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EKONOMI GERIZAN

El Espacio social y el Empleo en la Construcción Europea
Número: 5

Título: El Espacio social y el Empleo en la Construcción Europea

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RESUMEN


En los albores del siglo XXI, uno de los temas que mayor preocupación causan en el continente europeo en el ámbito socio-económico, es el referido a la evolución del empleo. En este sentido, cabe resaltar que en una encuesta llevada a cabo entre 65.000 ciudadanos de todos los países de la Unión Europea, a principios de 1996, el 84,7% de los europeos espera que la UE aplique programas comunes de lucha contra el desempleo y lo haga además de forma coordinada, promoviendo y divulgando iniciativas innovadoras que contribuyan a garantizar una cierta cohesión social y a defender el modelo social europeo.

A pesar de que existe una coincidencia generalizada y ampliamente aceptada en el objetivo de reducir el nivel de desempleo, no existe un acuerdo general sobre el diagnóstico de la situación y la concreción de las medidas necesarias para reducir el paro. Por un lado, están los defensores del Tratado de Maastricht, que estiman que las reducciones de la inflación y de los déficit fiscales, a través de las consolidaciones fiscales y la coordinación de las políticas monetarias, son requisitos imprescindibles para el relanzamiento de la economía europea. En lo que se refiere al desempleo, abogan por la reducción de los costes laborales, a los que consideran como el determinante esencial del paro.

Por otra parte, frente a esta línea de pensamiento definida como "la única política posible", emergen las críticas de quienes estiman que el problema radica precisamente en la falta de vigor del crecimiento económico, constreñido por una demanda efectiva, atenazada a su vez por los intentos de reducir unos excesivos déficit públicos. En cualquier caso, lo que la evidencia del pasado reciente pone de manifiesto es, que la clave del desempleo en Europa radica en la falta de sincronía entre el crecimiento del empleo y de la población activa, siendo la segunda muy superior a la primera (véanse los datos publicados en el Libro Verde sobre la Nueva Organización del Trabajo -Abril 1997- referidos a la evolución de la población y de los niveles de paro).

Adicionalmente debemos tener presente que el modelo actual, profundamente enraizado en la sociedad europea, fue en su génesis concebido y diseñado para amparar a los más débiles en un contexto de crecimiento y expansión económica. Para ello se valía de elementos como el salario mínimo, la protección de los empleos, los beneficios por enfermedad y desempleo..., los cuales cumplieron bien su función durante algún tiempo, pero en la actualidad, aplicados en circunstancias distintas, constituyen de facto instrumentos que ahondan las diferencias entre quienes tienen empleo y los desempleados, defendiendo con mayor ímpetu los intereses de aquéllos. El resultado final es una división de los trabajadores entre empleados de primera y segunda clase.

Esta división se pone de manifiesto en una serie de peculiaridades que caracterizan al desempleo en Europa y que dificultan aún más su solución. En primer lugar cabe señalar que nos hallamos ante un fenómeno de larga duración; tan es así, que de los más de 18 millones de desempleados europeos, un 40% ha estado parado más de un año, confirmando la teoría de que una vez dentro de la bolsa de parados, resulta enormemente dificultoso el salir de la misma. En segundo lugar, el paro afecta de forma desigual a determinados colectivos, como, por ejemplo, los jóvenes, donde los niveles de desempleo son manifiestamente más acusados.

Por último, la población desempleada está constituida mayoritariamente por colectivos de trabajadores menos cualificados, cuya demanda se halla en declive, al precisar los sectores contratantes de mano de obra crecientemente formada y especializada, al objeto de mantener la competitividad empresarial y, por extensión, la sectorial.

Añádase a lo anterior la circunstancia agravante de la existencia de núcleos o zonas geográficas con una mayor concentración de desempleados, altamente desmotivados y con tan escasas expectativas de mejora, que los lleva a renunciar en algunos casos a posibles soluciones como la movilidad geográfica.

De este rápido repaso, y teniendo en cuenta los factores enumerados, se obtendrá una visión del mercado laboral no precisamente halagüeña y necesitada de acciones correctoras.

Desde una perspectiva más genérica, esta caracterización de los principales rasgos del empleo europeo se incardina en un proceso de construcción europea: todos los países de la UE se hallan en fase de adaptación y acercamiento de sus variables macroeconómicas a los criterios trazados por el Tratado de Maastricht. Justo es reconocer que, en términos generales, los avances obtenidos en tales variables han sido notorios, especialmente en economías como la nuestra donde se ha logrado situar los parámetros de convergencia dentro o muy cerca de los estándares europeos. Ahora bien, no es menos cierto que los esfuerzos realizados a tal fin han generado un cierto "agotamiento" de las economías nacionales al precisar de la mayor parte de los recursos generados en cada caso, asignando al empleo su papel tradicional de variable de ajuste del sistema.

En cualquier caso, lejos de caer en el tremendismo y sin perder de vista la complejidad del fenómeno del paro, es preciso profundizar en las múltiples soluciones, que al menos desde un plano teórico se plantean, con el propósito de intentar paliar las negativas consecuencias a nivel económico y social inherentes a las elevadas tasas de desempleo, a pesar de que hasta ahora ninguna de ellas se muestre como definitiva ni completa. Básicamente las salidas apuntan bien hacia el reparto de rentas, o bien hacia el reparto de trabajo, pasando por aquéllas que defienden un modelo de fuerte crecimiento económico sustentado en el despegue de consumo interno y en la vivacidad de la exportación.

Todas las medidas anteriores están diseñadas desde una visión estática de la realidad económica y social, y parten de premisas, como la existencia de una cantidad fija de trabajo a repartir o la ausencia de límites al crecimiento, o la homogeneidad y, en consecuencia, perfecta sustituibilidad del trabajo, que chocan con la realidad cotidiana. Por otro lado, el grupo de alternativas que a priori resultan más factibles, o que al menos cuentan con un mayor nivel de aceptación, se inscriben en un contexto de desarrollo dinámico donde factores como la flexibilidad laboral y la innovación empresarial, como elementos condicionantes de la competitividad de una economía, adquieren un mayor protagonismo.

En esta línea de argumentación, no faltan quienes propugnan un mayor protagonismo de la negociación colectiva, entendida como un elemento permanente a lo largo de la vida de la empresa, donde también habría que tener en cuenta, además de la distribución del valor añadido entre los factores tradicionales de trabajo y capital a través de los salarios y de los dividendos respectivamente, la remuneración a la capacidad empresarial, verdadero artífice de la innovación y, a la postre, de la competitividad y pervivencia empresarial futura.

Además siempre queda el recurso de emular aquellas políticas que se han mostrado exitosas en la lucha por reducir el desempleo. En este sentido tenemos ejemplos como el de Holanda y Gran Bretaña con niveles de desempleo sensiblemente inferiores al 10% de media europea, que protagonizan los mayores progresos en la reducción de los niveles de desempleo y sustentan sus cambios en la consecución del consenso social, factor que propicia una baja conflictividad laboral sin renunciar al objetivo de redistribución de rentas.

A la luz de lo anterior, cabría pensar que las economías europeas avanzarán siguiendo los pasos de las economías más exitosas, es decir, por la senda del consenso, tratando de compatibilizar los beneficios de un modelo social protector del Estado de Bienestar con un clima más propicio para la creación de empleo basado en la introducción de mayores dosis de flexibilidad en el sistema. Todo ello sin perder de vista que una de las consecuencias más anunciadas derivada de la introducción de la moneda única tiene que ver con una menor autonomía de las políticas económicas "locales" y, en consecuencia, con la menor capacidad de reacción para afrontar lo que se ha venido en denominar como shocks asimétricos.

Como habrán podido comprobar, el tema resulta de enorme trascendencia por la repercusión directa que tiene en todos los niveles de la sociedad y porque asimismo precisa de la colaboración de todo el colectivo de fuerzas económicas y sociales. De ahí que este trabajo, que se inserta en la línea editorial de Ekonomi Gerizan, tenga como objetivos el tratar de despejar y clarificar de forma fundamentada algunos de los interrogantes que emergen en torno al empleo. A través de él pretendemos contribuir al proceso de toma de conciencia de todos los agentes sobre la importancia de solventar un problema de componente estructural como el que nos ocupa, mediante la movilización de la inteligencia colectiva en la búsqueda de aquellas claves que nos permitan utilizar los profundos cambios a que estamos sometidos como nuevas oportunidades.

El libro está dividido en cuatro bloques, cada uno de los cuales con un propósito distinto y que en conjunto tratan de ofrecer una panorámica completa del tema central. De este modo, a lo largo de la primera parte y bajo el encabezamiento de El Paro: un problema social acuciante se persigue realizar un repaso de la situación actual a la luz del modelo económico tradicional, tratando para ello de sintetizar los rasgos que la caracterizan, partiendo desde el ámbito europeo, centrándose a continuación en los aspectos determinantes del paro en España y acabando en el marco de la CAPV. Todo ello desde una doble perspectiva: en la línea descriptiva de los primeras, por un lado, y en clave política y de futuro, por otro.

El segundo bloque se dedica a la cuestión ¿Hacia un nuevo paradigma? En él se incluyen trabajos que se ocupan de desarrollar una visión de futuro desde nuevas perspectivas teóricas ya que, en opinión de algunos autores, las interrelaciones de las variables económicas, enlazadas a través de los modelos teóricos clásicos, están perdiendo su utilidad a la hora de realizar un diagnóstico certero de los determinantes del paro y, por extensión, de las medidas más adecuadas para intentar hallar soluciones. Se trata en consecuencia de sentar algunas bases de un nuevo marco conceptual y de organización social, así como de tener en cuenta las nuevas modalidades de trabajo que emergen con fuerza y que, probablemente, irán adquiriendo una mayor importancia en el futuro. Es en este contexto donde aspectos como la multiestratificación, las teleactividades y el cambio tecnológico, todo ello arropado por la formación y el adiestramiento, adquieren su verdadera dimensión.

La tercera parte del libro se desarrolla bajo el título de El Nuevo Espacio Europeo y en ella se pretende analizar las consecuencias de diversa índole que la nueva situación habrá de entrañar en términos de convergencia real entre los diversos países, en términos de incidencia sobre el empleo y sobre el sistema monetario, donde el euro habrá de desempeñar un papel protagonista de primera magnitud en el devenir económico y social.

La última parte del libro se dedica al estudio de medidas tendentes a Crear más trabajo , como contrapunto práctico necesario a las tesis de corte más teórico o académico abordadas en las partes previas. Para ello se realiza una revisión crítica de las diversas medidas adoptadas desde el ámbito europeo sobre el desempleo y se valoran otras soluciones muy en boga en nuestros días, cual es la referida al reparto de trabajo, debatiendo sobre la efectividad de las medidas tendentes a disminuir el número de horas trabajadas a cambio de incorporar nuevos empleados, de alterar la distribución del tiempo entre el tiempo de trabajo y el ocio, sin perder la productividad, apoyados en la tecnología. Lo mismo se hace en lo tocante al autoempleo, ya que esta es una figura que adquiere mayor relieve en tiempos de escasez de empleo como los que nos ocupan y gana adeptos como salida para algunos casos individuales, acompañada de fuertes dosis de imaginación y arrojo. Las medidas recientemente adoptadas en Francia para dinamizar el mercado de trabajo constituyen el colofón de la serie de aportaciones de este libro a modo de espejo en el que mirarse para ir aprendiendo de la experiencia ajena, emulando las acciones con resultados satisfactorios y evitando tropezar en las mismas piedras.

Más específicamente, el libro se inicia con el trabajo del profesor Emilio Fontela Montes , quien bajo el título "El pleno empleo en la nueva Europa" distingue entre paro clásico (ausencia de equilibrio entre oferta y demanda de trabajo), keynesiano (causado por la insuficiencia de la demanda) y shumpeteriano (paro tecnológico). Según el autor, la situación actual se caracteriza por una mezcla de los tres tipos de paro, pero el aumento reciente del paro se explica, fundamentalmente, a través del progreso tecnológico, que genera mejoras en la productividad las cuales, o bien destruyen empleo (opción a) o alternativamente suponen reducciones de precios, lo que equivale a mayor demanda, luego mayor producción y aumento del empleo (opción b). La incidencia final sobre el empleo depende del predominio de una sobre la otra.

Así pues, el pleno empleo debe contemplarse desde una perspectiva de largo plazo. En la actualidad el trabajo no es la actividad principal del hombre (como lo era en la época de la revolución industrial), el trabajo supone en promedio l 16% del tiempo disponible por las personas (66% en la época preindustrial). Por ello en la era de la sociedad de la información se precisa de una reorganización del modelo social rompiendo las fases tradicionales de educación (juventud), trabajo (madurez) y ocio (en la jubilación) y sustituyéndolas por el trabajo a tiempo parcial y horarios flexibles con formación permanente a lo largo de toda la vida.

Los empleos del futuro pasan por ser empresario, brain worker (trabajar con el cerebro), los servicios colectivos y los servicios personales. En su opinión, el futuro pasa por la flexibilidad en el trabajo (en Holanda el 36% de los contratos son a tiempo parcial; con un nivel de paro del 6%) siguiendo más de cerca al modelo holandés.

En la ponencia titulada "Aspectos determinantes del desempleo en España" , el profesor Juan Francisco Jimeno afirma que el crecimiento de la población española no ha sido excesivo en los últimos 20 años. Pero, mientras que la población activa ha crecido de forma sostenida, el empleo no lo ha hecho, lo que origina un aumento del desempleo. Constata el diferencial en la tasa de paro española respecto a Europa y EE.UU. y analiza lo que denomina como "algunos errores sobre las causas del paro". Así el progreso tecnológico no disminuye el empleo (afecta de forma distinta a los diversos sectores de la economía, reduciendo la demanda de empleos no cualificados y aumentando la de cualificados), la globalización económica tampoco (hace que se consigan más bienes a un precio menor). En esta misma línea, no existen razones empíricas para afirmar que el reparto de trabajo reduzca el desempleo, mientras que las propuestas sobre la promoción de los nuevos yacimientos de empleo deben desembocar en una discusión sobre el Estado de Bienestar y su mantenimiento.

El autor distingue entre paro cíclico a corto plazo asociado a las variaciones de la demanda (consumo, inversión gasto público y exportaciones) y a variaciones de la oferta (salarios y precios relativos), y paro a largo plazo (NAIRU) referido como tasa de paro no aceleradora de la inflación. Las causas del paro las atribuye a la existencia de perturbaciones económicas junto a otros aspectos institucionales (sistema de contratos de trabajo, regulación de la negociación colectiva y protección por desempleo) que nos llevan al mantenimiento del paro.

Bajo el encabezamiento de "Evolución reciente y perspectivas del paro en la CAPV" , los autores Xabier Pascual Jiménez y Carmen Villahizan Martín hacen un recorrido por la situación del mercado de trabajo dentro de la CAPV. Tras analizar las principales fuentes estadísticas a disposición de los interesados en este tema, presentan desde una perspectiva comparada, que abarca desde 1985 hasta la actualidad, la situación comparada del mercado vasco e incluso en su parte final, se aventuran a trazar el escenario futuro de este mercado a corto y medio plazo. Se trata sin duda de una visión complementaria a la expuesta para ámbitos geográficos de mayor envergadura en el que se inscriben gran parte de las relaciones económicas mantenidas por esta Comunidad Autónoma con su entorno más próximo.

El Vicelehendakari del Gobierno Vasco, Juan José Ibarretxe Markuartu aporta bajo el título "Una preocupación de todos y para todos" , una visión política del desempleo y tras reconocer la magnitud del problema que asola a las economías occidentales, hace un recorrido por las principales medidas que han sido propuestas desde el Parlamento Vasco para tratar de sobreponerse a esta situación. Nos hallamos ante un hecho que afecta a la generalidad de estamentos y agentes sociales. De ahí que se haga un llamamiento a la constancia y a no dejarse embargar por el desánimo. Antes al contrario, desde la Administración de la CAPV se está predicando con el ejemplo, mediante la decidida apuesta por la integración europea, lo que exige el control severo de las magnitudes macroeconómicas fundamentales, y todo ello se logra mediante la puesta en marcha de una política de austeridad y seriedad en el gasto, en constante esfuerzo de racionalización y mejora de la Administración. Además, el autor sostiene que el papel del sector público ha de ser neutro, en el sentido de que no introduzca desequilibrios en el sistema y de este modo propicie la inversión productiva y el crecimiento como dos pilares de lucha contra el paro. Las líneas generales del Presupuesto del 98 dan fe de lo anterior.

La reflexión sobre un nuevo paradigma se inicia con "El futuro del trabajo y la nueva sociedad de servicios" , es el título de la colaboración del profesor Patrick M. Liedtke , donde defiende la necesidad de aplicar un enfoque más amplio para afrontar el principal de los problemas de las sociedades desarrolladas: el desempleo. Sostiene que las actividades productivas tienen que ver con la creación de una vida mejor en la tierra y con la creación de riqueza; además es preciso reconsiderar la definición de riqueza y el concepto de valor económico. Por último, defiende que las actividades productivas y el trabajo están intrínsecamente relacionados con la capacidad y la dignidad humanas: "somos lo que producimos" o también "somos lo que hacemos".

Con estas premisas, el autor defiende en suma la conveniencia de adoptar un nuevo punto de vista para analizar la realidad como alternativa al enfoque tradicional que permita crear nuevas herramientas para la acción. Como muestra expone la teoría de la multiestratificación que implica una nueva organización del trabajo en tres estratos. El primero consistente en que la sociedad y el ingenio humano deberá proporcionar a todo el mundo un mínimo de actividad productiva remunerada. El segundo estrato engloba todo el trabajo remunerado realizado por encima del primero (el gobierno no interviene más que para establecer el marco legal de actuación). El tercer estrato lo conformarían las actividades de autoproducción y voluntarias no remuneradas, y estaría muy vinculado a los servicios.

Estos tres estratos estarían organizados de diferente manera a lo largo del ciclo vital (de 18 a 78 años). Todo ello partiendo de la base de que los trabajos y las funciones de servicios son capaces de proporcionar el pleno empleo y de que el mercado es el que delimita los programas y derechos de bienestar social, siempre que el nivel de salarios pueda reducirse lo suficiente para absorber el desempleo.

En un clima de grandes cambios y transformaciones aceleradas como el actual, se ha llegado a cuestionar el concepto de empleo como radicalmente distinto al de trabajo. Mikel Murga Elexpuru en su trabajo titulado "Repensando el trabajo. Las Tele-Actividades" , afirma que las nuevas tecnologías de cálculo y telecomunicación (TeleComs) junto a la competitividad y globalización de la economía exigen fuertes cambios organizativos en las empresas tendentes a fomentar pequeños centros de negocios en los que las jerarquías son mucho más planas y el individuo posee una mayor autonomía y responsabilidad. Además se impulsan asociaciones virtuales de empresas y equipos de proyecto que demandan una mayor y mejor capacidad de comunicación.

El autor hace mención a una serie de experiencias creadas a la luz de las nuevas circunstancias (Peapod, AutobyTel, Amazon Books...) las cuales se caracterizan por tener un nuevo concepto del servicio al cliente, por el apoyo en nuevas tecnologías, por la necesidad de un aprendizaje continuo y por una habituación al riesgo. Todo ello conforma los rasgos del nuevo empleo, el cual parte de una visión de futuro que precisa de un compromiso apasionado y requiere de una formación permanente, junto a fuertes dosis de creatividad, rasgos que se fomentarán en el futuro.

En "El análisis microeconómico del impacto del cambio tecnológico sobre el empleo" el autor Jordi Jaumandreu Balanzo expone, desde una perspectiva microeconómica, algunos de los aspectos que relacionan al cambio tecnológico con el empleo mediante el análisis del impacto que aquél ejerce sobre éste a nivel empresarial, sectorial e interindustrial, todo ello a través de la modelización correspondiente.

En el plano individual se distingue entre innovaciones de proceso y de producto, las cuales inciden conjuntamente sobre el nivel de empleo. A nivel sectorial o de un conjunto de empresas debe esperarse que, en general, la innovación cree empleo en las empresas innovadoras y lo destruya en las demás. En fin, y desde la óptica del conjunto de la economía, entendida como un agregado de industrias interrelacionadas en sentido amplio y tras la correspondiente modelización, se pone además de relieve la importancia de los costes para la movilidad intersectorial de los trabajadores, hecho éste que dificulta el desarrollo de los efectos compensadores en términos de empleo asociados al cambio tecnológico.

Bajo el título "Educación y empleo: ¿Qué relación necesitamos?" el profesor José-Ginés Mora Ruiz reflexiona sobre la importancia de la educación para dar salida al problema del empleo y trata de poner de relieve el carácter asimétrico de las relaciones entre uno y otro. Su tesis fundamental descansa en el hecho de que la educación por sí misma no es previsible que genere empleo, ahora bien, afirma que no podrán crearse puestos de trabajo estables en un contexto en el que los recursos humanos disponibles carecen de la formación necesaria. En otros términos, la educación es condición necesaria aunque no suficiente para el desarrollo económico y, por ende, para la generación de empleo. Se trata en suma de un elemento imprescindible para el aumento de la productividad y para afrontar un futuro de crecimiento económico, desarrollo tecnológico y equilibrio social.

A lo largo del artículo, el autor analiza el grado de adecuación de los recursos humanos a las necesidades del mercado laboral español para desembocar en una reflexión sobre la forma en que el sistema educativo puede contribuir a facilitar el acceso de los jóvenes al mercado laboral.

El bloque de colaboraciones referidas al nuevo espacio europeo comienza con el trabajo titulado "Crecimiento económico, convergencia real con Europa y paro en España" , del profesor José Luis Raymond Bara quien defiende la tesis de que históricamente el motor de la convergencia real con Europa se sustenta en el crecimiento diferencial de la productividad; de modo que épocas de aumento de la productividad coinciden con bajos niveles de desempleo y en momentos de ralentización de la productividad se observa crecimiento del paro. En suma, existe una correlación entre ambos fenómenos: productividad y paro.

A pesar de que la economía española registra un claro proceso de acercamiento a la europea en los años 60-75, llevamos más de veinte años estancados. Para salir de ello se precisa un esfuerzo diferencial para crecer más en inversión y aprovechar mejor los recursos productivos.

La posición de España con Europa aúna dos fenómenos: mayor tasa de paro (22%) que en Europa (10%), por un lado y menor tasa de actividad (61%) que en Europa (67%), por otro. En consecuencia, si el mercado de trabajo español funcionara igual de "mal" que el europeo, tendríamos en España un 25% más de empleo (15% debido a la igualación de la tasa de paro y el resto 9% para igualar la tasa de actividad). Ello implica un 18% más en términos de PIB (suponiendo que la elasticidad del empleo del 0,7% respecto del output).

De entre los factores que inciden en la productividad, destacar el efecto frontera (los países pobres o más atrasados pueden aumentar su productividad imitando lo que se hace en los países más cercanos). El problema del desempleo radica en la ineficacia de los mercados y en la incapacidad para adaptarse a los cambios.

En "La incidencia de la UEM en el empleo" , el profesor Francisco Rodríguez Ortiz , afirma que las ventajas de la UEM se concretan en menores tipos de interés (elimina el riesgo de devaluación), menor incertidumbre, reducción de los costes de cobertura de riesgos, mayor integración de los mercados y de las economías de escala y contención del déficit público, lo que conforma un marco de condiciones favorables para un crecimiento sostenible (no inflacionista).

Los costes se refieren a que las políticas de convergencia se presentan como la única solución para resolver el paro, lo que redunda en detrimento del acervo social europeo. Hoy se ha pasado de un modelo de desarrollo nacional a otro implantado globalmente y los mercados desempeñan el papel de gendarmes de los poderes políticos. El modelo propuesto asigna al empleo el papel de variable de ajuste y reduce a los estados-nación margen de maniobra o autonomía en la aplicación de medidas de política económica al haberse trasladado tales atribuciones a entes supranacionales.

En suma, si el mercado de trabajo es rígido, el empleo será la variable de ajuste y caerá en crisis; por el contrario, si el mercado de trabajo es flexible, el ajuste tomará la forma de un abanico salarial muy amplio (estilo EE.UU.) y los salarios sufrirán las consecuencias. En su opinión, la estrategia de empleo pasaría por estimular el crecimiento desde el presupuesto y mejorar la competitividad, con avances en la calidad y con la reducción del tiempo de trabajo.

En la ponencia titulada "¿Cuál es el mejor euro para el empleo? El compromiso liberal en una encrucijada" el profesor Liêm Hoang-Ngoc , se muestra crítico con el modelo escogido para la construcción europea y trata de explicar el error en el diagnóstico de la situación. Para ello realiza, en primer lugar, un repaso de la historia reciente y afirma que el TUE surge del compromiso de tres posiciones o grupos de intereses, a saber:

- Países del sur de Europa; defienden un modelo keynesiano de gran mercado único, con las ventajas de menores costes y de mayor competencia que redunda en beneficio del bienestar.
   - Inglaterra (postura liberal) con zona de libre cambio dominada por las reglas del mercado, ni gobierno federal, ni cargas sociales.
   - Alemania (preocupada por la inflación; obsesionada por la independencia del banco central cuyo objetivo principal es luchar contra la inflación).

Además, el modelo planteado en la construcción europea se basa en criterios nominales (los criterios de convergencia pueden ser también estructurales -no se han definido- y reales -paro, crecimiento, productividad- que tampoco se han incluido en el TUE).

A la luz de los diversos mecanismos de ajuste ante shocks asimétricos (flexibilidad del tipo de cambio; compensación a través de fondos estructurales y ajuste por el mercado), enfatiza que el ajuste de los desequilibrios únicamente puede hacerse por la tercera de las vías.

El modelo actual se basa en una combinación inapropiada de políticas. La cuestión clave es saber si, como defiende la corriente dominante, el déficit público existente ha impedido el relanzamiento de las economías europeas o si, como aboga el autor, es el débil crecimiento el que ha generado el déficit.

En su opinión, las reformas estructurales liberales centradas sobre la mejora de las condiciones de competencia sobre los mercados y de reducción del peso del Estado, no representan más que una de las alternativas posibles.

La cuarta parte del libro, dedicada al análisis de algunas medidas tendentes a solucionar la situación de desempleo, comienza con una visión desde el ámbito institucional comunitario a cargo de Armindo Silva , quien en su colaboración titulada "Políticas para la creación de empleo en la Unión Europea" comienza con un análisis en el que se distinguen entre causas cíclicas y estructurales del desempleo, siendo estas últimas el origen del problema. El bajo potencial de creación de empleo de la economía a pesar de atravesar fases de crecimiento, junto a la inadecuación entre la oferta y demanda de mano de obra cualificada, constituyen los dos males principales que aquejan a la situación actual.

La combinación de políticas difiere de forma sustancial de un país a otro, concentrándose por ejemplo en la reducción de la jornada laboral en unos casos y en la flexibilidad en otros. En lo que respecta a la formación, pone de relieve la importancia de una mayor participación juvenil en la formación inicial al objeto de crear mejores condiciones para una fuerza laboral cualificada, haciendo especial hincapié en la reforma de los sistemas de formación y en la potenciación de la formación continua, como elementos para prevenir el desempleo de larga duración y evitar la exclusión social.

El profesor David Anisi Alameda reflexiona sobre el tema referido en "La reducción de la jornada de trabajo: una evaluación teórica" .

Diseña un modelo de funcionamiento del mercado de trabajo y lo tamiza a través de una selección de tres alternativas para reducir la jornada de trabajo:
   a)Reducción de salario monetario y jornada (Plan Trivial). "Ganar menos para trabajar todos".
   b)Reducción de jornada y de cotización, manteniendo el salario monetario (Plan Rocard).
"Cotizar menos para trabajar todos".
   c)Reducción de jornada y crecimiento de productividad, manteniendo capacidad adquisitiva de los trabajadores (Plan de Guy Aznar). "Trabajar menos para trabajar todos".

El autor concluye que ninguna de las opciones es la panacea para resolver el problema del paro.

Asimismo describe las características que habrá de tener el nuevo empleo: orientado al aumento del bienestar, que genere oportunidades de ingresos y beneficios, dirigido a actividades en los que se posea ventaja competitiva, con respeto al medio ambiente y realista.

Se muestra convencido de que para reducir el desempleo es necesario profundizar en las políticas de demanda a nivel de la UE, es decir lograr que haya pedidos suficientes, y existan expectativas de beneficio para la empresa.

La profesora Raquel Carrasco Perea en su trabajo sobre "El autoempleo y la economía social" , destaca el papel del autoempleo como fuente importante de creación de nuevos empleos y expone la forma en que el autoempleo puede contribuir a las políticas de empleo (creación de empleo, movilidad de la oferta de trabajo y flexibilidad laboral). Asimismo analiza los efectos que tienen sobre el autoempleo los factores de demanda del mercado de trabajo, así como los factores institucionales.

Entre los factores que afectan a la determinación de los incentivos económicos en favor del autoempleo, se incluyen la protección de los trabajadores asalariados en términos de seguridad en el puesto de trabajo, los altos niveles de contribuciones empresariales a la Seguridad Social y el sistema impositivo.

Seguidamente se analiza el papel del autoempleo en España a la luz de los resultados obtenidos en un estudio empírico para el período 85-91, basado en la Encuesta Continua de los Presupuestos Familiares. Las conclusiones apuntan hacia la mayor probabilidad de los desempleados de entrar en el empleo (hacerse autónomos), aunque también tienen mayor tasa de fracaso. El hecho de recibir subsidios por desempleo reduce la probabilidad de iniciar un negocio, así como también se obtiene evidencia de la importancia de las restricciones de liquidez a la hora de determinar la selección empresarial. La probabilidad de entrada al autoempleo aumenta con la riqueza y la probabilidad de salida disminuye con la duración del mismo.

El profesor Andreu Mas Colell con el título "Trabajar dónde y cuánto: una mirada al espejo francés" , realiza un examen crítico de las ideas de política de empleo que circulan en Francia y anticipa que el camino francés no cree que sea recomendable en la medida que Francia sea un espejo en el que nos miramos.

Los ejes de la política de empleo francesa son dos: la creación de empleo público para parados de larga duración, fundamentalmente jóvenes, y la política llamada de reparto de trabajo.

Cree que es previsible al final del camino que la resolución más natural del nuevo programa acabe en una ampliación del repertorio de responsabilidades del sector público, (cuando un moderado declive sería lo conveniente), acompañado de un aumento del número de trabajadores públicos y, probablemente, de su funcionarización, cuando, en verdad, un avance de la laboralización de la función pública sería más indicada.

El eje del reparto de trabajo descansa en dos argumentos: el primero pone su énfasis en la tecnología; el segundo, en los efectos riqueza sobre la elección del consumidor.

No hay duda pues sobre su respuesta a la pregunta del ¿cuánto trabajar? "Idealmente todos deberíamos poder trabajar la cantidad de horas, días y años que quisiéramos, a las compensaciones, evidentemente, que determine un mercado inserto en un estado de derecho".

Este es en síntesis, el anticipo de lo que el lector encontrará en las próximas páginas de este libro, cuyo principal propósito es contribuir con la aportación de ideas al debate sobre las causas y posibles medidas encaminadas a la reducción de nuestra tasa de desempleo. Para ello se han tomado como eje vertebrador las ponencias presentadas en el seminario que, bajo el mismo título, la Federación organizó dentro de los XVI Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco en septiembre de 1997.


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