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EKONOMI GERIZAN

La revolución digital: Nueva economía e Integración Social
Número: 9

Título: La revolución digital: Nueva economía e Integración Social

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RESUMEN


La revolución digital, la Nueva Economía y la integración social constituyen los tres ejes sobre los que se desarrolla este trabajo, cuya perspectiva se aborda de forma integrada, dado que la delimitación de estos aspectos resulta compleja por su elevada interrelación.

La realidad actual viene caracterizada por una serie de cambios estructurales profundos que se suceden a gran velocidad; es precisamente esta rapidez y persistencia en el cambio uno de los aspectos diferenciales que mejor definen a esta nueva situación y que la diferencian respecto a situaciones preexistentes. Tales cambios se insertan además, en un contexto en el que el desarrollo de las nuevas tecnologías se combina con un proceso de democratización en el acceso y diseminación de la información y en el que emergen conceptos como el de Nueva Economía .

En este punto cabe cuestionarse sobre la verdadera significación y dimensión del término Nueva Economía . De entre las acepciones más populares en el ámbito económico destacan las referencias a ésta como realidad poliédrica asociada a la aplicación de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en los diversos ámbitos socio-económicos. Se trata pues de un concepto difícil de definir con precisión y más aún de cuantificar y dimensionar. El Banco Central Europeo afirma que la Nueva Economía tiene como causa más importante la innovación tecnológica, a la vez que utiliza como correa
de transmisión los métodos de organización, productividad, etc., lo cual da como resultado final un mayor crecimiento económico sostenido, sin que ello se traduzca en mayores tensiones inflacionistas.

En torno a la Nueva Economía surgen posturas que ponen en tela de juicio la propia novedad del fenómeno, cuestionando si realmente es novedosa o, por el contrario, estamos ante un fenómeno ya conocido, empaquetado y "vendido" de forma diferente. En un reciente informe del Banco Central Europeo se afirma que los fenómenos que estamos experimentando en el entorno de la NuevaEconomía no son totalmente distintos a los vistos con anterioridad, en la medida en que afectan a reglas económicas básicas y destruyen las estructuras preexistentes; si bien resulta clara la influencia de la tecnología en ese proceso, se enfatiza el hecho de que la tecnología no cambia las reglas económicas
básicas.

Otra perspectiva de aproximación al fenómeno se refiere a su grado de incorporación en el ámbito europeo en comparación con Estados Unidos, siempre y cuando Europa sea capaz de tomar el relevo de EE.UU. en fases económicas recesivas como la que atraviesa la economía americana en estos momentos, acelerada por los acontecimientos del 11 de septiembre.

Ahora bien, en un intento de acercamiento a la realidad actual no podemos dejar de lado la incidencia sobre la vertiente social de la revolución digital y de la Nueva Economía . Se trata de imbricar la vertiente económica con la social, como elementos íntimamente relacionados y partes integrantes e indisolubles de una misma realidad, poniendo de relieve, además de los aspectos positivos, algunos de los desequilibrios que subyacen y se reflejan en aspectos como la denominada brecha digital. Por un lado, resulta evidente que con la generalización de las TIC se produce un fenómeno de aceleración y aumento de los contactos transnacionales y, por ende, de las transacciones a través del comercio electrónico, mejorando la eficiencia de los diversos mercados. No obstante, no podemos ignorar el hecho de la existencia de algunos elementos perversos. A este respecto cabe resaltar que subyace un riesgo de avanzar hacia un escenario en el que, por un lado, se acrecienten las desigualdades entre los que tienen acceso a las nuevas tecnologías y sus ventajas asociadas y quienes no lo tienen (los "have" y los "have not") o, por el contrario, hacia un escenario en el que los acuerdos de la comunidad internacional, basados en el diálogo político, desemboquen en la aminoración de tales diferencias.

Para ilustrar estas diferencias en el panorama internacional sirva como ejemplo el hecho de que el porcentaje de usuarios de Internet en Estados Unidos es el 54%, siendo tan sólo el 6,7% de la población del planeta, o que en Africa aumenta de forma muy rápida el número de páginas web que son normalmente utilizadas por periódicos, hospitales, ONG, etc., y sin embargo su participación en el total mundial de páginas web desciende del 25% al 22%.

Análogamente, expertos en temas relacionados con la red, como Ernest J. Wilson, resaltan el hecho de que el ritmo de introducción del teléfono, pese a crecer de forma sostenida, lo hace por debajo de la tasa de aumento de la población, lo que nos lleva a una ratio cada vez menor en cuanto al uso per cápita del teléfono, hecho que, a su vez, supone un ahondamiento en las diferencias de acceso a las ventajas inherentes al uso de las TIC. De ahí que conceptúe a la brecha digital como "la asimetría sustancial entre dos o más poblaciones en distribución y utilización de los recursos de la información y comunicación", y que tiene su génesis en limitaciones de acceso por un lado (acceso físico, financiero, cognitivo, a la producción o contenido y político), junto a componentes de orden demográfico y social (no todos los grupos sociales tienen acceso a las TIC), donde aspectos como el género, la geografía, los ingresos, educación, edad, raza, etc. condicionan distinciones sociales. En consecuencia, la aparición de la brecha digital a nivel mundial no es un ejercicio meramente teórico, sino que, como afirma Wilson, es esencial poner en práctica políticas y programas que reduzcan las diferencias en el planeta.

De este modo, los aspectos positivos asociados a la Nueva Economía contrastan con el riesgo de ahondamiento de la brecha digital. La prevalencia de uno u otro nos conduce a un escenario de incertidumbre sobre el devenir en virtud de la extrema complejidad de las interrelaciones presentes. Esta aparente paradoja, es la que domina el proceso de transformación social y económica en la que nos hallamos inmersos.

Por un lado, la constatación de la dicotomía existente entre los aspectos favorables de desarrollo económico y social inherentes a la nueva realidad emergente sustentada por el desarrollo de las TIC, en el que la revolución digital es una etapa importante del proceso de transformación y, por otro, la posibilidad de que tales beneficios no se distribuyan de manera homogénea, sino que acrecienten las desigualdades preexistentes imputables a múltiples factores que caracterizan la situación de partida, han contribuido a orientar el contenido del número noveno de la serie editorial Ekonomi Gerizan, bajo el título "La Revolución digital: Nueva Economía e integración social".

 Como viene siendo habitual, la edición de este libro no es sino la fase final del proceso previo, que tiene en la celebración de un Seminario dentro de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco otro de sus hitos, tal y como ha venido siendo de forma ininterrumpida a lo largo de los últimos once años, y que se inicia a principios del ejercicio con el diseño del armazón central del referido Seminario que, a su vez, sirve de apoyatura para nuclear la edición impresa. Los objetivos inicialmente trazados son asimismo coincidentes en ambos casos. Ahora bien, la edición impresa cuenta además con la participación de especialistas que enriquecen las aportaciones habidas en el seminario previo, incorporando aquellos aspectos de interés que, o bien no fueron abordados en las sesiones académicas y su incorporación se antoja conveniente, o bien lo fueron de forma parcial. Todo ello con el propósito último de ofrecer al lector interesado una visión actual y amplia del estado de situación del tema central de la obra.

El presente libro se divide en cuatro grandes capítulos, cada uno de los cuales se desarrolla desde un prisma específico. En la primera parte, se trata de ofrecer una visión panorámica de las diversas vertientes que convergen en el tema central del libro. Para ello se trata de dimensionar el fenómeno de la Nueva Economía por un lado y, por otro, de completarla con aproximación a los problemas y soluciones referidos a la brecha digital. El nuevo entorno propicia el intercambio y las transacciones comerciales, cuyas derivaciones más inmediatas nos remiten al marco fiscal, donde los distintos regímenes impositivos habrán de desempeñar un papel relevante en su mayor o menor nivel de desarrollo. Estos rasgos de índole más económica, se completan con aproximaciones relativas al ámbito de la cultura y a la aparición de nuevos espacios para la acción humana y social.

El segundo de los capítulos centra su atención en la interrelación entre las nuevas tecnologías y sus aplicaciones al campo de la educación y, por ende, a sus consecuencias sobre el empleo. Este trinomio adquiere especial relevancia hasta el punto de convertirse en uno de los factores discriminantes de mayor importancia. El nuevo entorno precisa de perfiles de formación y habilidades que se adecúen a los nuevos requerimientos, así como de innovadoras formas de acceso al conocimiento que aprovechen las potencialidades y ventajas inherentes al mismo. De este modo, nuevas oportunidades de formación y nuevos requerimientos laborales se conjugan con posibilidades de educación a través de las aulas virtuales, donde el ritmo en la adquisición de conocimiento evoluciona de forma acorde e integrada con las necesidades de los alumnos.

Las distintas iniciativas para la inclusión digital que conforman la conocida como e-inclusión toman cuerpo en el tercero de los capítulos del libro, éste de marcado carácter social. En este sentido, la aparición de las redes ciudadanas, no es sino un reflejo de las nuevas formas de generar sinergias positivas con la conjunción de esfuerzos compartidos por parte de los ciudadanos, que toman conciencia desu potencial como modeladores de la realidad social a través de la participación activa en sus ámbitos más próximos, pudiéndose decir por ello que es una expresión pura de la democracia participativa. Es previsible que el trabajo y cooperación en red, basados en nuevos pilares como la comunicación, el desarrollo de la creatividad, la iniciativa y el reparto de responsabilidades debido al mayor desarrollo de la inteligencia emocional, sea un elemento común en la nueva era, donde emergerán nuevas formas de generar trabajo, portadoras a su vez de oportunidades para los ciudadanos de aumentar su nivel de integración mediante la puesta en marcha de redes digitales de contacto. Asimismo, otras potencialidades de las nuevas tecnologías residen en la consecución de mayores cotas de integración en aquellos colectivos más desfavorecidos, como los mayores o los que padecen cualquier tipo de minusvalía.

Finalmente, el cuarto eslabón de esta cadena lo conforma la revisión y diagnóstico de la situación de la CAPV en relación a las nuevas tecnologías, desde el prisma de la cuantificación de su impacto en los principales sectores que sustentan la economía vasca, así como su penetración, grado de conocimiento y uso comparado por los principales agentes económicos. La necesidad de mejorar a marchas forzadas el modelo de infraestructuras que dé soporte al tránsito de informaciones entrecruzadas, combinada con las necesidades y aplicaciones más inmediatas en el desarrollo del mundo rural, constituyen elementos que completan la visión sintética de conjunto sobre la Comunidad Autónoma del País Vasco.

La parte vestibular de este libro se inicia con la colaboración del profesor Antonio Argandoña Ramiz , quien bajo el título "Dimensiones económicas de la Nueva Economía" , se cuestiona sobre la existencia y naturaleza de la Nueva Economía, la cual es equiparada con una revolución tecnológica que pivota en torno a los ordenadores y se desarrolla merced al progreso paralelo de las telecomunicaciones. Esta Nueva Economía abre nuevas posibilidades a la generación, almacenamiento y difusión de la información y del conocimiento, cuyas consecuencias se extienden a todos los ámbitos económicos y sociales, siendo perceptibles en los ritmos de crecimiento económico agregado de los distintos sistemas económicos. El aumento de la productividad se sitúa en el centro del análisis, así como sus repercusiones en el nivel y calidad de vida de los ciudadanos a través de los aumentos de producto. Igualmente, afirma que la Nueva Economía no es un fenómeno exclusivamente estadounidense, sino que se halla al alcance de cualquier país que haga un esfuerzo innovador en las TIC y pueda facilitar la difusión de las nuevas tecnologías a todos los sectores. Por otro lado, defiende la vigencia del ciclo económico, así como de las leyes económicas que no se ven alteradas por la Nueva Economía.

Siguiendo con esta misma línea de abordar el "estado de la cuestión", el profesor Emilio Fontela Montes ahonda en uno de los temas que más sombras e incertidumbre arrojan al devenir de la sociedad de la información. Así, bajo el título "La brecha digital: problemas y soluciones", el autor revisa algunas de las derivaciones económicas inherentes a la digitalización, haciendo especial énfasis sobre la existencia de riesgos reales como el relativo a la brecha digital -cuyo carácter epidemiológico resalta -, poniendo de relieve su existencia dentro y fuera de los países. Al propio tiempo declara el acceso a las TIC como un "bien público" y, tras revisar las relaciones de la brecha digital con la producción, el consumo y el trabajo, la muestra como una oportunidad para el desarrollo de la Sociedad de la Información, en la medida en que permite la transformación de las estructuras productivas, del trabajoy del consumo. Del mismo modo, propone la acción por parte de los poderes públicos con el fin de tratar de corregir tales desequilibrios mediante el fomento de políticas activas de digitalización, esencialmente educativas y culturales. Por tanto, aboga por una mayor proximidad respecto a los ciudadanos así como por favorecer su proactividad.

Además de las alteraciones observables en el dominio virtual, es preciso poner de relieve que el influjo de la nueva situación se traslada también al ámbito de las transacciones físicas referidas a los intercambios de materias primas, capital, artículos y mano de obra. Esta vertiente físicamente más tangible precisa del establecimiento de un marco fiscal no discriminatorio capaz de controlar los movimientos de los diversos mercados, cuyos nuevos canales de comercialización operan sobre productos también muy novedosos y, por ende, sobre los beneficios generados. En esta línea, el artículo titulado "El sistema fiscal en la Nueva Economía", realizado por Arthur Kerrigan , completa los elementos de visión panorámica de inicio. Tras hacer un recorrido a través del papel de los impuestos sobre el valor añadido y desgranar los supuestos que subyacen en cualquier modelo de IVA, revisa las implicaciones derivadas del sistema del IVA para la Unión Europea, que se ciernen en torno al aumento potencial de las distorsiones competitivas para gravar determinados productos y servicios, así como los desafíos de índole administrativa relativos al control de las transacciones.

Este nuevo entorno económico va necesariamente acompañado de nuevos rasgos culturales que conforman la era digital. Este es precisamente el propósito desarrollado por el profesor Artur Serra i Hurtado en su colaboración "Nuevo tipo de cultura: comprender la sociedad del conocimiento". En ella defiende la tesis de que las nuevas tecnologías son en suma conocimiento, ingenierías de nuevo cuño centradas en lo que es posible y lo que puede existir, todo ello con un marcado carácter teórico. Tras revisar los condicionantes del nuevo modelo de I+D que se precisa en esta situación, el autor caracteriza a la política científica y tecnológica de la nueva era como aquella que tiende a la consecución de una cultura de la innovación que, a su vez, precisa de un profundo cambio cultural como elemento previo para su consolidación. Así, reclama la participación de universidades, gobiernos, entidades financieras, empresas y sociedad civil en pro de la innovación, la investigación tecnológica y la cultura digital, todos ellos como elementos esenciales capaces de evitar la nueva exclusión social.

La aparición de nuevos espacios es otra de las señas de identidad de la nueva realidad digital. Este es el punto de reflexión del profesor Javier Echeverria Ezponda en su artículo "El espacio electrónico, nuevo espacio para la acción social". En este trabajo se constata el hecho de que en torno a las TIC se genera una especie de gran mercado electrónico al que se accede mediante Internet y que permite la búsqueda, intercambio y transacción de información y contenidos. Sobre este espacio, caracterizado por la superposición de espacios anteriores, se genera también un tiempo electrónico. Este "tercer entorno" admite en su seno el desarrollo de todo tipo de actividades, incluidas las relativas a la generación de riqueza y las de índole productiva como el teletrabajo, si bien precisa de un tipo de formación específica o "digital" que permita su desarrollo.

La segunda parte del libro comienza con las reflexiones en torno al "Trabajo y empleo en la sociedad del conocimiento" plasmadas en la colaboración de Joan Majó Cruzate . La afloración y consolidación de la sociedad del conocimiento constituye el certificado de defunción de la sociedad industrial. El shock tecnológico asociado al fenómeno de la digitalización es el catalizador de este cambio de modelo productivo y social. En esta línea de pensamiento, el autor afirma que los ciclos de la formación son más breves que los ciclos de vida de las personas y que el sistema educativo ha de reorientar sus esfuerzos hacia el aprendizaje a lo largo de toda la vida. A juicio del autor, caminamos hacia una sociedad más flexible, donde se alteran las relaciones laborales en virtud de la flexibilización del espacio y del tiempo. En este ámbito es importante aprender a "desaprender", incorporando habilidades y aptitudes nuevas y dejando de lado las que se hallen obsoletas, como filosofía de comportamiento personal.

En esta misma línea, el profesor Antonio Pulido San Román desarrolla su artículo "Los retos y oportunidades en la formación y en el trabajo en la sociedad de la información", en el que se propugnan una serie de medidas encaminadas a integrar la demanda de empleo con los perfiles formativos. Se muestra partidario de incentivar la continuidad en el trabajo de las personas jubiladas, sea a tiempo parcial o como consultores, así como de apoyar desde el sector público las iniciativas de "training" de las empresas y las acciones conjuntas entre competidoras y las universidades de empresas, tratando al propio tiempo de establecer programas públicos de incorporación de segmentos de población marginal a las TIC. A este respecto, se precisa además la reforma del sistema educativo y la integración del aprendizaje en el trabajo con los estudios formales, desarrollando la formación profesional y estimulando la formación continuada bajo el patrocinio de los empleadores. Finalmente, aboga por una evolución de la universidad hacia centros flexibles de enseñanza, con mayores grados de libertad de acceso a instituciones múltiples en cualquier momento de la vida, lo cual requiere una adaptación en paralelo de las propias organizaciones, aprovechando los potenciales tecnológicos de la nueva sociedad de la información.

Una perspectiva más próxima en el ámbito de la formación virtual la aporta Mercé Gisbert Cervera en su artículo "La educación en la era digital: el aula virtual " , en el cual analiza los ejes de la educación en la era digital junto al papel de los entornos tecnológicos virtuales. En el siglo XXI, los elementos de referencia que definen a la sociedad del conocimiento se basan en la distinción entre datos, información y conocimiento y sobre ellos se habrán de asentar los procesos reflexivos y de toma de decisiones, al objeto de mejorar todos los aspectos de la vida. Define tres categorías de actividades básicas de aprendizaje: formal, no formal e informal. A su vez, afirma que los ordenadores no han entrado a formar parte del sistema educativo con la misma intensidad en que lo han hecho en otros ámbitos. Esto le sirve para conceptuar a Internet como un espacio educativo virtual, base de la denominada aula virtual, donde se posibilita el trabajo cooperativo y permanente de forma síncrona y asíncrona. El aula virtual queda definida como un espacio simbólico en el que se produce la relación entre los participantes en un proceso de enseñanza/aprendizaje que, para interactuar entre sí y acceder a la información, utiliza un sistema de comunicación mediada por ordenador.

Dentro de este capítulo sobre las nuevas tecnologías, la educación y el empleo se inserta también la aportación del profesor Fernando Sáez Vacas sobre "Infotecnología y nuevos empleos", donde el autor constata la perenne mutación de la denominada "infotecnología" y, en consecuencia, el déficit paralelo en los conocimientos precisos para cubrir los denominados "infoempleos". Nos hallamos ante el desencuentro entre necesidades y conocimientos, que no es sino reflejo de la falta de ajuste entre oferta y demanda entre los perfiles educativos, que a su vez condicionan los conocimientos de los trabajadores y las necesidades profesionales. A lo largo del trabajo se realiza un esfuerzo de identificación y medición de estos déficits, previo a la sugerencia de algunas soluciones o enfoques prácticos tendentes a paliarlos.

Dejar atrás la cultura presencial y proceder al traslado no de los cuerpos, sino de las mentes y de las ideas es una de las mayores transformaciones a las que habremos de adecuar nuestro comportamiento. Así lo afirman Michel Icks y José Carlos Alía González en su artículo "Nuevas formas de trabajo y educación en la sociedad informacional". En opinión de ambos autores, se trata de realizar un cambio cultural basado a su vez en una alteración de las organizaciones y conceptos tradicionales que llevará a las organizaciones a trabajar en grupo y en red de forma distribuida. Como todo proceso de transformación, éste implica la puesta en marcha de nuevas formas de aprender en un entorno de relaciones horizontales basadas en las TIC, de modo que ambos elementos (organización y aprendizaje) se convierten en dos aspectos indisolubles en la nueva sociedad informacional.

La visión panorámica, junto a las reflexiones en torno a las relaciones entre nuevas tecnologías y la educación y el empleo, da paso a las iniciativas para la inclusión digital que conforman el tercero de los capítulos de este libro. Se trata de hacer una revisión de algunas iniciativas novedosas que, basándose en las TIC, contribuyen de forma beneficiosa a aumentar los niveles de integración, bien de colectivos socialmente desfavorecidos, bien del conjunto de ciudadanos dispuestos a adoptar una actitud proactiva en cualquiera de las múltiples facetas en las que se traduce la pertenencia a un colectivo social.

En esta línea, el artículo "Redes ciudadanas: la Internet de las personas" de Manuel Sanromá Lucía y Vicenç Badenes Teixido ensalza el papel protagonista que desempeñan, o pueden desempeñar, las redes ciudadanas en la articulación de la sociedad de la información, como un medio de socialización de las tecnologías puestas al servicio de y para las personas. Por otro lado, los autores son conscientes también de los peligros asociados a la brecha digital y se muestran críticos ante estrategias empresariales que, amparándose en un supuesto servicio universal de acceso para toda la población, desarrollan de hecho sus estrategias basadas en conceptos de negocio. Estos autores son de la opinión que, tanto las infraestructuras como la calidad y precio de los accesos IP, han limitado en España el desarrollo de Internet. Ante este escenario, las redes ciudadanas emergen como una alternativa a la materialización de la mencionada brecha digital, mediante la alfabetización en el uso de las nuevas tecnologías, el desarrollo de su uso social y la búsqueda de alternativas a la pérdida de protagonismo del espacio público.

En cuanto a la implantación de las nuevas tecnologías y sus ventajas derivadas, es preciso remarcar el carácter no homogéneo ni general de tales efectos positivos. Existen de hecho colectivos como los discapacitados, personas mayores, parados o personas sin formación que requieren de una atención específica y preferente con el fin de que puedan extraer la totalidad de las ventajas potenciales de las mismas, y derivar mayores niveles de integración social, por tratarse precisamente de colectivos más expuestos a los factores de riesgo. En el artículo de Francisco Alcantud Marín titulado "Nuevas tecnologías y discapacidad: experiencias de inclusión" se realiza en primer lugar una revisión de las posibles causas de exclusión que la aplicación de las nuevas tecnologías en el desarrollo de la "Sociedad de la Información" puedan generar sobre las personas con discapacidad. En segundo lugar, y basándose en un estudio del Imserso, se presentan algunas experiencias exitosas clasificadas por áreas: La Red, Educación, Centros de Asesoramiento, Acceso a los medios de comunicación, Tecnologías de la Rehabilitación y Tecnología de Ayuda, y otras experiencias. Finalmente, el autor reclama la instauración de algún mecanismo regulador que vele por la puesta en marcha de normas de accesibilidad a la red para los colectivos desfavorecidos, quienes unen a los factores económicos y culturales (principales barreras para el desarrollo de la sociedad de la información) su discapacidad.

También los autores José Luis Pardos Pérez, Anders Andersen y José Félix Barrio Barrio , en su artículo "Experiencias de interacciones de las Nuevas Tecnologías con discapacitados y mayores" , tratan de poner de relieve la utilidad de las nuevas tecnologías en las labores de integración de colectivos desfavorecidos, resaltando la importancia del componente humano en el nuevo entorno, donde al hablar de integración e innovación se entra de lleno en la era de las conexiones entre los conceptos, la gente y el medio ambiente, siendo la tecnología un factor que refuerza cada vez más tales conexiones.

La referencia a la situación de la Comunidad Autónoma Vasca cierra la visión de conjunto que sobre el tema de la digitalización, la Nueva Economía y la integración social se ofrece en este libro. Para ello el trabajo de investigación sobre "Análisis de la dimensión económica de la nueva economía en la CAPV" , realizado por Cristina Prado Valle y Nieves González Gómez , trata de establecer el grado de desarrollo de la CAPV en el ámbito de la Nueva Economía. Para ello se compara el nivel de desarrollo de las industrias TIC y las actividades correspondientes al conocimiento con una selección de países europeos de referencia. Los resultados muestran una incidencia sobre la estructura económica de la CAPV, a tenor de los parámetros de comparación escogidos, siendo las actividades de I+D las que precisan de un mayor esfuerzo, así como la potenciación de las industrias de media y alta tecnología en el proceso de transformación y migración experimentado en los últimos años. Este artículo desarrolla, por primera vez para la economía vasca, una simulación basada en el análisis de las tablas Input-Output sobre la repercusión de una mayor utilización de las nuevas tecnologías en los precios y en los costes de producción de la CAPV.

La incidencia de las nuevas tecnologías en el ámbito de la empresa no podía quedar fuera de este repaso referido a la CAPV. Así, en el trabajo titulado "La implantación de las TIC en las empresas vascas", María Victoria García Olea hace un repaso del grado de equipamiento y del uso de las empresas vascas en elementos como los ordenadores personales, el acceso a Internet, disposición y uso del correo electrónico, etc. de forma comparada con una selección de países punteros en esta materia, tratando de ofrecer una visión sobre el grado de adecuación de las empresas al nuevo entorno. El análisis se extiende finalmente a las aplicaciones consideradas más avanzadas en el desarrollo de la sociedad de la información como es el comercio electrónico, desde la perspectiva del tamaño, localización y actividad empresarial.

En el artículo "Infraestructuras para la Sociedad de la Información en el marco regional-local: tendencias y situación en la CAPV ", el profesor Josu Aramberri Miranda detalla las estrategias que siguen los países más avanzados para desplegar infraestructuras "a prueba de futuro" desde la iniciativa pública. Considera las infraestructuras como el cimiento de los servicios, y su ausencia o precariedad como uno de los elementos que determina la "brecha digital". En su contribución realiza un repaso pormenorizado de la situación de las infraestructuras y servicios en la CAPV, incluyendo las redes troncales o mayoristas, los proveedores de Internet y las redes corporativas, con referencias específicas a casos emblemáticos como el de UrnietaTel. Asimismo, se pone de relieve la escasa planificación pública en general en el ámbito de las infraestructuras, siendo precisamente la planificación y el impulso público dos elementos esenciales para garantizar el desarrollo de las infraestructuras necesarias en todos los niveles, desde los municipios hasta las entidades comarcales y autonómicas, estableciendo modelos racionales de capilaridad al usuario final, redes troncales y puntos públicos de intercambio de tráfico de los proveedores de Internet, tal y como lo demuestran las experiencias internacionales más avanzadas.

El ámbito rural es por sus características intrínsecas (accidentada geografía, minufundismo y avanzada edad de los dueños de las explotaciones) otro de los colectivos que mayor riesgo de marginación presentan en cuanto a la incorporación de las ventajas inherentes a la sociedad de la información. Hacer una revisión de la situación de las explotaciones pecuarias de la CAPV desde la óptica de las comunicaciones, poniendo de relieve algunas iniciativas novedosas impulsadas desde el sector público vasco constituye el propósito del artículo "Desarrollo rural e infraestructuras de telecomunicación en la Comunidad Autónoma del País Vasco" que es desarrollado por Xabier Arruti Olazábal y Luis María Zaldua Echave . Si bien se han realizado progresos tangibles en este campo, es a juicio de los autores, necesario impulsar politícas tendentes a restablecer el equilibrio territorial del agro vasco, en condiciones de vida equiparables a las zonas urbanas y favorecer el mantenimiento de la cultura y las tradiciones, al tiempo que se fomenta el asentamiento e incremento de la población y la mejora de la calidad de vida. De lo contrario, se corre el riesgo de postergar a las áreas rurales al subdesarrollo tecnológico en las telecomunicaciones.

Tras perfilar el contenido de este libro resta reiterar el propósito de su editores, que no es otro que el de contribuir al acervo cultural, propiciando el contraste de ideas y pareceres en torno a un tema tan de actualidad e ineludible como el de la nueva sociedad en la que ya estamos inmersos. Como elementos materiales incluimos al final del libro un CD-rom, que recopila los artículos aquí expuestos en formato pdf, así como de una bibliografía sugerida y de consulta a texto completo en la que profundizar y de este modo poder completar una visión más amplia de tema. Asimismo, se incluyen las conferencias de apertura y clausura en formato sonoro que se pronunciaron con motivo del Seminario que bajo este mismo título se desarrolló en el mes de septiembre de 2001, en el seno de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco. Todo ello se halla también a disposición de la opinión pública en la página web de la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras: www.fcavn.es



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