
En línea con el eje central de pensamiento que insufla esta línea editorial, también en esta decimocuarta edición de Ekonomi Gerizan abordamos un tema claramente entroncado con lo económico y lo social, del que se podría decir que se halla en la confluencia o que es el epicentro de lo económico y lo social: el Estado de Bienestar. Las Cajas de Ahorros saben mucho de ese territorio en que se entremezclan ambos aspectos, ya que su Obra Social desenvuelve su actividad en el mismo y las convierte en abanderados, dentro del sector privado, de los objetivos que persigue la actividad que se resume bajo la denominación de Estado de Bienestar. En este marco, el número XIV de la serie Ekonomi Gerizan se titula “El Estado de Bienestar ante los nuevos riesgos sociales”, y busca realizar un análisis general del Estado de Bienestar, poniendo cierto énfasis en los nuevos retos que se van a tener que abordar como consecuencia del inevitable desarrollo social y económico de las sociedades modernas de los países económicamente avanzados.
El Estado de Bienestar es una aportación de origen claramente europeo que viene a culminar lo que se considera en la actualidad que es el triple contenido del concepto moderno de ciudadanía: derechos civiles, derechos políticos y derechos sociales. Estos últimos representan la consolidación del Estado de Bienestar en las democracias industriales, y se reflejan, entre otros, en derechos relativos a la salud, a la educación o al bienestar necesario para poder desarrollar un tipo de vida percibida como digna por el conjunto social.
El concepto y la praxis del Estado de Bienestar, cuyo origen se remonta al siglo XIX, ha ido evolucionando, especialmente a partir de la Segunda Guerra Mundial, de manera que puede intentar definirse en la actualidad como el conjunto de instituciones estatales proveedoras de políticas sociales centradas en sanidad, educación, pensiones y empleo, dirigidas a la mejora de las condiciones de vida, a facilitar la integración de clases y grupos sociales, nivelando e igualando, aunque no homogeneizando, sus recursos materiales.
La evolución que ha tenido el Estado de Bienestar en los últimos sesenta años representa una importante aproximación a una sociedad justa, especialmente si realizamos la comparación con la situación de partida, pero de esto no puede deducirse ni que sea perfecto ni que haya solucionado todos los problemas sociales. El Estado de Bienestar se empezó a desarrollar sobre la base de una situación económica, social, política e ideológica que se ha modificado sustancialmente a lo largo de dicho período de tiempo, como consecuencia, entre otras causas, de la misma acción del Estado de Bienestar sobre la sociedad. Por ello el Estado de Bienestar actual precisa de reformas, y sobre esto existe un acuerdo genérico entre los diferentes actores políticos y sociales. Pero este acuerdo se traduce en la práctica en una amplia diversidad de posiciones que van desde las alternativas de reforma que se centran en el perfeccionamiento y profundización de los derechos sociales bajo un sistema público de bienestar, hasta las alternativas que plantean una mayor diversificación de la producción de bienestar, y por tanto, un espacio creciente para el sector privado, preferentemente mercantil.
Además, en el momento presente hay que resaltar la existencia de nuevas necesidades o de nuevas áreas de demanda de actividad para el Estado del Bienestar desencadenadas por los llamados “nuevos riesgos sociales”.
Éstos nuevos riesgos sociales se asocian con la transición a una sociedad post-industrial y son: la mayor participación femenina en el mercado formal de trabajo; el incremento del número de personas dependientes; el aumento de la exclusión social entre aquellos trabajadores con un menor nivel educativo; y la expansión de los servicios privados, y la desregulación de las prestaciones y servicios públicos. Todos ellos plantean ya serios retos a las estructuras vigentes del Estado de Bienestar, y con toda probabilidad su impacto va a incidir de manera definitiva en la evolución de su futuro próximo.
Paralelamente, los países de la Unión Europea participan en un proceso de convergencia supranacional con efectos profundos en la reestructuración de sus estados nacionales. Las reformas de las políticas nacionales de bienestar se realizan junto a la implementación de nuevas políticas macroeconómicas europeas, que tienen cierto poder de determinación sobre el carácter de las transformaciones de las políticas sociales. Como consecuencia, la aparición de estos “nuevos riesgos sociales” condiciona el futuro del “modelo social europeo”, en particular respecto a las transformaciones en el mercado de trabajo, la conciliación entre vida familiar y laboral, y las consecuencias de las reformas inducidas en los estado del bienestar respecto a los “viejos riesgos sociales” (pensiones o sanidad).
A la vista del estado de la cuestión, que acabamos de sintetizar de forma tal vez excesiva, desde la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras hemos decidido abordar el análisis y la reflexión sobre la situación actual y las previsibles vías de evolución del Estado de Bienestar llevando a cabo la publicación de este libro.
El capítulo I se titula “El Estado de Bienestar: origen, modelos y experiencias”. El Estado de Bienestar surge en una determinada encrucijada histórica de las sociedades occidentales, modernas e industriales. Su implantación y desarrollo se ha producido de diferentes maneras, todas ellas condicionadas tanto por la historia de los diferentes países como por las corrientes de pensamiento políticas y económicas, con reflejo efectivo en la realidad, preponderantes en cada uno de ellos. En este primer capítulo se trata de realizar un análisis y un diagnóstico de cual es el origen y la situación actual del Estado de Bienestar, como punto de partida para el resto de sesiones, que tratarán de abordar la posible evolución de las demandas que los ciudadanos realizaran del Estado de Bienestar y de las respuestas que esté podrá dar a aquellas.
El capítulo I se abre con el artículo de D. Juan Antonio Gimeno titulado “Estado de Bienestar: evolución y perspectivas”. En el artículo se aborda un análisis del conjunto de actuaciones públicas denominado Estado de Bienestar. En dicho análisis se tratan de descifrar las razones para su importante desarrollo durante buena parte del siglo XX, así como para que su evolución haya devenido en aparente crisis en las más recientes décadas. Según el autor, todo parece indicar que no parecen previsibles grandes incrementos presupuestarios en el futuro para las prestaciones sociales, por lo que el debate sobre su mejora seguramente pasará a centrarse en la racionalización de las prestaciones y en la eficiencia en el gasto.
Con el objetivo principal de realizar un análisis de los distintos modelos de Estado de Bienestar en Europa, Jose Ignacio Conde-Ruiz, Carlos Ocaña y Gabriel Pérez-Quirós han elaborado el artículo titulado “Análisis Cuantitativo del Estado de Bienestar en Europa: Modelos y Resultados”. Su análisis se apoya, en primer lugar, en una metodología puramente estadística por medio de la que se clasifican los distintos modelos en función, no sólo del grado de generosidad de los distintos programas (pensiones, sanidad, dependencia, educación, prestaciones por desempleo, ayuda a las familias, etc.), sino también del grado de regulación de los distintos mercados (de trabajo, bienes y servicios). A continuación, con la misma metodología, se clasifican los distintos modelos en función del nivel de bienestar que proporcionan a sus habitantes, para lo que se utiliza un conjunto de variables que lo miden tanto de forma directa (esperanza de vida, nivel de desigualdad, nivel de pobreza, etc.) como de forma indirecta (tasa de paro, índice de competitividad, nivel de corrupción, etc.). El análisis conjunto de los resultados obtenidos sugiere que la configuración del Estado de Bienestar tiene efectos directos sobre el bienestar que genera, y, además, proporciona elementos para establecer una serie de implicaciones sobre su diseño óptimo.
D.Tito Boeri aborda en su artículo, “¿Necesitamos una Europa social?”, lo que podría considerarse como un análisis adicional y complementario al del artículo anterior. Los hechos de que los europeos parezcan mostrar unas mayores preferencias por las sociedades igualitarias y de que inviertan más en políticas redistributivas que sus homólogos estadounidenses invita a concluir que la política social es un elemento clave de la identidad europea, pero ¿lo es?; y ¿podría eso llevar a pensar en una única política social para todos los europeos? El mero término “armonización de políticas sociales” no es pacífico, ya que existen muchos a priori y diversos matices de este concepto, que se corresponden con múltiples formas de lograr dicha armonización.
El autor señala que, antes de afirmar si se deberían o no armonizar las políticas sociales, es necesario caracterizar el espectro actual de las políticas sociales existentes en Europa así como su evolución a lo largo del tiempo. Con dicha finalidad se analizan cuestiones como las siguientes: ¿cuántas Europas sociales distintas coexisten en el viejo continente?, ¿tienden éstas a convergir hacia algún modelo?, en ese caso, ¿hacia cuál?, y, de lo contrario, ¿qué nos dice la economía acerca de si es deseable tal convergencia? El artículo concluye que en Europa se está produciendo un proceso de aproximación en el tamaño del Estado de Bienestar y que las diferencias entre los cuatro modelos sociales tradicionales van diluyéndose. A pesar de esto sigue habiendo diferencias sustanciales en la composición del gasto social, parte de las cuales están relacionadas con el hecho de que la política social, y en concreto la transición del bienestar al trabajo, constituye un ámbito de experimentación continua.
D.Vicenç Navarro, en su artículo titulado “El Estado del Bienestar en España y sus déficits sociales”, expone como, a pesar de que en España el concepto y la categoría del Estado de Bienestar ha adquirido, por fin, una visibilidad política y mediática que no había tenido históricamente, diversos indicadores que miden el desarrollo del Estado de Bienestar de un país indican que, en España, el Estado de Bienestar esta subdesarrollado. Un análisis sectorial del Estado de Bienestar sirve para confirmar lo señalado por los anteriores indicadores y para hacer mensurable la conclusión obtenida. Además, este subdesarrollo se extiende por todas las Comunidades Autónomas sin excepción.
Según Navarro esta situación no solo tiene un origen histórico sino que, además, se sustenta en la actualidad en la gran influencia que tiene la población de mayor renta tanto en la vida política como en la cultura mediática del país.
Bajo el enunciado de “El nuevo contexto económico, político y social“, el capítulo II de esta edición de Ekonomi Gerizan se centra en el planteamiento de que el desarrollo que se ha producido hasta ahora del Estado de Bienestar ha generado importantes modificaciones, no solo en la percepción de los ciudadanos sino también en sus modalidades de vida. La evolución de la sociedad industrial a lo que se denomina, entre otras maneras, sociedad post-industrial, tiene como consecuencia cambios radicales en la demanda y en las expectativas de los ciudadanos. Al mismo tiempo, la evolución del propio sistema del Estado de Bienestar, en las diferentes modalidades en que se ha llevado a la práctica, se sitúa ante determinadas disyuntivas, de carácter fundamentalmente político o estratégico, que parece preciso afrontar y resolver.
Para que el pensamiento sobre el nuevo modelo social sea fructífero no puede pivotar sobre la manera de conseguir un equilibrio financiero estable. Este es el planteamiento de partida de D.Gosta Esping-Andersen en su artículo “Prioridades del Estado de Bienestar para la Europa del siglo XXI”. En su opinión, la transformación social que estamos experimentando se sustenta en el envejecimiento de la población, en la revolución de los roles de las mujeres, en la nueva demografía de la familia y en las consecuencias derivadas de la emergente economía del conocimiento. Y el método analítico adecuado para afrontar los retos que plantea esa transformación se debe basar en el análisis de la interacción de familia, mercado y gobierno y en abandonar una perspectiva de grupos discretos de clientes para adoptar una perspectiva de ciclo vital.
Como consecuencia de este enfoque de la situación y de su previsible evolución, el autor plantea que es esencial invertir en la infancia con el fin de posibilitar la máxima igualdad de oportunidades. Asimismo señala, en relación a la mujer y la familia, que es preciso conseguir una conciliación efectiva de paternidad y vida profesional, promoviendo una “feminización” del ciclo vital masculino. Por otro lado la respuesta al envejecimiento debe afrontarse desde la infancia, minimizando las desigualdades de oportunidades en su origen. El reto adicional y auxiliar a los demás consiste en desarrollar un excelente sistema de contabilidad social. Sin embargo, de acuerdo con el planteamiento que se realiza en este artículo, este conjunto de medidas podría verse constreñido en sus efectos finales si no va acompañado de calidad de empleo.
Dña. Eloísa del Pino plantea en “¿Existe un margen para la reforma del Estado de Bienestar en España?” Actitudes y argumentos ciudadanos alrededor de las políticas sociales que en los últimos años se ha afirmado que las posibilidades de reforma del Estado de Bienestar han mejorado debido a las cambiantes actitudes de los ciudadanos que habrían dejado de apoyar incondicionalmente el incremento del gasto y las políticas sociales, y por tanto, no procederían automáticamente al castigo de un gobierno con pretensiones de recorte. El paso del tiempo y la mayor sensibilidad hacia un nuevo contexto económico y social habrían modificado los intereses y los valores de muchos ciudadanos hacia el Estado de Bienestar, o, al menos, provocado hondas discrepancias entre ellos al respecto. Un gobierno encontraría así una buena oportunidad para reformar aprovechando el cambio de actitudes o las nuevas fracturas sociales.
Mediante la utilización de datos cuantitativos se exploran las actitudes de los españoles durante los últimos veinte años. Y mediante la explotación de información cualitativa de ocho grupos de discusión realizados en 2005 se analizan, también, sus argumentos actuales en relación con la reforma del Estado de Bienestar. Como conclusiones generales se puede decir que, en general, las actitudes de los ciudadanos a favor de un régimen del bienestar con un fuerte contenido público permanecen sólidas y estables, aunque determinado tipo de ciudadanos admitiría una mayor participación del sector privado en la prestación de los servicios. Asimismo, la inmigración aparece como uno de los temas que en relación con el bienestar más discuten los ciudadanos.
Este segundo capítulo se cierra con el artículo elaborado por Guillem Lopez-Casasnovas y Ana Mosterín titulado “Los nuevos ejes del gasto social: hacia una visión generacional de las políticas públicas”, en el que se aboga por la redefinición de algunas de las políticas públicas que más han caracterizado hasta la fecha nuestro Estado de Bienestar. La razón para esta redefinición se halla en los cambios demográficos que vive nuestro país, que previsiblemente se acentuarán en el próximo futuro, y que afectan los parámetros de eficiencia y efectividad del gasto social. Ello se debe, fundamentalmente, a que el envejecimiento demográfico hace variar las coordenadas básicas de la incidencia del gasto social, tanto en su racionalidad redistributiva intergeneracional como en su efectividad potencial a la hora de remover las causas de la desigualdad social intrageneracional.
En el artículo se analiza la información disponible al respecto de la evolución en términos de bienestar relativo entre personas más jóvenes y mayores en base a su situación concreta en lo que atañe a sus ingresos y a la remuneración de su trabajo, adicionando sobre ello los efectos del gasto social del que se “apropia” cada grupo, en sus partidas más importantes: paro, sanidad, pensiones y educación, las condiciones de vida y vivienda, y sus efectos sobre el riesgo de pobreza al que se enfrentan. Riesgo de pobreza, nivel de actividad ocupacional y remuneración laboral, dificultad de acceso a vivienda y necesaria corresidencia son algunos de los ámbitos relevantes para el análisis de bienestar. Asimismo, gasto por colectivos en sanidad, paro, educación y pensiones son las políticas concretas a valorar desde la perspectiva anterior y bajo alguno de los principios o criterios de justicia como el que supone la regla de equidistribución de R. Musgrave.
Con base en los planteamientos anteriores, el artículo concluye con argumentos sobre la conveniencia de redefinir las políticas públicas desde perspectivas diferentes a las actuales, basadas en titularidades competenciales, a favor de otras futuras más “horizontales”, coordinadas a la vista de los equilibrios deseables en los beneficios de sus destinatarios finales.
El capítulo III de esta edición se titula “Los nuevos riesgos sociales”. Desde la puesta en marcha de los Estados de Bienestar se han producido importantes cambios en los programas y en las estructuras de bienestar de los diferentes países. Estos cambios no solo se han producido a nivel macroeconómico, sino también a nivel microeconómico y a nivel sectorial. El propio Estado del Bienestar ha sido uno de los catalizadores de la transformación hacia modelos de sociedades post-fordistas o post-industriales, dando lugar, en este proceso, a lo que se conoce como nuevos riesgos sociales.
Por un lado tenemos la creciente e imparable incorporación de la mujer al mercado formal de trabajo. Esta circunstancia ha colaborado, a su vez, con el proceso de modificación de los núcleos familiares. Las mejoras de calidad de vida y de atención sanitaria han participado decisivamente en el incremento del número de personas dependientes. Paralelamente se ha producido un alarmante aumento de la exclusión social entre los trabajadores que disponen de un nivel educativo inadecuado para las nuevas necesidades de los sistemas productivos. Precisamente los sistemas productivos actuales y las características vigentes del mercado de trabajo están dando lugar a unas modalidades de empleo de menor calidad para los más jóvenes. Asimismo, en el área de la asistencia social y sanitaria se detecta que se está produciendo una creciente tensión tendente a la expansión de los servicios privados y la desregulación de las prestaciones y servicios públicos. Como consecuencia de todo lo anterior se puede percibir la existencia de nuevos colectivos de ciudadanos vulnerables que plantean nuevas necesidades al Estado de Bienestar y el consiguiente debate y análisis acerca de la manera en que el Estado de Bienestar tiene que atender, o no, a las mismas.
Las consecuencias en los modelos familiares de la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, que se abordan en el artículo de Dña. Arantza Ugidos titulado “Efectos de la integración de la mujer en el mercado de trabajo: nuevos modelos de organización familiar”, abren el tercer capítulo. El importante aumento del nivel educativo y la creciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo están teniendo como efecto directo la progresiva modificación de los roles tradicionalmente asignados a las mujeres en nuestras sociedades. Estos hechos, que han dado lugar a una serie de efectos derivados tanto en las relaciones matrimoniales como en las estructuras familiares, además han impactado de forma directa en aquellas sociedades cuyo Estado de Bienestar tenía un carácter más familista, que se apoyaban tácitamente en la labor desarrollada por las mujeres en sus entornos familiares.
La problemática de la atención y protección a las personas dependientes, que supone un reto importante para sociedades envejecidas como la española, es abordada por D. Simón Sosvilla-Rivero en un artículo que titula “Políticas de atención de larga duración: tercera edad y dependencia”. Si bien hasta el presente el cuidado de los dependientes en España ha venido siendo asumido por las familias, los cambios sociales y laborales ponen en cuestión la viabilidad de este cuidado informal y hacen necesaria la implantación y desarrollo progresivo de un nuevo sistema formal de protección como el Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) que contempla Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a Personas en Situación de Dependencia, aprobada en 2006 por el Congreso de los Diputados. Con el fin de ilustrar los efectos que la implantación del nuevo SAAD podría tener en la economía española, en el artículo se presentan los resultados de algunas simulaciones realizadas con el HERMIN-España.
El objetivo del artículo “El sistema de pensiones como indicador de la calidad de vida de la población pasiva: el futuro del sistema de pensiones. Reformas”, escrito por Dña. Ana Vicente, es analizar las tendencias del sistema de pensiones en España, las reformas que se han realizado y que determinan el futuro de las pensiones, y el papel que representa como indicador de la calidad de vida de la población pasiva. Como aspecto previo repasa la configuración actual de los sistemas de pensiones y la tasa de sustitución de las pensiones públicas como sustitutivas de las rentas de trabajo, para ver su incidencia junto con los aspectos demográficos en el gasto futuro de las pensiones. Finalmente aborda el análisis de las reformas inspiradas en las recomendaciones de la Cumbre de Laeken, donde se firmó por parte de los miembros de la UE un documento en el que se fijaron los objetivos a cumplir para tratar de garantizar la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, así como las reformas propuestas en España en el marco del acuerdo conocido como Pacto de Toledo de 1995 y su renovación.
La estimación del patrón de gasto de la población española por tramos de edad es el objetivo básico del artículo “Incidencia de las transformaciones sociales en el gasto sanitario”, cuyo autor es D.Namkee Ahn. El sistema sanitario español tiene en la actualidad una marcada orientación curativa, con lo que la población española resulta ser excesivamente dependiente del complejo sanitario en lo que concierne a consultas, medicamentos, hospitalizaciones, etc. Como esta dependencia reviste una mayor intensidad entre los individuos de mayor edad, nuestro sistema sanitario y el gasto asociado al mismo no solo son especialmente sensibles al envejecimiento de la población, sino que también experimentan impactos relacionados con la naturaleza de los cuidados mismos que proporcionan y con los principales problemas de salud que atienden, con lo que las fronteras entre la sanidad y la geriatría pueden parecer difuminarse, pero no son la misma cosa y su planificación y tratamiento requieren medios y habilidades diferenciadas.
La observación del uso que los grupos de población de distintas edades hacen de los servicios y recursos sanitarios, registrando atención hospitalaria y extra hospitalaria y consumos farmacéuticos, con su consiguiente valoración económica, posibilita el establecimiento del patrón de gasto sanitario por edades. España se va a enfrentar, previsiblemente en la primera mitad del siglo XXI, a cambios demográficos y socio-económicos que pueden suponer un importante impacto en su sistema de salud. Para el año 2050 el gasto per capita podría aumentar alrededor de un 30%, aunque es importante tener en cuenta de otros posibles factores que pueden afectar el gasto sanitario en dicho futuro, como el estado de salud general de los españoles y sus comportamientos en relación a la salud.
El capítulo tercero del libro finaliza con el artículo elaborado por D.Jorge Crespo y Dña.María Gil bajo el título “Educación y Estado de bienestar en España: diagnóstico y perspectivas”. Dentro del Estado de bienestar la educación es uno de los pilares básicos para conseguir logros en materia de equidad y de crecimiento económico. Loa autores tratan de evaluar los elementos positivos y los posibles déficit de que adolece el sistema educativo español mediante el uso de una serie de indicadores de la calidad, de los resultados y de la equidad de los principales niveles educativos. Es preciso señalar ciertos factores que determinan la situación actual de la educación en España: la ralentización en el crecimiento en el número de alumnos, los cambios legislativos que comienzan a tener sus primeros efectos, un marco de referencia internacional que marca las directrices de las políticas nacionales, y el hecho de que España es uno de los países con mayor nivel de descentralización a través de las distintas Comunidades Autónomas.
El trabajo resalta el efecto determinante que tiene la educación en la consecución de una mejor situación laboral. A pesar de que la calidad de los inputs ha mejorado en los últimos años en España, esto no se traduce en mejoras reseñables en la calidad de los resultados. Por otro lado la equidad sigue siendo una importante asignatura pendiente del sistema educativo español.
Para finalizar el libro, el capítulo IV se centra en “La reforma del Estado de Bienestar”. En la actualidad caben pocas dudas acerca de la necesidad reformar, adaptar o adecuar el Estado de Bienestar en función de la nueva situación social y económica existente tanto a nivel global como local. Este último capítulo pretende incorporar reflexiones desde diferentes ángulos sobre posibilidades o aspectos a considerar para los próximos desarrollos del Estado de Bienestar.
Que lo que se denomina Estado de Bienestar es una de las instituciones más presentes en todas las sociedades avanzadas queda reflejado en el hecho de que en todos los países existe algún grado de intervención gubernamental que modifica la distribución de los recursos que el mercado realiza por su propia inercia. El artículo “Efectos políticos de las transformaciones demográficas y sociales en el Estado de Bienestar”, escrito por D.Vincenzo Galasso, ofrece una descripción y algunas pruebas de la intervención gubernamental en el plano económico. Por ello empieza por concentrarse, en un principio, en el tamaño del gobierno a través del análisis de la importancia relativa de los distintos instrumentos de intervención pública. Se hace hincapié, sobre todo, en la envergadura y composición de los programas del Estado de Bienestar así como en el papel que desempeña el gobierno en la regulación del mercado laboral y de productos.
En este artículo se presenta una breve visión de conjunto de las explicaciones económicas clásicas aducidas en la literatura del tema para justificar la intervención del gobierno en la economía y la perspectiva económica más reciente acerca de esta cuestión, todo ello relacionando la existencia del gran Estado de Bienestar (o, más generalmente, de la intervención gubernamental extensiva) con la demanda de redistribución entre los agentes políticos, es decir, entre los electores. Este marco de la política económica es posteriormente utilizado para analizar la respuesta política de algunos programas del Estado de Bienestar ante retos futuros tales como el envejecimiento demográfico.
D. Gregorio Rodríguez Cabrero analiza en “La mundialización y el Estado de Bienestar” los cambios y transformaciones que han tenido lugar en el Estado de Bienestar en las últimas décadas en el contexto de la globalización tecno-económica y, más específicamente, de la mundialización de la economía y la política. Primero, se analizan los cambios más relevantes en los regímenes de bienestar de los países de capitalismo avanzado tanto en sus objetivos como en sus modos de gestión. Segundo, se abordan algunas de las dimensiones del debate ideológico que subyacen a los cambios en curso en el Estado de Bienestar y que jugarán, sin duda, un papel condicionante en el la construcción de la reforma social emergente así como la dimensión institucional de las políticas sociales en el llamado Modelo Social Europeo. Finalmente, y a modo de conclusión, se destaca la importancia de la acción pública, hoy ampliamente descentralizada y con responsabilidad compartida con la sociedad civil, en la construcción de los derechos sociales y humanos a nivel mundial.
En los próximos años, el Estado de Bienestar se puede enfrentar a problemas de sostenibilidad financiera derivados del envejecimiento de la población que va a afectar a la mayoría de los países. Por un lado, muchos de los gastos más importantes del Estado de Bienestar (pensiones, sanidad, o asistencia a mayores dependientes) vas a aumentar de forma sustancial. Por otro lado, el número de trabajadores para pagar las prestaciones de cada anciano, significativamente las pensiones, puede disminuir drásticamente. El artículo de D. Ignacio Zubiri, “La financiación del Estado de Bienestar en el siglo XXI” establece en primer lugar la naturaleza de los problemas del envejecimiento y sus posibles soluciones, para, a continuación, revisar y analizar la cuantificación del coste futuro del Estado de Bienestar en España que ha realizado la UE. Poniendo en perspectiva las cifras de gasto estimadas, comparando las magnitudes del Estado de Bienestar y del Sector Público español con las de otros países se procede al análisis de cómo financiar en el futuro las prestaciones del Estado de Bienestar (pensiones, sanidad y atención a mayores dependientes) cuyo coste es previsible que aumente más con el envejecimiento. Es una opinión muy divulgada que este aumento del coste hará necesaria una reforma sustancial del Estado de Bienestar porque, en otro caso, será insostenible. Pero la opinión del autor es que esto no es cierto.
Cuando se habla de aumentos en el coste del Estado del Bienestar debidos al envejecimiento se está hablando de magnitudes tras cuyo aumento España aún gastaría menos en bienestar que lo que gastan hoy en día algunos países, como Suecia, por ejemplo. En la actualidad ya hay 7 países de la UE que gastan más que los que previsiblemente gastará España dentro de 50 años tras el incremento de gasto causado por el envejecimiento de la población. La conclusión a que se llega es que España tiene un nivel de gasto muy bajo, en comparación a otros países de la UE, lo cual le permite acomodar sin demasiados problemas los aumentos del coste del Estado del Bienestar.
Tras la revisión y resumen de las grandes líneas de pensamiento expuestas en el contenido del presente libro, esperamos que su contenido sea de utilidad para proporcionar elementos de análisis suficientes y novedosos a quienes puedan tener un interés en esta materia y en adquirir elementos para formar su propia opinión.
El CD-Rom que acompaña al libro incluye diferentes materiales adicionales de apoyo, entre los que se incluyen documentos en formato digital y una extensa bibliografía. Tal como viene siendo costumbre, también se encuentran en su interior, en formato de vídeo, tanto la conferencia de apertura como el acto de clausura del Seminario de Verano, que, una vez más, tuvo lugar en el Palacio de Miramar de San Sebastián durante el pasado mes de septiembre de 2006. Como también viene siendo habitual, las ponencias de dicho Seminario han sido la base sustancial del trabajo que se ha plasmado finalmente en este libro.
Una vez más queremos expresar nuestro agradecimiento a todas las personas cuyo concurso, de maneras muy diferentes, ha sido necesario para poder hacer real el presente ejemplar sobre el Estado de Bienestar.
Por último, conforme con nuestra política de divulgación, el contenido del libro se halla gratuitamente disponible en el sitio web de la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras: www.fcavn.es.