
El presente estudio, tiene como meta fundamental la consecución de dos objetivos: por un lado, presentar un análisis de lo que ha sido la evolución reciente y de cuál es la situación actual del sector del electrodomésticos en la CAPV, por otro lado, determinar cuáles son las expectativas que se ciernen sobre el devenir en el desarrollo de este estratégico sector.
Es bien sabido que el sector de electrodomésticos es uno de los sectores que suele ser denominado como sector económico "motriz", en el sentido de que la actividad del sector no se reduce exclusivamente a la fabricación de unos productos determinados, sino que incide a su vez en la actividad de otros sectores y subsectores. Las características de los productos del sector (frigoríficos, lavadoras, etc..) hace que toda una serie de industrias suministradoras como las de maquinaria, materias primas, piezas, componentes de diferentes tipos, suministradores de servicios, servicios de diseño, muebles, actividades de investigación etc.. estén directamente relacionadas con la fabricación de los electrodomésticos, a este conjunto de industrias se le podría denominar en sentido genérico como "industrias proveedoras" del sector de electrodomésticos y que son inevitables dentro del proceso de fabricación del mismo. Además muy relacionado con el sector y como un paso posterior, estarían todas las actividades de venta, comercialización y distribución.
Puesto de manifiesto el alcance y la importancia estratégica del sector, el presente estudio se va a centrar exclusivamente en las actividades de fabricación de electrodomésticos propiamente dichas (fundamentalmente el subsector de la línea blanca, abordándose también el subsector del pequeño electrodoméstico), no abordándose las actividades de las industrias proveedoras. Sí se incidirá, aunque superficialmente en las actividades de comercialización del sector.
En la actualidad, la industria europea de electrodomésticos es claramente el líder mundial en términos de negocio. Se estima que la cifra de negocio que mueve este sector ronda alrededor de los 50.000 millones de Ecus, de ellos un 50% corresponden a Europa, un 30% a Estados Unidos y un 20% a Japón. Esta supremacía europea se extiende a la mayoría de los productos.
El mercado de electrodomésticos europeo viene caracterizado fundamentalmente por dos rasgos. Por un lado, una importante competencia en precios, esto se refleja en el hecho de que durante los últimos años, el precio de estos productos ha crecido a una tasa muy por debajo de la inflación experimentada en los sectores industriales. Por otro lado, un excedente de oferta, lo que trae consigo una disminución de los excedentes empresariales. Ello ha obligado a una racionalización del potencial de producción y a que sólo subsistan las empresas fuertemente competitivas. El proceso de concentración empresarial acontecido no es sino un reflejo de este hecho.
Los procesos de racionalización llevados a cabo en las industrias del sector, han hecho posible que esta industria haya experimentado un buen comportamiento durante los últimos años, como lo demuestra el hecho de que mientras el conjunto de la producción manufacturera europea creció en volumen a una tasa interanual del 2,8% durante el período 19831992, la producción de electrodomésticos lo hizo a una tasa del 3,3% durante el mismo período.
Dentro de la Comunidad, la producción la acaparan principalmente cuatro países: Alemania con un 40%, Italia con un 22%, Francia con un 14% y el Reino Unido con un 10%, como se puede observar, entre ellos ostentan el 86% de la producción europea.
En el año 1992, la producción del sector se elevó a los 23.700 millones de ecus, lo que supone un crecimiento del sector a una tasa interanual del 3,3% a lo largo del período 19831992, a pesar de ello, durante el mismo se producen diferentes ritmos de crecimiento, así entre los años 1983 y 1988 la tasa de crecimiento fue del 4,4% mientras que fue de un 2% durante el período 19881992.
Por lo que respecta al empleo del sector, en 1992 el número de personas ocupadas asciende a 222.000, lo que supone cerca de un 4% menos que en 1985. A lo largo del período, aunque con algunos altibajos, el empleo se ha mantenido bastante estable. También es cierto que los procesos de racionalización llevados a cabo en el sector motivados por el exceso de oferta, tuvieron un importante impacto negativo en el empleo en los primeros años ochenta (se estima que en el período 19801987 el empleo en el sector disminuyó en un 26%).
Las perspectivas a corto plazo no son muy optimistas, sobre todo debido al hecho de que las expectativas tanto para el consumo como para las actividades de construcción tampoco lo son en exceso, esto va a implicar que las expectativas de demanda sobre muchos de los electrodomésticos serán solamente de reposición. Sí es verdad, que a medida que el ciclo económico entre en una nueva fase expansiva y la economía internacional recupere sus niveles de actividad, toda una serie de productos innovadores y modernos, principalmente productos con un bajo grado de saturación, tendrán un potencial de crecimiento importante.
Junto a estas oportunidades derivadas de problemas medioambientales (demanda de una nueva generación de productos mas ecológicos), una de las claras oportunidades que se le puede presentar a la industria comunitaria, es el desarrollo de nuevos mercados sobre todo en la Europa de este y en los nuevos mercados emergentes de Asia, con países que presentan economías con excelentes perspectivas de crecimiento a medio plazo. .
Hasta la década de lo 60 el sector de electrodomésticos de línea blanca no empieza a ser importante en España, motivado principalmente por el despegue económico que permitió una demanda generalizada de productos duraderos, y por el boom del sector de la construcción. A partir de este momento se pueden distinguir tres períodos dentro del desarrollo del sector: la década de los 60, caracterizada por el alto crecimiento del mercado, la década de los 70, caracterizada por la concentración empresarial y la década de los 80, caracterizada por la reconversión industrial.
El año 1984 es una fecha clave para el sector de electrodomésticos español. Tras una serie de años con malos resultados, la "línea blanca" tocaba fondo y se veía inmersa en una grave crisis que afectaba no sólo a las empresas del sector en España sino a todas las empresas a nivel internacional. La Administración española, alarmada ante un panorama de industrias con exceso de personal, problemas financieros y enfrentadas a una guerra de precios, llevó a cabo un Plan de Reconversión de las empresas del sector, que culminaría cuatro años después (ese proceso trajo como consecuencia el cierre de toda una serie de empresas cuyas estructuras no fueron capaces de subsistir frente a un mercado tan competitivo) y que dio paso a la actual configuración de la actual industria de electrodomésticos.
Sin embargo, en los últimos años vuelven a aparecer una serie de problemas motivados fundamentalmente por el descenso tanto de la actividad como del consumo. En este contexto y ante al aluvión de marcas en un mercado abierto y saturado como es el mercado español, las empresas luchan de nuevo por subsistir. La verdadera crisis del sector, tanto de la línea blanca como del pequeño electrodoméstico se empezó a notar a mediados de 1992, desde entonces todos los indicadores del sector han encendido la luz roja, aunque la salida de la crisis en 1994 ha permitido una cierta recuperación del mismo.
Como resultado de ese proceso descrito con anterioridad, la composición actual del sector en la línea blanca presenta el dominio de tres grandes grupos: El grupo vasco Fagor, el grupo alemán BoschSiemens y el grupo sueco Electrolux.
A lo largo de los últimos años se ha reducido el número de establecimientos industriales del sector, de manera que en 1992 su número es un 16% inferior al observado en 1986. El empleo asociado a estos establecimientos se eleva a algo más de 19.000 personas en 1992, lo que de alguna forma viene a estabilizar la ocupación del sector en torno a las 20.000 personas en el período 19881992, tras la importante caída experimentada por esta variable en la primera parte de la década de los ochenta, fruto de la reconversión llevada a cabo en el sector.
La demanda española de electrodomésticos de línea blanca alcanzó las 6.500 miles de unidades en 1994, cifra un 6,1% superior a la registrada en 1991. Esa evolución se ha debido al apreciable crecimiento de la demanda en 1994 (10,2%), que ha permitido remontar la contracción del mercado observada en el bienio anterior, con descensos del 2,2% y 1,6% en 1991 y 1993 respectivamente. En ese contexto, la producción española de electrodomésticos de línea blanca casi alcanza las 6.000 miles de unidades en 1994, cifra un 9,6% superior a la observada en 1991.
Según las estimaciones realizadas, en 1994 el grupo Fagor se erige como líder del mercado nacional de línea blanca acaparando el 24,5% del mismo. En segundo lugar se posiciona el grupo BoschSiemens con una cuota del 19,9%, seguido del grupo Electrolux con el 15,8%, de manera que entre esos tres grandes grupos mencionados absorben el 60% de total de la demanda interior. Ya a gran distancia de esos grupos empresariales se sitúan Whirlpool con una participación del 6%, Teka el 5% (mantiene una cuota importante en un segmento específico del mercado, los hornos y las encimeras), Mayc el 3,9% (centra su actividad en un nicho de mercado: las lavadoras automáticas de carga superior) y Domar con el 3,1% (centra su actividad en las lavadoras y congeladores).
El 21,8% restante del mercado interior se reparte entre otros fabricantes menos significativos, y fundamentalmente las importaciones, que proceden principalmente de Italia (Indesit y Ariston), Alemania (Miele) y Francia (Thomson).
Por lo que respecta al subsector del pequeño aparato electrodoméstico, su tejido industrial está integrado por una veintena de empresas fabricantes. En gran parte de los casos las empresas no se centran exclusivamente en la actividad del pequeño aparato electrodoméstico, diversificando su actividad a otros sectores, como electrodomésticos de línea blanca y línea marrón o el de equipos de aire acondicionado.
La distribución geográfica de las plantas productivas se caracteriza por una elevada concentración en la zona nororiental de España, destacando la comunidad autónoma de Cataluña, como foco industrial más importante. El capital extranjero mantiene una presencia más que notable entre las principales empresas.
Tras el crecimiento sostenido del mercado durante el período 19871991, la actividad pasó a atravesar una situación de incertidumbre, caracterizada por una elevada intensidad de la competencia (con descensos de los precios) resultado de la atonía del mercado y la creciente penetración de productos importados desde la segunda mitad de la pasada década. En ese sentido, la crisis alcanzó de lleno al pequeño electrodoméstico en los ejercicios de 1992 y 1993, con descensos estimados de la facturación del 20% y 11% respectivamente. En 1993, las exportaciones registraron un descenso del 7%, reducción que se elevo al 13% en el caso de las ventas interiores.
Al hilo de la salida de la crisis económica, la actividad del sector registra una recuperación en 1994, constatándose un crecimiento del 15% en su facturación que se sitúa en torno a los 386.000 millones de pesetas. Sin embargo, es significativo remarcar que ese crecimiento se ha sustentado en el tirón de la demanda de nuevos aparatos y productos estacionales, ya que se ha registrado un estancamiento en las ventas de los artículos tradicionales, productos que han continuado sin percibir la recuperación. No obstante, el todavía reducido equipamiento en comparación con la media comunitaria, junto con la esperada reactivación del consumo privado permiten prever a medio plazo un buen comportamiento de la actividad del sector.
En este contexto, en el bienio 9293 marcado por la fuerte recesión se constata una drástica reducción del empleo directo en el sector del pequeño electrodoméstico, que en 1994 se estima que mantiene una plantilla en torno al los 3.500 empleados. Esa caída del empleo obedeció a la necesidad de reestructurar y sanear el sector, que ha debido hacer importantes esfuerzos para modernizar y adecuar sus plantas industriales, tanto a los nuevos métodos productivos como a la propia dinámica del mercado.
El tejido industrial de ese subsector está integrado por una veintena de empresas fabricantes, de las que media docena copan más del 80% de la producción nacional: Moulinex, Braun, Solac, Ufesa, Soler y Palau (S&P) y Taurus.
El sector de electrodomésticos es sin duda alguna uno de los sectores más relevantes en la actividad económica de la CAPV, este hecho queda claramente reflejado en la aportación del mismo tanto desde el punto de vista de la producción como del empleo, dicho sector representa el 2,2% tanto de la producción como del valor añadido de la industria vasca y el 2% del empleo. Esa participación, aunque da una idea del peso económico del sector de electrodomésticos en la economía vasca, no refleja el verdadero peso específico del mismo, cuya aportación a la actividad se extiende más allá de su aportación a la generación de empleo y producción.
4.2. Características del tejido empresarial: empresas, empleo y localización.
En 1993 operaban en el sector de electrodomésticos de la CAPV 23 establecimientos de más de 9 empleados, que empleaban a un total de 5.700 personas. En el período analizado de 1990 a 1993, se constata una ligera reducción número de establecimientos en un contexto de continuo descenso del empleo, reflejo del ajuste realizado por las empresas a las adversas circunstancias económicas y nuevos parámetros de competitividad.
En ese contexto, y en relación a la distribución territorial de la actividad en la CAPV, en 1993 se concentran en Gipuzkoa el 48% de los establecimientos, participación que se eleva hasta el 73% en términos de empleo; en Bizkaia operaban el 39% de los establecimientos que ocupaban al 23% de los empleados en el sector, mientras que Araba es el territorio con menor presencia de esta actividad, acaparando únicamente el 13% de los establecimientos y el 4% del empleo. El tamaño medio de los establecimientos del sector (246 empleos) es notablemente superior al observado para el conjunto de la actividad industrial de la CAPV (50 empleos), siempre teniendo en cuenta que nos estamos refiriendo a los establecimientos de más de 9 empleados.
El personal ocupado en el sector de electrodomésticos en 1993 representa el 2% del total de empleados en la industria en la CAPV, participación que se eleva ligeramente hasta el 2,2% en términos de producción y valor añadido.
En términos de ventas exteriores, las exportaciones del sector electrodomésticos representan el 2,3% de las realizadas por el conjunto del sector industrial, porcentaje que se eleva hasta el 2,5% si no se tienen en cuenta las exportaciones energéticas. Esas participaciones se sitúan ligeramente por encima de su aportación en términos de empleo y producción, reflejando una propensión exportadora ligeramente superior a la media del sector industrial de la CAPV.
En ese contexto, es significativo resaltar la relevancia que el sector de electrodomésticos mantiene en términos de una variable tan significativa como es el gasto en I+D, acaparando el 8,9% del total realizado por el sector industrial.
El valor de la producción del sector alcanzó los 78.000 millones de pesetas en 1993, cifra un 3,8% inferior a la observada el año anterior, reflejo de la aguda crisis económica registrada durante ese año.
Por lo que respecta a la participación de las principales magnitudes económicas, mientras que la incorporación de valor añadido a la producción en el sector de electrodomésticos (37% en 1993) es similar a la registrada en el conjunto del sector industrial de la CAPV (37,6%), la participación de los costes de personal (27,6%) es significativamente superior a la del total de la industria (24,8%), de manera que la participación del excedente bruto de explotación en el sector de electrodomésticos (9,4%) es 3,5 puntos porcentuales inferior al del total del sector industrial.
Como principales partidas de gasto de explotación destacan las compras netas (representan el 55,7% de las ventas en 1993), los gastos de personal (22,4%) y los servicios exteriores (15,8%). El resultado de explotación que representa el 3,1% de las ventas en 1993, participación que se elevaba hasta casi el 5% en el bienio anterior. En ese contexto, unos gastos e ingresos financieros del 4,7% y 1,2% respectivamente han conducido al sector a los números rojos en 1993, con un resultado de las actividades ordinarias del 0,4% de las ventas.
La recuperación del mercado del sector de electrodomésticos ligada a la salida de la crisis económica en 1994, aún sin disponer de la información necesaria, es de esperar que halla permitido mejorar la cuenta de resultados del sector.
En relación a la capacitación tecnológica del sector de electrodomésticos, ya se ha comentado anteriormente que en 1993 acaparaba el 8,9% del total del gasto en I+D realizado por el conjunto de la actividad industrial en la CAPV, participación que se eleva ligeramente hasta el 9,7% en términos del personal dedicado a I+D en equivalencia a dedicación plena. Esa relevancia se intensifica aún más al analizar una serie de indicadores de actividad en I+D que se comentan en el presente estudio.
Las exportaciones del sector de electrodomésticos han experimentado un continuo crecimiento en los últimos años, reflejo del esfuerzo realizado por los fabricantes del sector para abrir nuevos mercado en un contexto de atonía del mercado y fuerte competencia.
Por otra parte, las importaciones también han registrado una continua tendencia al alza, pero en este caso notablemente más acusada que en el caso de las ventas exteriores, reflejo de la progresiva penetración de productos foráneos que hacen aún más encarnizada la competencia por el mercado interior. Esa evolución ha determinado un continuo deterioro de la balanza comercial del sector (el superávit comercial tradicionalmente registrado en el sector se reduce hasta los 5.107 millones de pesetas en 1993).
En un contexto de fuerte competencia en una actividad madura, donde ganar posiciones resulta muy difícil, el afrontar el reto de los mercados exteriores en un proceso de internacionalización de la actividad se manifiesta como una importante variable estratégica, actitud que están adoptando en la actualidad los fabricantes vascos, realizando importantes esfuerzos en ese campo que se detallan a lo largo del informe.
Tras la importante reconversión sufrida en los años ochenta a nivel estatal, la actividad vasca en el sector de electrodomésticos de línea blanca se ha consolidado fundamentalmente en torno al grupo Fagor que se mantiene como líder en el mercado español, destacando también la actividad de Mayc (adquirida en 1991 por el grupo italiano Candy), y ya con menor peso económico Somolsa (Sociedad de Materiales Orduña Laboral S.A.).
En la actualidad, el mercado español de línea blanca se enfrenta a una situación de exceso de oferta. Si a esa situación se le añade una cierta atonía de la demanda en un contexto de progresiva madurez del mercado y el continuo crecimiento las importaciones, nos encontramos ante una fuerte competencia por la cuota de mercado que conduce a la guerra de precios y reducción de los márgenes. Por otra parte, el consumidor esta cada vez mejor informado y tiene más opciones de compra, de modo que cada vez es más exigente.
En un mercado donde cada vez más difícil ganar posiciones, los fabricantes han establecido estrategias similares: catálogos muy amplios de producto y marcas posicionadas en todos los segmentos de precio. En ese sentido, se pueden defender mejor las marcas que ofrecen un mayor valor añadido por la vía, no sólo del producto con buena relación calidadprecio, sino también por un servicio diferencial y unas mayores garantías para el cliente.
La cuota de mercado de las empresas de la CAPV en el mercado español de línea blanca ha registrado un continuo crecimiento en el período analizado, pasando del 24,9% en 1991 al 29% de 1994. El grupo Fagor ha logrado un significativo crecimiento de su cuota (24,5% en 1994 frente al 20,5% de 1991) consolidando su posición de liderazgo en el mercado estatal, liderazgo que en 1990 compartía con el grupo BoschSiemens y que en 1994 ostenta en solitario. Por otra parte, Mayc ha visto crecer ligeramente su cuota (3,9% en 1994 frente al 3,5% de 1991), mientras que la de Somolsa ha registrado un ligero retroceso.
Su actividad en la CAPV se estructura fundamentalmente en torno al grupo Solac, el grupo Ufesa, Moulinex España y la división de minidomésticos del grupo Fagor. Ya con menor peso económico, cabe mencionar la dedicación parcial a esta actividad de Industrias Domésticas así como la actividad en este campo de Fammic, Construcciones Electromecánicas Letag y Productos Sigma.
La actividad vasca del pequeño electrodoméstico mantiene una notable relevancia a nivel estatal. En ese sentido, Moulinex España, Solac y Ufesa se sitúan entre la media docena de principales productores en España entre los que copan más del 80% del mercado. Moulinex se erige como la firma líder del sector, situándose también en posiciones punteras Solac y Ufesa. Las características del mercado al que se enfrentan las empresa vascas ya se comentaron en el apartado dedicado al subsector en España, siendo totalmente extrapolables a su marco de actuación y que además guardan gran paralelismo con lo acontecido en la línea blanca.
Los electrodomésticos cuentan con diferentes canales de ventas. En concreto, los canales más importantes para la distribución de electrodomésticos son los pequeños establecimientos tradicionales, unidos en gran parte en grupos de compra, los hipermercados, las grandes cadenas y los grandes almacenes. La relevancia de los mismos varía según países. Así, en España, la mayor parte de la cuota de mercado ha estado tradicionalmente en manos de los pequeños establecimientos tradicionales. No obstante, en los últimos años se constata una tendencia creciente de la participación hacia los grandes canales de venta al público como los hipermercados y grandes almacenes, tendencia que se acentuará a nivel internacional a medida que las grandes cadenas de hipermercados continúen su expansión internacional en el marco de la UE.
Esa forma de operar de los hipermercados y grandes almacenes, ha afectado a la distribución tradicional, de modo que una de las opciones de competir pasa por la intensificación del asociacionismo como medida para lograr determinadas economías de escala (gestión de compras, almacén, poder de negociación...). Pero esa dinámica significa que el fabricante se enfrenta a una base de clientes con mayor poder de negociación. Esa tendencia a la concentración en el área de la distribución también se ha registrado entre los proveedores de componentes (fabricantes de motores, compresores, etc.).
Las principales características que definen al sector en la CAPV son las siguientes:
Como puntos débiles destacan: la fuerte dependencia de la coyuntura económica, un mercado interior con exceso de oferta, el incremento en el nivel de exigencia de los clientes finales, mejores informados y con más opciones de compra, la dificultad para alcanzar los niveles de gasto en I+D así como la amplísima gama de productos de los competidores integrados en grupos multinacionales, la necesidad de intensificar los esfuerzos en términos de equiparar la calidad percibida por el cliente a la calidad real de los productos, el creciente poder negociador de los clientes directos, los canales de distribución.
Por último, en el desarrollo de la actividad del sector de electrodomésticos de la CAPV se constatan una serie de amenazas y oportunidades, que dependiendo de la capacidad de iniciativa del propio sector y de los condicionantes externos determinarán el fortalecimiento/debilitamiento de su posición competitiva. Las principales amenazas que se ciernen sobre el sector son: La progresiva saturación del mercado de algunos productos, el estancamiento de mercados exteriores tradicionales, la progresiva penetración de las importaciones y la tendencia a la concentración en los canales de distribución con el incremento de su poder de negociación y creciente participación en la distribución de electrodomésticos de los hipermercados y grandes almacenes.
Las oportunidades a explotar serían: la existencia de un nuevo grupo emergente de consumidores, las mejoras en el diseño, seguridad y comodidad de uso, como medida para satisfacer la creciente exigencia de los clientes, las oportunidades derivadas de problemas medioambientales, la diferenciación a través de un adecuado servicio al cliente, la consolidación de mercados exteriores emergentes, las medidas proteccionistas de la UE frente a productos originarios de países asiáticos, los nuevos canales para llegar al cliente final,