
El presente estudio de la Federación de Cajas de Ahorro Vasco-Navarras tiene como objetivo el análisis del sector electrónico-informático (también llamado sector de las tecnologías de la información) en la CAPV.
La cuantificación del sector a través de las estadísticas tradicionales resulta complicada, pues su distribución por ramas de actividad, poco sensible a la aparición de los nuevos mercados y tecnologías, no recogen una agrupación que englobe la totalidad de los productos fabricados por el sector electrónico-informático, caracterizado por la continua evolución de sus outputs y la aparición de otros nuevos al hilo del avance tecnológico, planteándose también notables dificultades a la hora de la desagregación de comercio exterior.
En ese contexto, para la elaboración del estudio se ha utilizado la información facilitada por la AIEPV (Asociación de Industrias Electrónicas del País Vasco) para la CAPV, la facilitada por ANIEL (Asociación Nacional de Industrias Electrónicas) para el sector en España y la facilitada por la Comisión de la Comunidades Europeas para la panorámica del sector a nivel europeo e internacional.
La actividad del sector viene siendo tradicionalmente desagregada en los siguientes subsectores: componentes electrónicos, electrónica de consumo para el gran público, electrónica profesional, informática t telecomunicaciones, aunque este último, a efectos estadísticos aparece frecuentemente englobado en la electrónica profesional, o bien agrupada con el subsector de la informática, denominándose telemática.
La relevancia económica para un país del nivel de desarrollo alcanzado por su industria electrónicoinformática es significativamente superior a su participación directa en la producción y empleo, constituyendo un factor estratégico para el desarrollo económico. Asimismo el sector se manifiesta como una actividad con buenas perspectivas de crecimiento, altamente innovadora y generadora de alto valor añadido.
Al margen de este capítulo introductorio en el que se delimita la actividad objeto de estudio y se destaca su relevancia estratégica, el informe se estructura de la siguiente forma: en el capítulo 2 se analiza el sector a nivel comunitario en el contexto internacional, en el capitulo 3 la situación del sector en España y su posicionamiento en el contexto europeo. A continuación, en el capítulo 4 se analiza la evolución reciente y situación actual del sector en la CAPV.
En la actualidad el mercado electrónicoinformático europeo continúa estando dominado por compañías europeas, aunque la presencia de otros proveedores, principalmente norteamericanos y japoneses, es importante.
En el pasado, el sector europeo estaba caracterizado por mercados nacionales exclusivos y protegidos que fomentaban el desarrollo de "campeones nacionales". La perspectiva del Mercado Unico europeo ha conducido a gran número de fusiones y adquisiciones a través de las fronteras nacionales y por tanto al surgimiento de proveedores realmente europeos, aunque esa reestructuración no ha terminado e implica también a compañías no europeas.
El sector electrónicoinformático de la CE ha experimentado un fuerte crecimiento en los últimos años, alcanzando una posición relevante en la industria europea (representa el 8% de la producción industrial de la CE). En la década pasada, la media anual de crecimiento de la producción ha sido del 9,4%, alcanzando los 97.600 millones de ecus a fines de la misma y empleando a un total de 855.000 trabajadores. El sector está básicamente concentrado en Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, que acaparan el 89% de la producción y el 88% de la I+D.
En cuanto a la evolución del mercado de la CE, el consumo registró una tasa de crecimiento medio anual del 11,3% durante dicho período, superior en dos puntos a la registrada en la producción, alcanzando los 119.000 millones de ecus en 1989.
En el contexto internacional, el sector electrónicoinformático de la CE representa el 18% de la producción mundial por detrás de EEUU (35%) y Japón (29%), mientras que en lo que respecta al mercado la participación de la CE se eleva hasta el 22% (37% EEUU y 19% Japón). Esa situación queda reflejada obviamente en las cifras del comercio exterior de la CE, de manera que su balanza comercial de productos electrónicoinformáticos es deficitaria, constatándose además un progresivo deterioro de la misma a lo largo de la década de los ochenta.
A pesar del fuerte crecimiento registrado por el sector de la CE en los últimos años, de la disposición de grandes capacidades tecnológicas y de los progresos significativos en algunos campos, el análisis de la situación del sector revela la existencia de debilidades y deficiencias preocupantes que se traducen en el progresivo crecimiento del déficit comercial. En ese sentido, el sector comunitario registra una escasa presencia en determinados sectores claves semiconductores, periféricos y electrónica de consumo, así como una situación precaria en el subsector de informática, de manera que se han ido perdiendo posiciones respecto a los competidores estadounidenses y asiáticos.
La industria europea no ha sido lo bastante rápida como para aprovechar las oportunidades que se le ofrecían mediante la innovación, en particular en la electrónica de consumo para el gran público, donde la industria japonesa prácticamente ha monopolizado la innovación. En cierta medida, lo mismo puede decirse del procesamiento de datos, donde las principales innovaciones, acompañadas por la entrada de importantes participantes en el mercado mundial, corresponden a compañías norteamericanas y más tarde japonesas, pero muy pocas europeas.
En telecomunicaciones los principales fabricantes europeos han estado más activos en promover innovaciones, pero sobre todo en equipo para redes públicas y no tanto en cuanto a material de comunicación de datos y terminales. el desarrollo de las comunicaciones móviles es una nueva oportunidad y las compañías europeas no están mal situadas.
Una de las principales cuestiones de los próximos años será la televisión de alta definición, donde la industria europea ocupa una posición relevante. No obstante, se enfrentan a la competencia japonesa, que en los últimos años han sido muy activos en este campo y cuentan con una potente industria de componentes, subsector en el que Europa presenta una clara desventaja.
El próximo período puede representar un reto decisivo para la industria europea, que deberá adaptarse a un mercado menos institucional y más competitivo, haciendo frente a una competencia agresiva por parte de EEUU y Asia. En ese contexto, en las perspectivas realizadas para el sector industrial por la CE, el sector electrónicoinformático aparece clasificado entre los sectores con fuerte potencial de crecimiento.
La estructura industrial del sector electrónicoinformático en España está caracterizada, al igual que en los países del entorno, por un gran movimiento en cuanto a la creación y desaparición de empresas y grupos para afrontar las nuevas necesidades del mercado. En ese sentido, durante 1992 se produjeron fusiones entre grandes empresas muy significativas en el área de las telecomunicaciones y la defensa. Esa tendencia a la concentración viene incentivada por la oportunidad que supone el Mercado Unico, los condicionantes externos y la necesidad de obtener mayores masas críticas que permitan competir en los mercados internacionales.
En la actualidad, la mayor parte de las empresas del sector emplean a menos de 100 personas, alrededor de 50 empresas mantienen una plantilla entre 100 y 500 trabajadores y 25 compañías sobrepasan los 500 empleados.
La distribución geográfica de esas empresas se polariza entre Madrid y Barcelona, localizándose principalmente en Madrid, la industria de electrónica profesional y de telemática, mientras que en Barcelona se ubican, preferentemente, las empresas dedicadas a la electrónica de consumo y a los componentes electrónicos. Otras zonas geográficas con presencia relevante son el País Vasco (con una apreciable participación en el subsector de electrónica profesional), Valencia, Málaga, Galicia y Zaragoza.
Estas empresas emplearon a un total de 48.028 personas en 1992, cifra que representa una pérdida de casi 10.000 empleados respecto a 1988, destacando el incremento en términos porcentuales del empleo no ligado directamente a la producción.
La incorporación de valor añadido a la producción en el sector electrónicoinformático (42,5% del total de la producción en 1990) es apreciablemente superior a la aportada en el conjunto del sector industrial español (36%), corroborando el hecho de que una parte importante de las transacciones de alto valor añadido corresponden a las actividades comprendidas dentro de las llamadas tecnologías de la información.
Por otra parte, la reducción observada en el período 19861990 de la participación de los costes de personal sobre el total de la producción en el sector electrónicoinformático (se sitúa en el 18,8% en 1990) hasta niveles similares al observado para el total de la industria (17,9% en 1990), ha dado lugar a que la participación del excedente bruto de explotación en el sector electrónicoinformático (23,7% en 1990) se sitúe claramente por encima de la registrada para el conjunto del sector industrial (18% en 1990).
En 1992 el mercado español de electrónica e informática superó los 1,2 billones de pesetas, volumen un 17,3% inferior al registrado el año anterior, agravándose la tendencia a la baja iniciada en 1991 y llevando a esta variable a niveles de 1988 (caída generalizable a los diferentes subsectores, destacando el subsector de telemática). De esa forma, España en términos de mercado pasa a ocupar el octavo lugar a nivel mundial, con un nivel de demanda cuatro veces inferior al alemán, tres veces menor que el francés y menos de la mitad del británico y del italiano. A esa negativa evolución han contribuido diversos factores entre los que destacan la disminución de los precios unitarios de los productos y la disminución de la inversión en infraestructuras, fundamentalmente de telecomunicaciones, con las consecuencias que ello supone para otros subsectores.
Por lo que respecta a la producción, en 1992 también ha experimentado una significativa reducción situándose en 619.110 millones de pesetas, cifra un 14,5% inferior a la del año anterior y similar a la obtenida en 1988. Esa caída de la producción es generalizable a todos los subsectores, acentuándose en aquellos en que la mayor parte de su demanda se encuentra bajo el control de organismos públicos o semipúblicos (las compras públicas son determinantes para la existencia del sector de telecomunicaciones y de electrónica de seguridad y defensa y muy importantes para la informática, electromedicina y redes de medio ambiente), debido a su comportamiento variable en la adquisición de bienes y servicios y en el pago de los mismos.
En ese contexto, en 1992 la cuota alcanzada en el mercado interior por la producción nacional se sitúa en el 24% (33% en 1988), porcentaje prácticamente igual para los diferentes subsectores en ese año (aunque en los últimos años se constata una fuerte reducción en el caso de la electrónica de consumo y telemática) y que posiciona a España como el país con peor índice de cobertura entre los considerados desarrollados.
Hay que resaltar, sobre todo teniendo en cuenta la coyuntura que atraviesa el sector, caracterizada por la debilidad del mercado y reducción de los márgenes, el mantenimiento del nivel de inversiones en I+D, que se estima que alcanzaron los 50.000 millones de pesetas (cifra que representa el 8% del valor de la producción).
En lo que respecta al comercio exterior, en la década de los 80 se ha caracterizado por el progresivo incremento del déficit de su balanza comercial(alcanza su máximo en 1990 con 855.304 millones de pesetas) derivado del continuo crecimiento de la importaciones y del escaso crecimiento de la exportaciones. Esa tendencia se ha trastocado en el bienio 19911992, reduciéndose el déficit hasta los 625.056 millones de pesetas, constatándose un importante esfuerzo exportador de las empresas tras el que subyace la necesidad de penetrar en nuevos mercados ante la progresiva pérdida de mercado interior en favor de las importaciones.
Por áreas geográficas, en 1992 el déficit de la balanza comercial con la CE representa el 40% del total, representando el 22% el mantenido con EEUU y alcanzando el 20% y 17% para las áreas de Japón y Sudeste Asiático respectivamente. Unicamente se mantiene un saldo superavitario en los intercambios con Iberoamérica, aunque poco significativo en términos absolutos.
La distribución de la actividad del sector electrónicoinformático español por subsectores muestra a la telemática (informática y telecomunicaciones) como el subsector que, con diferencia sobre el resto, genera mayor volumen de negocio.
Así, el subsector de telemática representa algo más de la mitad tanto del mercado como de la producción global del sector. El resto de subsectores, electrónica de consumo, componentes electrónicos y electrónica profesional se mueven en cifras entre el 12% y 20% tanto en mercado como en producción. Esa distribución es similar pra el comercio exterior, de manera que los productos de telemática superan el 50% del total tanto para las exportaciones como para las importaciones, manteniéndose la participación del resto de subsectores entre el 10% y el 20%.
En el capítulo correspondiente del informe se realiza un analisis pormenorizado de la localización geográfica y de la evolución reciente de las principales variables de actividad de los diferentes subsectores.
Atendiendo a las empresas asociadas a la AIEPV (Asociación de Industrias Electrónicas del País Vasco), el 72% de las mismas han sido fundadas a partir de 1980 (43% a partir de 1985). El mayor crecimiento se ha producido en los subsectores de electrónica profesional (subsector que incluye las telecomunicaciones y en el que se concentra la actividad en la CAPV) y de informática, siendo más atenuada en el caso de los componentes electrónicos, mientras que se constata una escasa presencia de la electrónica de consumo.
En la CAPV el sector presenta unas características propias y diferenciadas de otras áreas del Estado, derivadas de su origen histórico y de la evolución industrial del propia comunidad, que se fundamentan en cuatro pilares: evolución natural de los productos electrotécnicos, necesidad de apoyo a la automatización y a la máquina herramienta, aparición de nuevos campos de actividad y la subcontratación y fabricación de componentes.
El sector está integrado por un centenar de empresas formando un verdadero tejido industrial y siendo un área de alta concentración empresarial, acentuándose en el caso de la electrónica profesional.
Entre las empresas que integran el sector, el 55% pertenecen al subsector de electrónica profesional (incluye telecomunicaciones), el 20% al de informática, el 16% al de componentes, registrándose una escasa presencia de la electrónica de consumo (9%). El 45% de esas empresas se ubican en Gipuzkoa, el 40% en Vizcaya, siendo más limitada la presencia en el territorio alavés (15%).
Los principales núcleos de concentración están en los alrededores de San Sebastián, el área de Zamudio y Derio, Getxo, Mondragón y Vitoria. Tanto el subsector de electrónica profesional como el de informática se concentran en Vizcaya y Gipuzkoa, con ligero predominio del área vizcaína, mientras que el de componentes se ubica en Gipuzkoa y en Alava, por ese orden, siendo prácticamente inexistente en Vizcaya.
El 64% de las empresas tienen menos de 25 empleados, elevándose hasta casi el 80% las que no alcanzan los 50 empleos. Se trata, en su mayor parte, de empresas de origen y capital local. Por tipos de sociedad, se constata un fuerte predominio de las sociedades anónimas (75% del total).
En 1992 el sector empleó a 4.250 trabajadores (cifra que supera en casi 1.400 empleos a la de 1989 pero un 1,6% inferior a la de 1991, reflejo de la adversa coyuntura por la que atraviesa el sector), distribuyéndose de la siguiente forma: el 53% se emplea en el subsector de electrónica profesional, el 22% en el de componentes, el 17% en la informática y el 8% en la electrónica de consumo. Por territorios, entre Gipuzkoa y Vizcaya se reparten a partes iguales el empleo sectorial, empleándose el 20% restante en Alava.
El sector se caracteriza por el alto nivel de titulados (superiores o medios) que emplea en relación al total de la plantilla (el 38% en 1992), así como por la juventud de la misma (el 74% no supera los 40 años de edad).
El personal ocupado en el sector electrónicoinformático representaba el 1,5% del total del empleo industrial de la CAPV en 1991, participación que se eleva ligeramente, hasta el 1,7% en términos de producción. Las exportaciones del sector electrónicoinformático suponen el 2% de las realizadas por el conjunto del sector industrial de la CAPV. No obstante, es realmente destacable la relevancia que el sector que nos ocupa mantiene en términos de gasto en I+D, representando el 19% del total realizado por el sector industrial y el 10% del realizado por el conjunto de la economía de la CAPV.
La incorporación de valor añadido a la producción en el sector electrónicoinformático (46% en 1990) es notablemente superior a la registrada en el conjunto del sector industrial de la CAPV (38%). Por otra parte, la participación de los costes de personal en el total de la producción es significativamente más elevada en el sector que nos ocupa (29% en 1990) que en el conjunto del sector industrial (23% en 1990), diferencia relacionada con el nivel de cualificación del personal, superior en el sector electrónicoinformático a la media de la industria.
La producción del sector electrónicoinformático de la CAPV en 1992 alcanzó la cifra de 56.500 millones de pesetas, un 12% inferior a la del ejercicio anterior. De esta manera se trunca la tendencia de apreciable crecimiento registrada en los últimos años. El 66% de esa facturación corresponde al subsector de electrónica profesional, el 14% al de componentes, el 11% al de informática y el 9% restante al de electrónica de consumo.
Atendiendo a la distribución de la producción por mercados de destino, en 1992 el sector facturó el 33% en la propia CAPV, el 43% se destinó al resto del Estado, exportándose el 24% restante. Tras el fuerte crecimiento de las exportaciones registrado en 1990 se constata un cierto estancamiento de las mismas en el último bienio (en 1992 alcanzan los 13.620 millones de pesetas).
Con respecto al conjunto del Estado, la producción del sector electrónicoinformático de la CAPV supuso el 9% en 1992, participación que alcanza el 13% en el caso del subsector de electrónica profesional, que se eleva hasta el 31% si se excluyen las telecomunicaciones. Esa participación en el total estatal se reduce hasta el 4% en términos de ventas exteriores. Esas proporciones deben matizarse considerando que en las cifras estatales se incluyen las cifras de algunas grandes multinacionales con elevada participación sectorial.
En cuanto a las inversiones en I+D, el sector de la CAPV destinó a dicho fin 4.540 millones de pesetas en 1992, cifra que representa el 8% de su producción (idéntica participación a la registrada para el sector en el conjunto del estado) y el 9% de las inversiones en I+D realizadas por el sector a nivel estatal.
El sector electrónicoinformático no es una excepción de la tradicional cultura empresarial de la CAPV, caracterizándose por ser un sector volcado preferentemente a los aspectos tecnológicos del producto, alcanzando un alto nivel en términos de desarrollo y puesta a punto del mismo, mientras que en líneas generales se detecta una insuficiencia del desarrollo de los aspectos comerciales (comercialización, marketing, servicio postventa etc.) y relación con el cliente que limitan su expansión.
Dada la concentración del sector en la electrónica profesional, subsector en el cual generalmente el producto se debe adaptar a las necesidades del cliente, la relación con el cliente y la calidad del servicio postventa juegan un relevante papel en la penetración y mantenimiento del mercado.
Por último hay que destacar que, en referencia a la clientela del sector y dada la importancia de las compras públicas para el desarrollo del sector electrónico informático de cualquier área, el sector de la CAPV se caracteriza por la baja proporción de pedidos públicos que reciben por parte de las instituciones públicas o semipúblicas, a las que se reclama desde el sector una adecuada planificación de sus inversiones.
El análisis de la evolución reciente del sector en los principales países de la CE refleja que la marcada evolución negativa seguida por el sector en España no es generalizable al resto de la Comunidad Europea. Baste indicar que mientras el crecimiento medio de la producción en esos países fue nulo en España se registró un descenso del 14%.
Como causas estructurales reseñadas desde fuentes del sector que explican la adversa situación coyuntural del mismo, se puede indicar en primer la reclamación del sector como estratégico. Por otro lado, desde el lado de la demanda destacan la insuficiente planificación de las inversiones públicas y la insuficiencia de usuarios precursores (de gran trascendencia en este sector), mientras que desde el lado de oferta se alude a las desiguales condiciones de competencia respecto a los principales competidores.
La recuperación del sector y el acercamiento a los niveles que en materia electrónica presentan los países de nuestro entorno, puede considerarse un aspecto básico para la economía española. Con ese objetivo, la Asociación Nacional de Industrias Electrónicas (ANIEL), plantea una serie de propuestas de actuación: Hay que aceptar que el sector electrónicoinformático es un sector estratégico.
En términos generales, el sector electrónicoinformático de la CAPV sigue las pautas señaladas anteriormente para la actividad sectorial en el conjunto del Estado. No obstante, las características específicas y diferenciadas que lo definen, condicionan la mayor o menor incidencia en el mismo de los diferentes factores de impacto y determinan a su vez su posición competitiva (puntos fuertes y puntos débiles) y sus perspectivas, riesgos y oportunidades.
Como se puede comprobar en el capítulo 4 del presente informe, las características que definen sector electrónicoinformático de la CAPV son las siguientes:
En lo que respecta a la posición competitiva del sector, en el cuadro que se adjunta se recogen sus principales puntos fuertes y débiles.
Puntos Fuertes
Puntos Débiles
En base a una encuesta realizada por IKEI a una treintena de empresas del sector con objeto de pulsar la percepción que desde las propias empresas se tiene acerca de los principales problemas en el desarrollo de su actividad, destacan como principal deficiencia su insuficiente dimensión. A continuación, se señalan el incremento de los salarios por encima de la productividad en detrimento de su competitividad, la fuerte dependencia de las exigencias y condiciones de los clientes, las grandes dificultades para vender en mercados exteriores y las peores condiciones de financiación respecto a la competencia.
En lo que respecta al tipo de actuaciones públicas que las empresas creen necesarias para mejorar su situación, se destaca principalmente la flexibilización del mercado laboral y financiero, mencionándose a continuación el establecimiento de cauces de información y soporte para la penetración en los mercados exteriores, los incentivos fiscales y ayudas a la inversión, y la contratación publica a empresas locales así como el mantenimiento de una política de inversión estable.
En el desarrollo de la actividad del sector electrónico de la CAPV se vislumbran una serie de riesgos y oportunidades, que dependiendo de la capacidad de iniciativa del propio sector y de los condicionantes externos determinaran el fortalecimiento/debilitamiento de su posición competitiva.
En el cuadro que se adjunta se recogen los principales riesgos y oportunidades del sector.
Riesgos
Oportunidades
Fuente: Elaboración de IKEI.
Atendiendo a la encuesta realizada a las empresas del sector, en líneas generales éstas consideran que su situación actual es peor respecto a la media de los últimos tres años, mientras que sus perspectivas de futuro son ligeramente optimistas, aunque se constata en algunos casos la necesidad de reorientación de su actividad.
En definitiva, las expectativas a largo plazo se consideran favorables, ya que las tecnologías desarrolladas en el sector informático están en la base del desarrollo industrial y de la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, la evolución de la actividad del sector en la CAPV dependerá fundamentalmente de como aborde la problemática asociada a la dimensión empresarial, los aspectos comerciales y de formación, así como de la evolución de los condicionantes externos que mediatizan su actividad (compras públicas, acceso a la financiación ajena y tipo de cambio, como aspectos más destacables).