra en la Comunidad Autónoma de Madrid y en la provincia de Barcelona.
  • Respecto al comercio exterior, España es deficitaria en productos del sector de transformación de pescados lo que origina fuertes importaciones. Ahora bien, aunque éstas han seguido una trayectoria creciente en los últimos años, las exportaciones han mostrado un comportamiento más positivo con la consiguiente mejoría en la balanza comercial (en 1997 la tasa de cobertura es del 53%).
  • En un contexto caracterizado por las dificultades de abastecimiento de materia prima y de mayor complejidad del escenario competitivo, se ha observado una tendencia de las grandes empresas (fundamentalmente conserveras) a optar por una estructura empresarial integrada, dotándose de sus propias flotas, bien directamente o través de empresas filiales. La progresiva escasez del recurso primario, las medidas de política comunitaria de reajuste de flotas, etc. han presionado, también, a la adopción, por parte de las grandes empresas del sector, de estrategias de internacionalización.
  • España es uno de los principales consumidores del mundo de productos pesqueros con un ratio de consumo que supera los 28 Kg. por habitante/año, cuando la media europea se sitúa alrededor de los 15 Kg. Ahora bien, la trayectoria del consumo total de pescado en la década de los noventa refleja una tendencia de caída sostenida, correspondiendo a los congelados y productos frescos la evolución más negativa; en cambio, el consumo de conservas de pescado perfila una línea ascendente.
  • Siguiendo la tendencia europea, en España se observa una creciente importancia de la distribución de los productos transformados pesqueros a través de los canales de la gran distribución (fenómeno particularmente significativo en el caso de las conservas).
  • Las principales tendencias observadas en el sector responden a: concentración empresarial, búsqueda de especies alternativas, propensión a la diversificación y orientación a productos más elaborados con más valor añadido.

4. El sector en la CAPV

  • El sector de transformados de productos pesqueros cuenta con una implantación y significatividad notable en la CAPV, concretamente en lo que respecta al subsector conservero, siendo reducida la implantación de otras modalidades de transformación.
  • La participación de la actividad de transformados pesqueros en el conjunto de la industria agroalimentaria, de la que forma parte, es importante (sobre todo, si se compara con el Estado y con la UE): representa el 15,3% del empleo, el 11,5% de la producción y el 9% del valor añadido; en términos evolutivos registra, además, una evolución positiva.
  • En cuanto a su peso relativo respecto de la industria manufacturera en su conjunto, el sector de transformados de pescado absorbe el 1% del empleo, el 0,9% de la producción y el 0,5% del valor añadido.
  • En cifras absolutas y, con datos de 1997, el sector objeto de análisis emplea a unas 1.900 personas, su producción asciende a 36.670 millones de pesetas y el valor añadido se cifra en 7.451 millones de pesetas.
  • Respecto a la estructura sectorial, el número de establecimientos industriales que operan en el sector asciende a 88 siendo la mitad de ellos de menos de 9 empleados; más concretamente, un 20% de los establecimientos está integrado sólo por 1 ó 2 personas ocupadas. Centrando la atención en las unidades de más de 9 empleados, se constata que la dimensión media empresarial del sector a estudio es significativamente inferior a la registrada en el conjunto del tejido industrial. Esta atomización del sector transformador penaliza de manera determinante su posicionamiento competitivo.
  • En lo referente a la distribución territorial de la actividad, Bizkaia y Gipuzkoa concentran la práctica totalidad del sector prevaleciendo, eso sí, el territorio vizcaíno (absorbe el 57% de los establecimientos de más de 9 personas ocupadas empleos y el 65% del empleo correspondiente). Detallando más el aspecto de la localización geográfica de la actividad, cabe destacar las áreas de Bermeo, Ondarroa y Lekeitio en Bizkaia y la de Mutriku, Deba y Zumaia en Gipuzkoa.
  • El análisis por subsectores pone de relieve la "vocación" conservera de la CAPV. En efecto, esta actividad, de gran tradición y peso social, constituye, con diferencia, la pieza principal del sector analizado: absorbe más de tres cuartas partes de la producción y empleo sectorial total; le sigue, a enorme distancia, el segmento de congelados (13% del empleo), situándose en último lugar el de ahumados (6%). Esta especialización conservera del sector vasco constituye un elemento diferenciador respecto del estatal, en general, y del sector gallego, en particular, donde predomina la producción de congelados y elaborados de productos del mar.
  • La evolución de los últimos años de la industria transformadora ha estado dominada por costosos procesos de adaptación a las exigencias técnicas, medioambientales y sanitarias impuestas por la legislación comunitaria. Ahora bien, en el último trienio, el sector ha experimentado una evolución positiva en cuanto a producción y empleo.
  • Respecto a la estructura de la cuenta de resultados, la industria transformadora se caracteriza por el elevado peso relativo de los consumos intermedios sobre las ventas (casi un 70%), muy superior a la media de la actividad industrial en su conjunto (56%) y, también, algo por encima del correspondiente al sector agroalimentario en su conjunto (65%). La representatividad de los gastos de personal es, en cambio, inferior en el sector objeto de estudio (12,4% frente al 19,4% en la industria manufacturera agregadamente) y la productividad registrada se encuentra, también, por debajo de la media observada en la industria agroalimentaria y, sobre todo, es muy inferior a la del conjunto de la actividad industrial.
  • En el área de I+D, la industria de elaboración y conservación de pescado realiza un insuficiente esfuerzo en esta materia, siendo muy deficitaria en relación al sector manufacturero en su conjunto (aunque se posiciona algo mejor que el agroalimentario). Este aspecto está estrechamente correlacionado con la pequeña dimensión de la mayoría de los establecimientos en el sector objeto de estudio. Ahora bien, en este mismo ámbito, es preciso resaltar la existencia de AZTI (Instituto Tecnológico Pesquero y Alimentario) como importante instrumento de impulso del área de I+D en el sector. El Plan Estratégico Vasco de I+D Agropesquero 1998-2001, por su parte, ha establecido los ámbitos de actuación preferentes (técnicas de envasado, mejora en sistemas de refrigeración, procesos de obtención de nuevos alimentos, adecuación a la legislación vigente, control medioambiental de procesos productivos, etc.).
  • El análisis de las tablas Input-Output de la CAPV refleja la preponderancia de la pesca y acuicultura como sector proveedor (63%), seguido, a enorme distancia, del comercio al por mayor (9%). Respecto al origen geográfico de los inputs utilizados por el sector vasco de la transformación de pescado, se constata que el 46% procede de la propia CAPV y el 54% restante se reparte a partes prácticamente iguales entre el resto del Estado y el extranjero.
  • En lo referente al comercio exterior, el sector vasco es netamente exportador (en 1997, año especialmente positivo, el valor de las exportaciones, 23.987 millones de pesetas, superó en un 51% al de las importaciones; según datos provisionales, en 1998 dicho porcentaje se cifraría en un 26%). Ahora bien, mientras que las importaciones han crecido progresivamente en los últimos años, las exportaciones han mostrado un comportamiento muy irregular.
  • Los factores determinantes de la posición competitiva del sector, las perspectivas existentes y los principales retos a afrontar se recogen, a continuación, de manera esquemática:

Diagnóstico: Puntos débiles

  • Graves problemas de abastecimiento de materias primas básicas.
  • Elevado grado de atomización del sector, que implica falta de adaptación de una gran parte de las empresas (gestión, marketing, costes, capacidad de innovación, etc.) a las nuevas condiciones del mercado.
  • Insuficiente diferenciación de productos y escasa diversificación en modalidades de transformación: excesiva focalización del sector en las conservas (márgenes bajos, sector maduro, escasamente diferenciable, etc.) y dentro de éstas, pocas especies de pescado utilizadas, productos muy tradicionales en un contexto de hábitos alimenticios cambiantes.
  • Déficit de inversión en I+D, insuficiente transferencia tecnológica.
  • Déficit en formación y motivación del personal en las distintas esferas de actividad del sector.

Diagnóstico: Puntos fuertes

  • Gran tradición y experiencia, particularmente conservera; nivel de implantación y significatividad económica notable de este subsector.
  • Elevado nivel de calidad de los productos, que se traduce en una buena imagen de los productos de la CAPV.
  • Esfuerzos de modernización del sector y progresiva adecuación a las exigencias normativas.
  • Existencia de empresas (pocas) con estrategias claras de mejora de su competitividad (integración vertical, internacionalización, etc.), que han adaptado sus estructuras productivas a cambios del mercado y han impulsado su capacidad de innovación.

Perspectivas: Amenazas

  • Fuerte competencia de terceros países que cuentan con costes de mano de obra muy inferiores y con accesibilidad ventajosa a los caladeros.
  • Aumento de la exigencia del consumidor (información sobre el origen de productos, cualidades alimenticias y nutricionales y, sobre todo, en materia de salubridad e higiene), lo que genera costes importantes ("la calidad cuesta cara").
  • Creciente importancia concedida al precio por parte del consumidor; el precio constituye un factor claro de elección (salvo en productos "delicatessen"). Oferta creciente de productos sustitutivos.
  • Gran presión de la gran distribución con lo que ello supone de estrechamiento de márgenes, aplazamientos de pagos, etc.; ventas muy concentradas y crecimiento de marcas blancas que perjudica, sobre todo, a las pequeñas empresas.
  • Marco normativo cada vez más exigente (calidad, seguridad, limitación de capturas, etc.) y vulnerabilidad del sector a desplazamientos y/o merma de caladeros, fluctuaciones de precios, catástrofes naturales y modificaciones a la baja en las restituciones (ayudas al consumo) sobre la utilización de aceite de oliva
  • Cambios en la demanda que presionan la puesta en el mercado de productos más elaborados y exigen fuertes inversiones, lo que plantea dificultades a las empresas pequeñas.

Perspectivas: Oportunidades

  • Las importaciones de países extracomunitarios permiten el mantenimiento de la producción reduciendo las incertidumbres (y el empleo estacional).
  • Incremento de la dimensión media empresarial (desaparición de empresas pequeñas poco competitivas) lo que facilitará las adaptaciones necesarias en el nuevo escenario.
  • Márgenes de mejora importantes en cuanto a la colocación de productos transformados, gracias a las nuevas tendencias del consumo (platos preparados, etc.) y aumento de la valoración social de la conveniencia de la dieta mediterránea (pescado, aceite de oliva, etc).
  • Reconocimiento de la necesidad de establecer acuerdos entre productores y transformadores.
  • Aumento de la exigencia del consumidor en cuanto a la calidad, lo que mejora el posicionamiento del sector vasco.
  • Aumento, también, de las exigencias de calidad (higiene, etiquetado, etc) a los productos procedentes de países extracomunitarios (barreras tecnológicas favorecedoras).
  • Reconocimiento por parte de las autoridades de la necesidad de potenciar el consumo de productos transformados.
  • Mantenimiento de las ayudas al sector en el seno del nuevo marco estructural 2000-20006.

Retos y respuestas

  • Desarrollar el nivel asociativo dentro del sector (mayor poder de negociación en relación a asistencia financiera para la mejora de procesos y productos, potenciación y promoción del producto vasco, logística, etc) de modo que puedan emprenderse actuaciones conjuntas que redunden en beneficio de todos el sector. Sería conveniente la instrumentación de mecanismos incitativos efectivos (que favorezcan el avance en esta línea a favor del fortalecimiento del sector) desde las instancias públicas.
  • Potenciar la adopción de políticas contractuales entre el sector extractivo y la industria transformadora para la creación de un clima de confianza mutua y a fin de presentar una imagen global de alta calidad de los productos; estos acuerdos tendrían como principal ventaja, común a todas las partes implicadas, la reducción de las incertidumbres (estabilidad del suministro y nivel de calidad del producto para los transformadores, estabilidad en oferta y en precios-remuneración de los productores).
  • Avanzar hacia una mayor orientación a la demanda otorgando una atención especial a las tendencias en los hábitos de consumo y a los deseos del consumidor, que está cada vez mejor informado y es más exigente (estudios de demanda, etc.); se requiere, cada vez más, una mayor gama de productos que se adapten a distintas situaciones, desde prácticos y sencillos platos preparados (menor disposición a consumir tiempo de ocio en tareas rutinarias) hasta productos gastronómicos con alto valor añadido ("delicatessen").
  • En estrecha relación con el punto anterior, centrar los esfuerzos en la mejora de la calidad a través de la definición de nuevos líneas de actuación que engloben a toda la cadena de valor.
  • Impulsar acciones (investigación, marketing, etc) que favorezcan la diferenciación de los productos transformados de la CAPV, mediante el desarrollo y la consolidación de certificaciones de calidad (denominaciones de origen) que redunden en la mejora de la competitividad de todo el sector.
  • Potenciar los procesos de integración, internacionalización y apertura de nuevos mercados en las grandes empresas. Potenciar la especialización y buen funcionamiento de las pequeñas empresas hacia productos y segmentos de mercados en los que puedan resultar muy competitivas dando a los clientes un alto servicio.
  • Invertir en la formación de los recursos humanos en todos los sectores de la industria, concretamente, en los ámbitos de la calidad y nuevas tecnologías.
  • Introducir la automatización y adaptación de las estructuras productivas a los cambios del mercado; contribuir al impulso de la aplicación de nuevas tecnologías para mejorar el proceso productivo, reduciendo costes. Ha de potenciarse el aprovechamiento de las innovaciones ya existentes y la investigación en materia de tratamiento y aprovechamiento de residuos.
  • Mejorar la promoción y la comercialización del pescado para contribuir al aumento de la demanda.


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