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EKONOMI GERIZAN

Transición e Impacto de la Unión Económica y Monetaria
Número: 3

Título: Transición e Impacto de la Unión Económica y Monetaria

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RESUMEN


En la antesala de un nuevo milenio, nos disponemos a afrontar la plena instauración de la Unión Económica y Monetaria (UEM), hecho éste que constituye uno de los mayores hitos en la historia económica moderna del continente europeo y que, querámoslo o no, afectará a todos sus ámbitos de actividad y agentes sin excepción, instaurando un nuevo orden económico en el que regirán nuevas reglas de juego y que exigirá un enorme esfuerzo de adaptación a cuantos pretendan ser competitivos en su seno. Tal es así que la UEM ha sido definida acertadamente como un proyecto económico de naturaleza polític a, dado que supone la culminación de un proceso de construcción europea de más largo alcance.

Las cajas de ahorros, en el desempeño de su papel de conexión entre oferentes y demandantes de fondos al tiempo que prestadores de servicios, no pueden ser ajenas a este fenómeno; de ahí que con la edición de este nuevo número de la serie editorial Ekonomi Gerizan titulado Transición e Impacto de la Unión Económica y Monetaria y basado en un seminario que bajo el mismo título tuvo lugar en San Sebastián durante la primera semana del mes septiembre pasado, pretendan contribuir a la reflexión conjunta, evaluando la incidencia potencial del fenómeno en nuestro entorno más cercano. Para ello se hace especial hincapié en los principales cambios que va a suponer la entrada en vigor de la moneda única y en particular la elección de un escenario concreto para su introducción. Todo ello al hilo de las recomendaciones emanadas desde la propia CE y reflejadas en el Libro Verde, tendentes a divulgar en la opinión pública la incidencia y efectos derivados del nuevo escenario.

Desde esta perspectiva, la plena vigencia de la UEM lleva aparejadas no pocas incógnitas de corte legal, económico y político, cuya clarificación contribuirá sin duda a reducir los grados de libertad del modelo y a la mejor comprensión de la magnitud del proceso y, por ende, a una más rápida aceptación de la misma por parte del público en general.

De entre estas incógnitas cabe señalar las referidas a los aspectos jurídicos (continuidad o no de los contratos anteriores, la renegociación o rescisión automática del clausulado, la equivalencia legalmente exigible...), junto a otros con predominio económico (eliminación de trabas a la circulación, de los costes de transacción, del aseguramiento de los tipos de cambio...), sin olvidarnos de las repercusiones de la nueva situación sobre los diversos mercados (financieros y de valores), los propios intermediarios financieros, los agentes del sector productivo (empresas) y las economías domésticas (familias), por citar tan sólo a los más visibles.

Es asimismo conocido que este proceso de cambio conlleva costes de adaptación para las entidades financieras que se han estimado entre ocho y diez billones de pesetas en un primer momento por parte de la Federación Bancaria Europea, en un escenario de tránsito acelerado o de big bang, escenario que por las dificultades técnicas y materiales no puede llevarse a cabo en la práctica. Alternativamente, los costes se estiman en el equivalente al 2% anual de los costes de explotación del sistema durante el tiempo que dure el proceso (el coste estimado para Europa es de 1,2 a 1,6 billones de pesetas por cada año que dure la transición). Ello equivaldría para el conjunto de las cajas de ahorros de la Federación aproximadamente a 1.600 millones de pesetas por año, lo que en un plazo de 3 años podría oscilar grosso modo entre 4.500 y 5.000 millones de pesetas.

En la actualidad existe ya un calendario de implantación de la UEM y que delimita el horizonte temporal más póximo. A poco más de un año vista de la selección de los países que en primera instancia van a constituir la UEM, ya se están dando los primeros pasos para la creación de un Banco Central Europeo y se avanza en el establecimiento del marco legal de uso del euro, según lo acordado en la cumbre de Madrid de diciembre de 1995.

Las fechas clave son mediados de 1998, el 1 de enero de 1999 y el 1 de enero del 2002, en las que se procederá a la selección de los países que entren a formar parte del núcleo inicial de la moneda única por un lado, se dará comienzo a la tercera fase de la UEM con la fijación irrevocable de los tipos de cambio entre las monedas nacionales y el euro, junto a la puesta en marcha del sistema TARGET como mecanismo de conexión transfronteriza de los sistema de pagos nacionales por otro y, en última instancia, se estrenará una única política monetaria y cambiaria regida por el Banco Central Europeo respectivamente.

Esta primera selección de miembros crea automáticamente dos categorías de países dentro de la Unión Europea, a saber: los que forman parte de la UEM y los que por diversas razones no lo hagan. Son los designados como los IN y los OUT en el lenguaje comunitario. Al hilo de esta distinción emergen otros aspectos relevantes a tener también en cuenta, como son las relaciones entre los Estados miembros participantes en el área del euro con aquéllos que, eventualmente, no formen parte al menos en primera instancia de este área, especialmente en lo concerniente a la estabilidad monetaria, al equilibrio entre las principales monedas internacionales (dólar, yen y euro), y a la continuidad del esfuerzo de convergencia en una Europa de varias velocidades.

A diferencia de lo que pudiera pensarse a priori, los países que no entren a formar parte de la moneda única, sea por el no cumplimiento de las condiciones de convergencia, sea por haber ejercitado la cláusula del opting out, como pudiera ser el caso de Inglaterra y Dinamarca, probablemente se verán sometidos al escrutinio de los mercados y sus tipos de cambio penalizados frente al euro y al resto de monedas internacionales, lo cual introducirá una mayor volatilidad en los mismos, afectará al equilibrio de su balanza comercial y a los tipos de interés, viéndose en suma sometidos a un efecto de atracción centrípeta, que los obligará a aplicar políticas tendentes al cumplimiento de las condiciones de convergencia. Esto equivale a decir que los excluidos de la UEM no gozarán de total independencia para implementar su política económica, sino que, más bien al contrario, se verán arrastrados por un efecto nuclear ejercitado por los integrantes de la Unión.

A la luz de estas reflexiones que subyacen a lo largo del presente libro, procedemos a estructurarlo en cuatro grandes capítulos, cada uno de los cuales integra un conjunto de ponencias que adquieren carta de naturaleza propia de forma aislada y que al mismo tiempo se incardinan dentro de la filosofía y objetivos generales de la obra.

Adentrándonos ya en su contenido, la primera parte trata de establecer las coordenadas que delimitan la situación actual mediante un recorrido a través de los antecedentres históricos desde la firma del Tratado de Roma en el año 1957 hasta nuestros días. Se trata de poner de relieve cuáles han sido las distintas fases que configuran el proceso de construcción europea, contemplándolas desde una triple vertiente. Por una parte tenemos el encuadre normativo que se plasma a través de los diversos Tratados que han ido configurando el corpus de la Unión; le sigue una revisión concerniente a la delimitación de campos de la política económica entre el ámbito nacional y comunitario y, en última instancia, la vertiente monetaria, como protagonista principal y pilar de la transición hacia la moneda única.

El segundo capítulo se centra en el análisis del impacto potencial de la UEM en los diferentes mercados y agentes, entre los que cabe citar a las empresas no financieras y a los consumindores. Intentando hallar respuestas a cuestiones tales como las ventajas derivadas de la entrada en vigor de la UEM para cada caso y su relación con los costes y renuncias potenciales. Todo ello precedido de una revisión más general referida a los principales aspectos pendientes de liberalizar en la economía española, partiendo de la base de que, a nivel general, se conviene que la liberalización económica constituye un catalizador de la competencia entre agentes y, en consecuencia, la alienta y favorece.

No cabe duda de que el nuevo escenario afectará también indefectiblemente a las formas y modos de hacer de los mercados e intermediarios financieros, alterando los propios medios de pago, la tecnología precisa para las nuevas monedas y billetes, las transferencias internacionales, liberalizando los mercados, intensificando la competencia e incidiendo sobre los cuadros de riesgos inherentes a la actividad intermediadora y de servicios. De ahí que se prevea la consolidación y acentuación de algunas de las tendencias actuales más perceptibles, dando lugar para las entidades financieras a un escenario de márgenes más estrechos y a la necesidad de contar en cada caso con un posicionamiento de mercado acorde con la estrategia escogida.

Este es el hilo conductor del tercer capítulo, en el que las alteraciones previsibles en la financiación de la vivienda, donde las cajas de ahorros desempeñan un papel protagonista de primera magnitud, son asimismo objeto de estudio. Asimismo, tampoco hay que olvidar al Instituto Monetario Europeo como antecedente más inmediato del futuro Banco Central Europeo, donde residirá la máxima autoridad en materia monetaria y que conjuntamente con los bancos centrales nacionales constituyen el núcleo básico del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC), determinando los objetivos comunes de control de inflación y crecimiento económico marcados desde instancias europeas para la generalidad de miembros de la Unión.

Por último, el cuarto capítulo ofrece una visión panorámica desde distintos puntos de vista sobre el proceso de construcción de la Unión Económica y Monetaria desde la perspectiva del jurista por un lado, del máximo representante del Banco de España por otro, quien realiza un balance de la situación actual de la economía española haciendo especial hincapié en la necesidad de trabajar bajo unos supuestos de no relajación de las condiciones de convergencia ni retraso en el calendario preconsensuado y en fin, de la Administración Autónoma Vasca como autoridad política de primer nivel de nuestro entorno.

Desgranando el contenido de cada uno de los capítulos hallamos una primera ponencia centrada en el repaso a los diversos Tratados que han jalonado el proceso de construcción europea, que corre a cargo del profesor Alejandro Valle Gálvez , quien bajo el título "De la CEE a la UEM. Algunas notas introductorias sobre la evolución de la Unión Europea", analiza el marco jurídico-político de la construcción europea que descansa en tres pilares: las Comunidades Europeas (CECA, CEE y EURATOM), la cooperación intergubernamental y la justicia. El autor pone de relieve que en la construcción comunitaria se combina en paralelo un proceso de integración que implica la transferencia de soberanía hacia entes supranacionales con un proceso de cooperación intergubernamental.

Por lo que a los Tratados Constitutivos se refiere, el autor destaca además la finalidad eminentemente política de los mismos, habiendo atravesado diversas fases, desde la creación de una zona de libre cambio en los inicios hasta la Unión Económica y Monetaria, pasando por la Unión Aduanera y la libre circulación de mercancías, personas y capitales.

Las "Posibilidades y limitaciones de las Políticas económicas ante el nuevo escenario" son objeto de atención por parte del profesor José Alberto Parejo Gamir . Las coordenadas generales de la situación actual vienen marcadas por procesos como la mejora tecnológica, la globalización e interdependencia de la economía financiera, la intensificación de la competencia y el poder creciente de los mercados. Tras analizar someramente los aspectos básicos del TUE (Tratado de la Unión Europea), el autor se ocupa de revisar la situación presente de los candidatos a formar parte de la UEM, destacando el fenómeno de pérdida de margen de maniobra de las políticas económicas nacionales a través de la cesión de soberanía de los bancos centrales nacionales hacia el SEBC y la necesidad de mantener una disciplina presupuestaria en aras a la consecución de un clima de estabilidad y certidumbre que propicie la creación de empleo.

"El SME y la transición a la moneda única" , es el título de la colaboración del profesor Francisco Javier Sáez Fernández , quien aporta la perspectiva monetaria del proceso de integración. Para ello, tras realizar una revisión de las diversas teorías sobre la integración monetaria, que no conducen hacia una respuesta inequívoca sobre los tipos de cambio más adecuados, sintetiza los hitos temporales más relevantes que han jalonado la reciente historia europea sobre cooperación monetaria, comenzando por el acuerdo de Bretton Woods hasta nuestros días.

El autor se aventura asimismo a describir la situación actual y las perspectivas de la Unión Monetaria y resalta el predominio del modelo monetarista bajo la influencia alemana, en el que además de la preocupación por la estabilidad monetaria y financiera se concede gran importancia la efectividad del mercado, responsable de la creación de las condiciones básicas de estabilidad, competencia y seguridad jurídica, dejando en última instancia que las fuerzas del mercado resuelvan los problemas derivados de su funcionamiento.

La vertiente monetaria se completa con la colaboración del profesor Francisco Rodríguez Ortiz , titulada "Hacia una zona de Estabilidad Monetaria en Europa ", donde el autor aboga por una Zona Monetaria de Homogeneidad Estructural en lugar de la Zona Monetaria Óptima, dando mayor relieve a la convergencia de elementos estructurales y no únicamente a la convergencia nominal, ya que en su opinión el euro tan solo se impondrá tras un proceso de convergencia económica, más allá de los criterios referidos a la política monetaria y presupuestaria.

Destaca el hecho de la transferencia de poder político y económico que supone el proceso de instauración de la moneda única, pasando de una lógica de relaciones internacionales a una lógica nacional ya que el espacio comunitario pasa a ser un espacio regionalizado en lo económico. Además en esta colaboración, se ponen de relieve los puntos más delicados y quizá conflictivos a la hora de la implantación de la moneda única, y de ahí se trasluce la necesidad de relajar seguramente algunas de las condiciones impuestas por el TUE.

Dentro ya del segundo capítulo, la contemplación de la UEM desde la perspectiva de los sectores económicos, da pie a la conferencia de la profesora Eva Povedano Moreno , "La liberalización de los sectores y la UEM ", quien defiende en su alocución la existencia de un vínculo entre mercado interior y liberalización en materia de competencia. Arguye que la falta de competencia dificulta la competitividad empresarial y perjudica a los consumidores, de ahí que defienda una extensión de la liberalización a los sectores que se han mantenido al abrigo de la competencia (telecomunicaciones, distribución mayorista y minorista de fármacos y libros de texto entre otros, etc.). En este sentido, las políticas de privatizaciones que se están extendiendo a lo largo del continente son baldías si no van acompañadas de medidas liberalizadoras. Las ayudas públicas, por su parte, pueden llegar al extremo de expulsar del mercado a las empresas más eficientes y, por tanto, podrían resultar perniciosas.

A pesar de que no existan vínculos nítidos entre liberalización y UEM, la autora concluye que la liberalización permite moderar la tasa de inflación, siendo ésta un fenómeno monetario desde una perspectiva de largo plazo, que se verá negativamente afectada por la implantación de mayores barreras a la competencia.

El reflejar la perspectiva empresarial en cuanto a la incidencia de la moneda única ha sido la tarea encomendada al profesor Vicente Leoz Argüelles con la ponencia titulada El ámbito empresarial y la Unión Monetaria . En su trabajo se enumeran las ventajas asociadas a la moneda única, tanto las recogidas en el Libro Verde como las que se desprenden de diversas encuestas realizadas entre los empresarios europeos. Así, cabe citar entre las primeras el papel de complemento de la moneda única al mercado único, además de constituirse en estímulo para el crecimiento y el empleo, así como en factor de ahorro y reducción de costes, ayudando a la mayor estabilidad internacional y afianzando la soberanía monetaria común.

Los empresarios, por su parte, perciben a la moneda única como factor reductor de las fluctuaciones monetarias, como elemento de disminución de los gastos asociados a la administración y gestión del riesgo de cambio y como factor estabilizador de las corrientes comerciales europeas, contribuyendo en última instancia a la construcción europea.

El profesor Jean Allix por su parte, en la colaboración sobre Los consumidores y la moneda única , se detiene en analizar con detalle los problemas generales que surgirán en cada una de las etapas pendientes de recorrer hasta la plena vigencia del euro como moneda única, desde la óptica de su incidencia en los consumidores. Introduce el concepto de moneda-educación, con el que hace referencia a la escala de valores que tiene cada uno de los consumidores a la hora de enjuiciar la carestía o no de determinados precios, basada en el valor conocido de su propia moneda y fruto de un proceso de aprendizaje previo.

En general, no es previsible que el impacto sea muy fuerte en la primera fase, ahora bien, irá aumentando a medida que se avance en el proceso de Unión. El cambio definitivo sin embargo vendrá con la eliminación paulatina de las monedas nacionales al concluir la tercera fase, y su sustitución por otras divisas, existiendo un tiempo prudencial para este proceso de cambio. Todo el proceso conlleva a su vez la necesidad de un gran esfuerzo de información hacia los consumidores por parte de todas las instituciones implicadas al objeto de hacer más fluido el tránsito.

Desde una perspectiva financiera, los rasgos característicos del nuevo escenario para los mercados y entidades financieras se incorporan como eje aglutinador de la tercera parte de la obra. En ella, las alteraciones previsibles en los mercados financieros son objeto de atención por parte de la profesora Nieves García Santos , en su ponencia titulada La integración de los Mercados financieros en el marco de la Unión Monetaria Europea . De entre el conjunto de normas que configuran el marco jurídico comunitario, cita la Segunda Directiva bancaria, en lo referido a la licencia única para operar dentro de la UE, al reconocimiento mutuo entre paises de las entidades autorizadas y al establecimiento de estándares mínimos para la supervisión prudencial. Son asimismo relevantes la Directiva de Adecuación de Capital y la de los Servicios de Inversión, desembocando en la necesidad de armonizar las normas de comportamiento de las empresas de servicios además de coordinar las decisiones discrecionales, abogando por la creación de una agencia central de supervisión (Euroagencia) garante de la aplicación de principios uniformes en todos los casos, salvando los riesgos de coordinación inherentes a la supervisión multilateral.

De entre los efectos derivados de la Unión Monetaria, destaca para los oferentes de activos el incremento de los mismos como consecuencia de la mayor titulización, los procesos de privatización de las empresas así como la acentuación de la desintermediación financiera. La vertiente de la demanda presenta asismismo signos de recuperación, ya que la integración de los mercados podría conducir a la mayor consolidación de las plazas financieras y favorece la transparencia en la formación de precios.

La autora identifica a los mercados de deuda pública como los más afectados por el nuevo entorno, (además de la incidencia sobre los mercados monetarios, de renta fija privada, de renta variable y de derivados) como consecuencia del cambio en la política monetaria, haciendo que el riesgo y las rentabilidades de la deuda disminuyan, el riesgo de crédito se anule y emerja el riesgo del emisor asociado a la confianza que ofrezca a los mercados el país emisor de la misma.

La incidencia más específica en los intermediarios financieros se refleja en la ponencia a cargo de Iñaki Caminos Otermin , titulada Perspectivas estratégicas de las entidades financieras en el tránsito hacia la moneda única europea: las cajas de ahorros que aporta una visión eminentemente estratégica de las entidades financieras y que posteriormente tendrá su complemento con una visión desde la vertiente técnica. La tesis fundamental que subyace en su presentación está relacionada con el hecho de que la UEM no hace sino precipitar las tendencias de fondo del entorno, ejerciendo a modo de catalizador de un proceso de cambio que en otras circunstancias también se alteraría. Las cajas de ahorros como uno de los principales grupos de intermediarios a nivel europeo enmarcan su futuro dentro de las tendencias generales de endurecimiento de las condiciones de mercado, alentadas por el aumento de la competencia, pero manteniendo de forma nítida los rasgos que les son propios y que se relacionan con su marco geográfico de actuación, su carácter social y su vocación hacia actividades de negocio minorista.

A la luz de lo anterior, el autor concluye afirmando que de respetarse una serie de condicionantes referidos a la calidad de servicio, las nuevas condiciones del mercado y elevadas dosis de flexibilidad, el futuro para las cajas de ahorros, especializadas en segmentos de negocio donde prima el mantenimiento de las relaciones duraderas y estables con la clientela, asentando relaciones de confianza mutua por encima de la dimensión propiamente dicha, es esperanzador.

Efectos de la moneda única para las entidades financieras  corre a cargo de Juan Carlos López Garín quien se ocupa de abordar los aspectos referidos a la adaptación y transformaciones precisas desde la vertiente técnica y operativa. Así, señala que más del 50% del coste de adaptación para las entidades financieras está relacionado con la actualización de los programas informáticos, el 15% en actividades de información y marketing y el 10% en la formación de empleados, como aspectos más relevantes en el tránsito hacia el nuevo entorno. Particularmente importante será el período de coexistencia del euro como unidad de cuenta y la moneda nacional correspondiente, lo que obligará a tener en cuenta aspectos como la doble contabilidad, el redondeo de cifras, la adaptación de los cajeros, recogida de moneda antigua, adaptación de los impresos...

Las vertientes estratégicas y técnicas se completan con la visión de negocio donde, de entre las múltiples actividades llevadas a cabo por las entidades financieras en general, despunta al menos en el caso de las cajas de ahorros y también de forma creciente en el resto de grupos de intermediarios; las relacionadas con la vertiente inmobiliaria, de ahí que el trabajo de los profesores Duncan Maclennan y Mark Stephens sobre La Unión Monetaria Europea y la financiación de la vivienda tenga su hueco dentro del conjunto de ponencias referidas al sistema financiero. La revisión de la situación de partida en lo referente a las actividades de financiación inmobiliaria nos muestra posiciones dispares en cada uno de los países, tanto en modos como en formas de actuación. Por ello, su tesis tiende a afirmar que la incidencia del nuevo entorno en tal mercado, no será de gran calado al menos en un primer momento, produciéndose una adaptación y equiparación progresiva a medida que discurra el tiempo.

Al hacer el repaso de los principales aspectos que afectan a los mercados y entidades financieras, resulta también obligado ocuparse de los órganos rectores que han de dirigir el devenir futuro del nuevo sistema integrado europeo. Con este propósito el profesor Antonio Sainz de Vicuña se ocupa de desgranar la estructura y esboza las funciones que habrá de desempeñar el Instituto Monetario Europeo en su metamorfosis al Banco Central Europeo en su trabajo sobre El Instituto Monetario Europeo y su transición al Banco Central Europeo .

De entre las funciones más destacables, el IME se ocupará de la coordinación de las actividades con los bancos centrales nacionales, tendente a la consecución de la convergencia macroeconómica precisa para la estabilidad, además de tareas como el seguimiento y supervisión del SME, el asesoramiento, coordinación y apoyo de los bancos centrales europeos en foros donde se discuten medidas de interés común, así como en temas como la supervisión del sistema de compensación y la liquidación del mercado interbancario en ecus entre otras.

Desde el punto de vista de la articulación del libro, puede decirse que el repaso histórico de los antecedentes y evolución reciente de la UEM, además del análisis de la incidencia sobre los distintos sectores económicos (empresas y consumidores), se completa con una referencia específica sobre mercados y agentes financieros y se cierra con la visión complementaria de tres personalidades, que conjugan sus puntos de vista sobre el eje central del trabajo. Este contraste de perspectivas constituye el núcleo del cuarto y último capítulo. En él, y bajo el título Desafíos de la construcción europea a finales de siglo el profesor Jean-Victor Louis trae a colación los principales retos que la construcción europea habrá de afrontar cara al futuro y que están siendo debatidos en el seno de la Conferencia Intergubernamental. Destaca la necesidad de lograr el éxito de la propia Conferencia, la adaptación de las políticas de la Unión al futuro, el logro de la UEM en un contexto en el que se hayan definido nuevos recursos financieros y un marco para negociar la ampliación de sus miembros. Todo ello se sustenta en principios como la solidaridad, la consecución de una identidad europea respetando la de los Estados miembros, la subsidiariedad y el respeto.

Resalta además la necesidad de avanzar en el proceso de simplificación de los Tratados como fórmula para hacer más comprensible el funcionamiento de la Unión, así como la revisión del principio de los acuerdos por unanimidad, que condiciona fuertemente el avance hacia la UEM. Concluye su colaboración con una doble paradoja, referida al hecho de que por un lado, a medida que los estados transfieren competencias a la Unión, mayor es la soberanía material de cada uno de ellos y a mayor interdependencia de los estados, mayor será la independencia de la Unión por otro. Todo ello como requisito para recuperar la soberanía perdida y dar a la Unión Europea óeficiente, democrática y eficazó su voz y puesto en el mundo.

La pincelada magistral del profesor Luis Angel Rojo , Gobernador del Banco de España en su conferencia de clausura, constituye el contrapunto de quien se encuentra en estos momentos inmerso en la vorágine de las negociaciones, tratando de articular y dar cuerpo a los principios teóricos y declaraciones de principios que se hallan por doquier. El mensaje del discurso es nítido y no hace falta en consecuencia leer entre líneas, ya que se anima, de forma explícita y contundente, a actuar sin tener en cuenta la posible relajación de las condiciones de convergencia del Tratado de la Unión, ni tampoco el retraso en el calendario previsto. Cuanto más cerca nos hallemos de ese listón en el momento de salida, menor será la presión que sobre nuestra economía se ejerza desde fuera.

Juan José Ibarretxe Markuartu , en su condición de Vicelehendakari del Gobierno Vasco, expone en su trabajo titulado Europa: una apuesta útil e imprescindible la perspectiva del sector público en general, con especial incidencia en el sector público vasco, sobre los principales efectos y adaptaciones necesarias que será preciso realizar a la luz del calendario prefijado en la cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de Madrid en diciembre de 1995.

El autor aúna la vertiente política con la económica y defiende la tesis de que es necesario realizar un control serio y riguroso del sector público y además mantenerlo a lo largo del tiempo, con independencia del dictado de Maastricht, dado que en caso contrario nos hallaremos con pérdidas de competitividad frente a terceros países. De igual manera se halla convencido de la importancia de trasladar a la ciudadanía con nitidez los términos de lo que denomina Proyecto Europeo, identificando las tareas de cada una de las partes (sector público y sociedad).

Este es, a grandes trazos, el avance de lo que el lector interesado puede hallar en las siguientes páginas, así como el espíritu y los objetivos marcados a la hora de diseñar esta obra, basada en las discusiones y análisis del seminario de verano ya citado.



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