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EKONOMI GERIZAN

Desarrollo sostenible y cambio climático: economía y sociedad
Número: 15

Título: Desarrollo sostenible y cambio climático: economía y sociedad

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RESUMEN


La línea editorial Ekonomi Gerizan siempre busca que los temas a abordar tengan un fuerte y evidente contenido económico y social. Nuestra publicación de este año, que se titula “Desarrollo sostenible y cambio climático: economía y sociedad”, gira fundamentalmente en torno al cambio climático.

La cuestión que se conoce ahora como cambio climático no es nueva. Hasta ahora se hallaba comúnmente amparada bajo la temática general del medio ambiente, pero su divulgación se ha intensificado de manera tan importante que ha adquirido entidad propia, y en los últimos meses se ha convertido en uno de los temas más tratados y analizados en los medios de comunicación. Por medio de esta publicación la Federación de Cajas de Ahorros Vasco – Navarras ha querido colaborar a este movimiento de divulgación que nos parece absolutamente imprescindible.

El problema del cambio climático se puede tratar de plantear de manera resumida diciendo que, fundamentalmente como resultado de las actividades de los seres humanos, el nivel de los denominados gases de efecto invernadero en la atmósfera del planeta Tierra, que a principios del siglo XIX era de unas 280 partes por millón (ppm) de CO2, viene a situarse en la actualidad en unas 430 ppm. Se estima que si el ritmo anual de las emisiones no aumentara por encima del actual, el nivel de gases invernadero en la atmósfera se situaría en al menos 550 ppm hacia el año 2050, y que seguiría aumentando a continuación. Y a dicho nivel existe una probabilidad alta de que la temperatura media global del planeta se incremente en más de 2º centígrados. Este hecho, que por falta de puntos de referencia pudiera parecer baladí, repercutiría directamente en los ecosistemas y, consecuentemente, en la economía, en las sociedades… de hecho en todo, porque sabemos que cuando hace unos 125.000 años la temperatura promedio del planeta se elevó entre 3º y 5º centígrados el nivel de los mares se elevó entre 4 y 6 metros.

En la actualidad el ritmo anual de las emisiones se está acelerando al mismo tiempo y ritmo que la demanda energética y de transporte. Y ello no solo debido a la actividad de las economías desarrolladas, sino también a causa del espectacular y sostenido crecimiento económico de las economías emergentes, principalmente China e India, que se sustenta en infraestructuras intensivas en carbono. De ahí que se estime que el mencionado nivel de 550 ppm muy probablemente se alcanzará antes.

El problema del deterioro medioambiental y la teoría y la práctica del desarrollo sostenible, aspectos entrelazados inextricablemente, configuran un movimiento con amplio reflejo al máximo nivel institucional mundial desde hace más de treinta años: la 1ª Conferencia medioambiental de la ONU se llevó a cabo ya en 1972, el 1er Programa de Medio Ambiente de la CEE se realizó en 1973, el Informe Brundtland sobre desarrollo sostenible data de 1987, la Conferencia de Río se realizó en 1992 y la Cumbre de Kyoto en 1997. La Unión Europea (UE) no ha sido en absoluto indiferente al fenómeno e implicaciones del cambio climático, y ya en marzo de 2000 la Comisión Europea puso en funcionamiento el Programa Europeo sobre el Cambio Climático (PECC). Asimismo, tanto la administración pública española como la vasca cuentan con planes de prevención y adaptación al cambio climático.

En esta actividad institucional a nivel mundial tiene especial importancia la actividad del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (más conocido por su acrónimo inglés IPCC) que en noviembre de 2007 ha hecho público su cuarto informe de evaluación. En dicho informe, entre otras muchas informaciones relevantes, se establece la estimación de que los costes macroeconómicos globales medios de conseguir una mitigación de la emisión de gases de efecto invernadero, con el fin de situar el CO2 en 2050 entre 445 y 710 ppm, se sitúan en el rango +1% a -5,5% del PIB mundial, lo que equivaldría a una posible reducción promedio anual del 0,12% del PIB mundial durante dicho período, es decir, un coste perfectamente asumible. Asimismo el informe establece que, aunque hay disponible un amplio abanico de opciones de adaptación, es preciso adoptar medidas de adaptación más a fondo de lo que se está haciendo en la actualidad y que aunque la capacidad de adaptación está estrechamente conectada con desarrollos económicos y sociales está desigualmente distribuida entre y dentro de las sociedades.

Desde nuestro punto de vista, el cambio climático no tiene que ver simplemente con la alteración de la temperatura media del planeta Tierra, sino que muy posiblemente está señalando un punto de inflexión en la evolución del modelo de civilización o de cultura que ha sido predominante en los últimos doscientos años y, por consiguiente, en la evolución de la humanidad en las generaciones futuras. De ahí que el título de nuestra publicación, de estilo casi telegráfico, incorpore las palabras “desarrollo sostenible”, “economía” y “sociedad”.

El capítulo primero tiene como título genérico “El cambio climático”. En el mismo se trata de realizar un primer planteamiento de la realidad y efectos del cambio climático. El primer artículo del libro es “La economía del cuerpo en la evolución humana”, realizado por D. Ignacio Martínez Mendizabal. Este artículo trata de centrarse en el ser humano mismo como sujeto del cambio climático en tanto que sistema de gestión de energía. Como el resto de organismos, los seres humanos invertimos la energía que consumimos en construir y mantener activos nuestros cuerpos. En ese sentido, se puede hablar de una economía natural en el uso de la energía, que se concreta, entre otros rasgos, en el tamaño del cuerpo, en el del encéfalo y en la disparidad en tamaño corporal entre los dos sexos. Uno de los campos de estudio más interesantes de la paleoantropología consiste en establecer cómo han variado esas características a lo largo de nuestra historia evolutiva e intentar determinar las causas de dichas variaciones a la luz de la economía del cuerpo.

A continuación D. David Angeler señala, en “La repercusión ambiental del cambio climático en los ecosistemas acuáticos epicontinentales”, que el escaso conocimiento científico de nuestros ecosistemas y las dificultades de determinar rigurosamente los patrones de causa y efecto con respecto al calentamiento global son algunas de las limitaciones que, junto con la elevada complejidad de la cuestión, limitan las posibles predicciones de los impactos del cambio climático sobre los ecosistemas acuáticos epicontinentales. A pesar de ello es posible afirmar que el panorama ante el cambio climático para el medio ambiente español en general, y para sus ecosistemas acuáticos en particular, no ofrece mucho optimismo. Sin embargo, la intensificación de las labores del conocimiento, la aplicación de nuevas herramientas, la convergencia de la información en redes de trabajo y la creciente concienciación social sobre la problemática asociada al cambio global pueden permitirnos desarrollar estrategias de gestión a corto plazo, que acordes con las necesidades de conservación de los ecosistemas acuáticos españoles, sean capaces de preservar sus servicios socioeconómicos y ambientales. Si se quiere estar en disposición de afrontar los cambios que se prevén, hay que empezar a modificar radicalmente las actitudes hacia el medio ambiente y las percepciones actuales del bienestar basadas, a menudo, en el uso insostenible de los recursos naturales.

El capítulo primero se cierra con el artículo “El clima de la tierra: un bien público que debemos conservar” escrito por Dña. Mª Carmen Gallastegui Zulaica y D. Mikel Gonzalez Ruiz de Eguino. Los autores caracterizan el clima de la Tierra como un bien público puro y el cambio climático como una consecuencia del fracaso en la provisión de este bien. La principal conclusión es clara: el cambio climático es un fenómeno que hay que tomar muy serio y ante el que es imprescindible actuar rápida y eficazmente. La política ambiental, desde un punto de vista meramente económico, es asumible porque los costes de la no acción son superiores a los costes que genera la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero y en particular de CO2. Por ello se aboga por la necesidad de mejorar la eficiencia energética así como por una descarbonización de la economía, y se pasa revista a las políticas que podrían ser puestas en marcha para conseguir ambos objetivos.

No cabe la más mínima duda de el problema del cambio climático tiene a la energía en su mismo origen. Las fuentes de energía primaria que utilizamos en nuestro modelo socio-económico actual son fundamentalmente combustibles de origen fósil, los cuales al transformarse en energía liberan CO2. Por ello en el segundo capítulo del libro se titula “El factor energético”. En el mismo se ha querido abordar no sólo la cuestión del paradigma energético vigente, sino también diferentes perspectivas y alternativas al mismo.

D. Paul Isbell, en su artículo “La dependencia energética de la Unión Europea y de España”, trata de analizar tanto la dependencia energética como la geopolítica dando respuesta al muy variado debate que se ha desarrollado al respecto durante los últimos años. El reciente aumento de los precios de la energía, junto con el auge de un nuevo nacionalismo energético y una conciencia global cada vez más receptiva respecto al cambio climático han focalizado las preocupaciones del mundo respecto a la energía en varios aspectos. Por un lado las consecuencias de la escalada de precios. Asimismo, los posibles efectos de recortes selectivos de suministros por parte de países proveedores netos de energía. También la posibilidad de que países consumidores netos de energía pudieran utilizar su poder geopolítico y militar para lograr el acceso a ciertos recursos energéticos y ciertas zonas del globo. Finalmente, que la continuada dependencia por parte de las economías principales de las energías fósiles provoque un cambio climático que sea irreversible, con todas sus consecuencias económicas, políticas y sociales. Todos estos riesgos, reales, tienen diferentes probabilidades de materialización, y cada uno requiere específicas respuestas políticas, comerciales o tecnológicas.

El siguiente artículo, elaborado por D. Fernando Sanchez-Sudón, aborda la cuestión de “Las necesidades de I+D en el sector energético”. Para el autor, la garantía de suministro y diversificación de fuentes de energía, la protección del medio ambiente y la competitividad económica deben ser los ejes cardinales de las políticas energéticas. El análisis del sistema energético actual indica que nos hallamos lejos de cubrir dichos objetivos, porque más del 80% de las necesidades energéticas se satisfacen hoy en día con base en combustibles fósiles, que introducen incertidumbres claras en cuanto a la garantía de suministro y la protección medioambiental y que, además, están sometidos en la actualidad a fuertes presiones de demanda que están generando las correspondientes alteraciones de precios. De ahí la necesidad no solo de nuevas fuentes de energía, sino de sistemas de distribución y consumo de las mismas que sean acordes con las tres líneas maestras antes señaladas. En este sentido se analiza en el artículo la situación de diferentes tipos de energías renovables (biomasa, eólica, termoeléctrica, fotovoltaica,…) así como del hidrogeno y de la energía nuclear de fusión y de fisión.

Las especificidades de las energías renovables son el tema del artículo elaborado por D. Gonzalo Saenz de Miera y D. Álvaro Portellano Alvarez, que responde al título de “Energías renovables y cambio climático”. Con el fin de establecer el papel que pueden jugar las energías renovables en relación al cambio climático, se realiza un análisis que, con base en la evolución reciente y la situación actual de las energías renovables en el mundo, trata de delinear las perspectivas de desarrollo de las principales opciones renovables en el horizonte 2030 y el papel que pueden desempeñar para estabilizar las emisiones de CO2 en el mundo. Con el fin de disponer de un panorama completo se realiza un análisis económico de estas energías, resaltando sus ventajas frente a las energías fósiles en un escenario futuro de precios altos de la energía y del CO2. Los autores concluyen que ante el reto transversal y multivariable que plantea el cambio climático, ninguna opción, por sí misma, es suficiente para abordarlo. En este sentido las renovables deben jugar un evidente papel crucial que solo será posible por medio de un cambio estructural hacia políticas energéticas más renovables, basadas en la internalización de todos los costes de las energías convencionales, el apoyo explícito a las energías renovables, y un mayor esfuerzo en I+D+i.

Este capítulo segundo finaliza con el planteamiento que sobre “Planificación y mercado: un Plan Energético Nacional indicativo” realiza D. Ignacio Perez-Arriaga. Según el autor es una opinión generalizada que, por diferentes razones, los mercados de energía no proporcionan soluciones adecuadas a los grandes problemas estratégicos de seguridad de suministro, agotamiento de los recursos naturales, dependencia energética o mitigación del cambio climático. Sin embargo el autor sostiene la tesis de que es posible y deseable compatibilizar la existencia de mercados energéticos competitivos, que asignen eficientemente los recursos escasos, junto con medidas regulatorias de carácter estratégico que establezcan niveles mínimos o máximos de penetración de determinadas tecnologías renovables, o financiación para actividades de investigación y desarrollo e innovación energéticos de largo plazo, así como límites superiores a las emisiones de gases de efecto invernadero en conjunto o para un sector determinado, o topes al porcentaje de dependencia de un determinado recurso o país de origen. Según el sr.Perez-Arriaga, las señales de precio, aunque útiles y recomendables, no son capaces de internalizar de forma completa estos objetivos, y deben complementarse con instrumentos regulatorios ad hoc para cada caso. Y, en todo caso, será siempre de mucha utilidad para los reguladores y para los agentes de los mercados de energía de un país la planificación energética indicativa, como medio para proporcionar la visión de a dónde conduce el actual modelo energético, con o sin las medidas regulatorias previstas o posibles.

“Las implicaciones económicas y sociales del cambio climático” es el tema genérico que aborda el tercer capítulo de este libro. Tal como se dice en la introducción, solo el cambio climático, ya inevitable, en cuanto tal, va a tener repercusiones económicas y sociales derivadas de las alteraciones productivas y demográficas que se van a producir a causa de las modificaciones en los hábitats terrestres y acuáticos. Pero, además, las medidas de mitigación que se pongan en marcha han de tener también, por sí mismas, consecuencias de índole económica y social. Estos son los temas generales que pretendemos concretar en este capítulo, el cual, precisamente, se inicia con el artículo de D. Juan Carlos Ciscar Martínez titulado “Impactos socioeconómicos del cambio climático”. Según el autor es comúnmente aceptado que el aumento sostenido de la concentración de GEI en la atmósfera podría provocar, dentro de unas décadas, daños sustanciales a la naturaleza y a los sistemas socioeconómicos. Frente al cambio climático caben políticas tanto de mitigación como de adaptación Las política de mitigación determinan cuánto y cómo reducir las emisiones y quién asume el coste de las reducciones, mientras las políticas de adaptación persiguen minimizar los daños que provoca el cambio climático y, asimismo, aprovechar las oportunidades que ofrece el cambio climático.

En este contexto se enmarca el proyecto PESETA, acrónimo que responde a "Projection of Economic impacts of climate change in Sectors of the European Union based on boTtom-up Analysis". Dicho proyecto tiene por objetivo la cuantificación de los posibles efectos físicos y económicos del cambio climático en varios sectores europeos a lo largo de este siglo, incluyendo el caso de que no se adopten medidas de política climática, lo que se conoce en la literatura como "coste de la inacción". El proyecto está relacionado tanto con las políticas de mitigación, al explorar los beneficios de las reducciones de emisiones en términos de menores impactos, como con las de adaptación, al analizar cuánto cambiarían los impactos del cambio climático si se toman medidas de adaptación. El autor avisa que realizar una evaluación numérica de los impactos del cambio climático en Europa en un horizonte de cien años es un ejercicio de una complejidad formidable debido a la naturaleza del problema, con enormes incertidumbres, derivadas principalmente de la escala temporal de muy largo plazo, por lo que los resultados del estudio se han de considerar preliminares y no definitivos ni deterministas.

Dña. Teresa Cavero aborda una perspectiva diferente del problema. En su artículo, titulado “Los más pobres, lo más castigados por el cambio climático”, sostiene que el cambio climático está planteando ya una paradoja enormemente injusta: los países ricos son los que han contaminado durante décadas emitiendo gases de efecto invernadero y, sin embargo, a la luz de la mayoría de las catástrofes naturales recientes y de todos los estudios disponibles, son los países pobres los que se están viendo y se verán más afectados por su impacto en el futuro. En el momento presente, el cambio climático inducido por el hombre ya está provocando efectos perjudiciales en las poblaciones más pobres del mundo, en los que se une la severidad con que afecta a las zonas tropicales y ecuatoriales, la escasez de medios de los países en desarrollo para adaptarse a la nueva situación y la marginación política que sufren las poblaciones pobres en estas regiones. Este conjunto de circunstancias deja a estas poblaciones en condiciones de absoluta vulnerabilidad e indefensión. Las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en países del sur, a una de las cuales pertenece la autora, están viendo por sí mismas el daño que el cambio climático está causando ya, muy especialmente en aquellas poblaciones que dependen de los recursos naturales para su subsistencia, como los agricultores, las comunidades pesqueras y los ganaderos de pastoreo. La visión de la autora es que, de no revertir la tendencia actual al calentamiento global, los efectos devastadores del cambio climático harán peligrar en muy poco tiempo los medios de vida de millones de personas y, por tanto, supondrán un retroceso respecto al desarrollo logrado en las últimas décadas, eliminando o limitando en gran medida sus posibilidades de escapar de la pobreza.

A continuación D. Jose María Labeaga y D. Xavier Labandeira abordan, en “Instrumentos económicos en las políticas contra el cambio climático”, el papel que desempeñan dos de los principales instrumentos económicos en uso: los mercados de derechos de emisión de GEI y los impuestos ambientales. El artículo aborda las razones que justifican el uso de los denominados instrumentos económicos o aproximaciones de mercado en las políticas de protección ambiental antes de explicar la estrategia seguida por la Unión Europea en sus políticas contra el cambio climático, poniendo énfasis en el papel del comercio de emisiones como instrumento de cantidad, y reflexionando sobre algunos aspectos normativos a partir de la experiencia española con este mecanismo. Asimismo se analiza el uso de instrumentos de precio contra este problema, a través de medidas fiscales específicas, como impuestos ambientales, o sistémicas, como reformas fiscales verdes. Un aspecto adicional y diferenciado se centra en la consideración de las políticas híbridas, o combinaciones de instrumentos individuales, como un paso más para el diseño de estrategias solventes y efectivas en este campo.

Según los autores, resulta evidente la preferencia por el uso de instrumentos de mercado como garantía de control de unos costes potencialmente muy elevados dadas la relevancia y amplitud del cambio climático. Consideran que en el caso de los mercados de derechos de emisión, aunque el margen de actuación es pequeño, convendría aprovechar la autonomía existente para facilitar el cumplimiento a los pequeños emisores y reducir la distribución gratuita de permisos. Estos mercados han de ser complementados por impuestos ambientales y reformas fiscales verdes, para garantizar el coste-efectividad de las políticas de cambio climático.

Precisamente centrado en la actividad de los mercados de derechos de emisión está el siguiente artículo, “Comercio de derechos de emisión: teoría y práctica”. En él, D. Patxi Greño y D. Tommi Tinjala se plantean el análisis de los fundamentos teóricos del comercio de emisiones, uno de los instrumentos económicos puestos en marcha en los últimos tiempos para luchar contra el cambio climático global. Asimismo evalúan la evolución del esquema europeo de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero y la evolución del mercado de carbono, del que el mercado europeo es una pieza fundamental. Asimismo se analiza como contraste la evolución de los mecanismos de Kioto basados en proyectos, es decir, los mecanismos de desarrollo limpio y aplicación conjunta. Los autores concluyen que, en su opinión, el comercio de emisiones puede contribuir a reducir los costes de disminuir las emisiones, pero que en el período 2005-2007 dichas reducciones han sido escasas debido a la asignación excesiva de derechos entre las instalaciones afectadas por el régimen europeo de comercio de emisiones, que ha hecho que estas no hayan tenido incentivos suficientes para invertir en tecnología y reducir sus emisiones de forma sustancial. Esta asignación excesiva de derechos ha tenido como efecto adicional el colapso del precio de los derechos durante 2007.

Cierra el capítulo tercero la aportación realiza por D. Antonio Soria. En “El estudio WETO-H2: una aproximación a la economía del hidrógeno” se señala como una concienciación cada vez más profunda sobre la necesidad de ampliar y renovar el espectro de fuentes de energía en las economías modernas ha llevado a analizar, entre otras alternativas, la del hidrógeno. El hidrógeno, como vector energético secundario, ofrece, entre otras muchas, posibilidades de aplicación como combustible en el sector transporte, en la generación de electricidad. La Comisión Europea, con el propósito de explorar las vías a través de las cuales se podría alcanzar esta "economía del hidrógeno", promovió el desarrollo del estudio WETO-H2 (World Energy Technology Outlook), cuyo propósito era precisamente desarrollar una serie de escenarios de penetración acelerada del hidrógeno bajo una serie de hipótesis de desarrollo tecnológico rápido.

El estudio presenta diversos escenarios sobre la posible evolución del sistema energético hasta el año 2050, realizados tomando como variables fundamentales distintas hipótesis sobre la disponibilidad de tecnologías ligadas al hidrogeno y también sobre el distinto grado de intensidad de las políticas de protección climática que puedan implementarse a escala mundial. Así, se ha comparado un escenario de referencia con dos escenarios distintos denominados "reducción severa de CO2" y "economía del hidrógeno" respectivamente. El autor señala que, de acuerdo con el escenario de referencia, incluso sin un crecimiento acelerado de las tecnologías del hidrógeno, esta fuente de energía tendrá un lugar discreto en el mercado en el año 2050 (en torno al 2%). Por otra parte, cualquiera de los escenarios que ofrece un avance tecnológico importante asegura que para ese año la importancia del hidrógeno en el mercado será significativa (en torno al 5%).

El capítulo cuarto, que da fin al libro, bajo el título de “Medidas políticas relacionadas con el cambio climático”, ha querido introducirse en el terreno de las políticas que específicamente se están desarrollando o se está planeando desarrollar por parte de administraciones públicas e instituciones de carácter supranacional.

Abre este capítulo el trabajo elaborado por D. Michael Hanemann bajo el título “Política contra el cambio climático: una arquitectura diferente”. El autor sostiene que el cambio climático es posiblemente el ejemplo de mayor alcance de una externalidad económica, problema cuya definición y remedios teóricos principales son sobradamente conocidos por los economistas: regulación directa por parte del gobierno para limitar el nivel de las actividades causantes de externalidades, establecimiento por el gobierno de un impuesto corrector sobre la actividad, promoción por parte del gobierno de la negociación entre los individuos implicados asegurándose de que los derechos de propiedad estén claramente delimitados y reduciendo los costes de transacción y, finalmente, el comercio de emisiones en un sistema de límites máximos y transacciones (cap and trade).

En la actualidad, tras casi cuarenta años de experiencia en relación con políticas de control de la contaminación, el cambio climático plantea a economistas y legisladores desafíos, primero a nivel conceptual, involucra un conjunto de aspectos diferentes de los que hasta ahora se han planteado para la mayoría de las políticas de control de la contaminación existentes, objetivos de corto y largo plazo de las políticas completamente distintos, y una imperiosa necesidad de establecer normativa antes de que existan todas las tecnologías que serán necesarias para alcanzar los objetivos de largo plazo e incluso, tal vez, algunos de los objetivos a corto plazo de las políticas. Y también plantea desafíos en el terreno práctico, ya que supone un reto institucional a causa de la amplitud de su alcance que afecta a todo el sistema económico. El autor conlcuye que, aunque ciertamente tenemos que extraer lecciones de nuestra experiencia pasada con la contaminación, las políticas de cambio climático requerirán de una arquitectura en cierta medida diferente de la correspondiente a los modelos convencionales existentes utilizados para la lucha contra aquella.

En el trabajo titulado “La política europea para el cambio climático”, Dña. Milagros Avedillo explica como la Unión Europea ha adoptado un firme compromiso en la lucha contra el cambio climático, orientando sus acciones más relevantes hacia el sector de la energía, ya que este sector es responsable de casi el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Asimismo la Unión Europea está liderando un compromiso global en la negociación que se está llevando a cabo relacionada con el fin de la vigencia del Protocolo de Kyoto, en la que se revisarán los objetivos de emisiones para después de 2012. Al afrontar objetivos de forma conjunta para Europa se ha conseguido alcanzar un acuerdo razonablemente rápido para el 20-20-20, aunque ahora nos enfrentamos al reto de traducir los objetivos a nivel nacional. Es en este nivel donde se manifiesta la presencia de tantos intereses como países configuran la Unión, y la consiguiente dificultad de asumir unos compromisos que podrían constituirse como un factor diferencial en términos de competitividad. La autora señala que, a pesar de ello, los estados miembros son conscientes de la necesidad de erigirse en líderes mundiales en materia de lucha contra el cambio climático, pues de ellos depende que finalmente se alcance un acuerdo global.

A continuación, D. Arturo Gonzalo, en la transcripción de su conferencia titulada “Políticias de la Unión Europea y de España relacionadas con el cambio climático” trata de proporcionar una visión rápida de cual es la situación en que se encuentra actualmente España en la lucha contra el cambio climático. Asimismo también describe cuáles son las últimas iniciativas del Gobierno del Estado, enmarcadas en los grandes objetivos comunitarios en esta materia. Finalmente intenta dar algunas pinceladas del futuro previsible ante la negociación internacional que va a definir el nuevo régimen de compromisos más allá del 2012.

A nivel de la acción de la Administración Pública Vasca, D. Ibon Galárraga desarrolla su artículo “La apuesta del País Vasco en la lucha contra el cambio climático”. En él se analizan las causas y repercusiones del cambio climático a nivel global y, más concretamente, en el territorio de Euskadi, especificando los esfuerzos que la Administración Vasca viene realizando para contribuir a la mitigación de este fenómeno. El Gobierno Vasco, consciente de la problemática asociada al calentamiento global y de las oportunidades que brinda a la vez este fenómeno ambiental: Euskadi no puede vivir al margen del esfuerzo internacional por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que pretenderlo sería obviar una evidente responsabilidad solidaria internacional e intergeneracional. Por ello ha liderado la ejecución de un Plan ambicioso que aborda tanto la mitigación de las emisiones de GEI como la adaptación a los efectos del cambio climático. Este Plan asume que es necesario un cambio de escenario en la propia dinámica interna de generación de respuestas desde los gobiernos, ya que es necesario dejar de lado las meras declaraciones retóricas o ejercicios teóricos para pasar a diseñar medidas que deben basarse en la implicación y la implantación realista, mediante una acción pública coordinada que permita el desarrollo de planes y programas interdepartamentales. El autor termina señalando que, en último término, resolver el problema pasa ineludiblemente por la asunción de una responsabilidad ética en nuestra cotidianeidad.

D. Diego Azqueta cierra la presente edición de Ekonomi Gerizan con un trabajo que encabeza como “Energía y medio ambiente: petróleo y bosque tropical”. La base del artículo se halla en la propuesta realizada por el presidente de Ecuador, Jaime Correa, el 5 de junio de 2007, Día Mundial del Medio Ambiente: Ecuador, afirmó, estaba dispuesto a colaborar en los esfuerzos internacionales para combatir el cambio climático y, en ese sentido, a renunciar a explotar las reservas petrolíferas del yacimiento Ishipingo-Tambococha-Tiputini (ITT) a cambio de una compensación equivalente a la mitad del valor presente neto de los rendimientos de su explotación, con el fin de evitar las emisiones de CO2 que el consumo de este petróleo hubiera supuesto. El sr. Azqueta ha tratado de poner de relieve en su trabajo que la propuesta en sí está plenamente justificada.

La deforestación supone la pérdida de una serie de servicios ambientales del bosque tropical, que van desde la conservación de la diversidad biológica, a la protección contra la erosión, la producción de bienes no maderables y el ecoturismo, hasta su contribución a la provisión de agua y al equilibrio climático. El valor de estos beneficios, por sí solo, probablemente justificaría no sólo la medida planteada, sino también el reparto de sus costes, incluso aunque pudiera argumentarse que mantener el petróleo bajo tierra no va a reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero, debido por ejemplo a la aparición de fuentes de oferta sustitutivas.

Un año más tenemos la esperanza de los temas tratados y las líneas de pensamiento desarrolladas a lo largo de esta decimoquinta edición de Ekonomi Gerizan puedan ser de utilidad para divulgar y promover el análisis y la profundización de los mismos.

Acompaña a este libro un CD-Rom que materiales adicionales de apoyo en formato digital y una extensa bibliografía. Al igual que en años anteriores se halla en su interior tanto la conferencia de apertura como el acto de clausura del Seminario de Verano, que, como es costumbre, se realizó en el Palacio de Miramar de San Sebastián durante el pasado mes de septiembre de 2007. Las ponencias que dieron vida y forma a este Seminario han sido la base fundamental de este libro.

Antes de finalizar, queremos expresar nuestro sincero agradecimiento a todas aquellas personas que han aportado su trabajo y su esfuerzo de maneras muy dispares, cuya suma ha hecho posible el presente ejemplar sobre el cambio climático.

Por último, en la web de la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras (www.fcavn.es) se halla gratuitamente disponible el contenido de este libro y de todas las anteriores ediciones de la serie Ekonomi Gerizan.


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