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EKONOMI GERIZAN

La ampliación de la Unión Europea: desafíos y oportunidades
Número: 11

Título: La ampliación de la Unión Europea: desafíos y oportunidades

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RESUMEN


La ampliación de la Unión Europea es, sin duda, uno de los más importantes desafíos que se plantean a nivel mundial en el comienzo del siglo XXI. Extender la integración de un continente por medios pacíficos, ampliando una zona de estabilidad y prosperidad a nuevos miembros supone un logro histórico que pone fin a la división artificial que ha sufrido el continente durante varias décadas y debe traer consigo una Europa más fuerte y estable, capaz de aprovechar plenamente las posibilidades de un mercado interior de más de 450 millones de personas. No sólo las personas podrán desplazarse, estudiar y trabajar libremente sin verse limitadas por las fronteras nacionales, sino que también las empresas y las economías de los países de la Europa Central y Oriental que ahora se incorporan prosperaran a medida que se implanta la economía de mercado.

La Unión Europea se ha caracterizado por un proceso expansión constante desde sus inicios cuando, en 1951, los seis Estados miembros fundadores unieron sus fuerzas para crear la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, la entidad embrionaria original, y, posteriormente, ya en 1957, la Comunidad Económica Europea (CEE). Estos países fundadores invitaron a todos aquellos pueblos de Europa que compartiesen sus objetivos y convicciones a sumarse a sus esfuerzos. De esta manera la CEE pasó de seis Estados miembros a nueve en 1973, creció hasta doce en 1986 y alcanzó la cifra de quince socios en 1995.

En medio de este proceso de ampliaciones se puede decir que la que ahora se materializa dio comienzo hace tres lustros, cuando la caída del muro de Berlín en 1989 propició, de manera inesperada, una oportunidad sin precedentes de extender la integración europea a los países ya ex-comunistas de la Europa Central y Oriental. Poco después de la caída del muro de Berlín en 1989 la CEE se apresuró a establecer relaciones diplomáticas con los países de Europa central. Suprimió las cuotas a la importación de algunos productos, extendió el sistema generalizado de preferencias y, en los siguientes años, concluyó acuerdos de comercio y cooperación con Bulgaria, la antigua Checoslovaquia, Estonia, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia, Rumanía y Eslovenia. Al mismo tiempo se puso en marcha el Programa comunitario PHARE para dotar de apoyo financiero a los países de Europa del Este que estaban haciendo esfuerzos para reformar y reconstruir sus economías y para fomentar la transición política. PHARE pronto se convirtió en el más amplio programa de asistencia a nivel mundial para Centroeuropa, proveyendo de asistencia técnica y apoyo en la inversión.

Durante los años 90, la CEE y sus miembros fueron concluyendo Acuerdos de Asociación, denominados "Acuerdos Europeos", con 10 países de Europa central. Los Acuerdos Europeos dotaron de base legal a las relaciones bilaterales entre estos países y la CEE. Esta ya había establecido Acuerdos de Asociación similares con Turquía (1963), Malta (1970) y Chipre (1972). En el caso de Turquía, una Unión Aduanera entró en vigor en diciembre de 1995.

En el Consejo Europeo de Copenhague de 1993 se dio un paso adicional hacia la ampliación, al acordarse que "los Estados asociados de Europa central y oriental que lo deseen, podrán ser miembros de la Unión Europea". A partir de ese momento comenzó la cuenta atrás para la ampliación. El Consejo Europeo estableció con claridad meridiana que "la adhesión tendrá lugar en cuanto el candidato sea capaz de asumir las obligaciones de los miembros, cumpliendo las condiciones políticas y económicas requeridas". De acuerdo con los denominados Criterios de Copenhague el acceso a la calidad de miembro de la Unión Europea requiere de los Estados candidatos:

  • Disponer de instituciones estables que garanticen la democracia, el estado de derecho, los derechos humanos y el respeto y protección de minorías;
  • Contar con una economía de mercado y con la capacidad de hacer frente a la presión de la competencia y la fuerza del mercado en la Unión Europea;
  • Asumir las obligaciones de los Estados miembros, incluyendo la adhesión a los objetivos de unión política, económica y monetaria;
  • En 1995 se añadió el denominado "Criterio de Madrid", que añade la exigencia de que los Estados candidatos creen las condiciones para su integración a partir de la adaptación de sus estructuras administrativas, de tal forma que la legislación comunitaria se transponga en legislación nacional, y se ponga en vigor de manera efectiva a través de las adecuadas estructuras administrativas y judiciales.

En el Consejo Europeo de Luxemburgo de diciembre de 1997 se subrayó que "se consideraba prerrequisito para la ampliación, el que las instituciones comunitarias se refuercen y mejoren para asumir las previsiones institucionales del Tratado de Amsterdam".

Finalmente, en marzo de 1998, la Unión Europea planteó formalmente el proceso que iba a hacer posible la ampliación y que abarcaba 13 países candidatos: Bulgaria, Chipre, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Rumanía, República Eslovaca, Eslovenia y Turquía.

Como se puede ver el camino recorrido hasta la decisión del Consejo Europeo reunido en Copenhague en diciembre de 2002, por la que se aprueba la adhesión a la Unión Europea en 2004 de Hungría, Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania, así como las islas mediterráneas de Malta y Chipre, ha implicado un largo proceso de preparación y negociación. La fecha establecida para la próxima e histórica ampliación, el 1 de mayo de 2004, está fijada, además, para que los nuevos Estados miembros puedan participar en las elecciones de junio siguiente al Parlamento Europeo.

Sin embargo, a pesar de las características y detalle del conjunto del proceso y de su sistemática de desarrollo, la ampliación hacia el Este de Europa que se afronta ahora sigue suponiendo un reto único y sin precedentes, tanto por la cantidad como por la diversidad: 10 nuevos miembros, un aumento de un 34% del territorio y 105 millones de nuevos ciudadanos europeos, además de la riqueza intangible que suponen las diferentes historias y culturas. Desde un punto de vista puramente económico, el PIB per cápita en niveles de poder adquisitivo con respecto a la media comunitaria varía desde un 79 % en Chipre y un 68 % en Eslovenia hasta un 23 % en Bulgaria y un 27 % en Letonia. Ampliada a veinticinco países, la Unión Europea será el mayor bloque comercial del mundo y constituirá un mercado único de más de 450 millones de ciudadanos.

En los nuevos Estados miembros han aumentado las perspectivas de crecimiento económico así como se ha consolidado la garantía de las libertades básicas y de los derechos fundamentales. Los Estados miembros actuales, por su parte, también se beneficiarán de esta nueva prosperidad. Pero la principal ventaja para todos es la expansión general, a través de todo el continente europeo, de la paz y la seguridad a largo plazo.

Desde el punto de vista de su organización interna, la Unión Europea se halla en el proceso de adaptar sus propias políticas, finanzas y procedimientos de cara a una Unión de veinticinco miembros. El Consejo Europeo de Laeken convocó la Convención Europea, encomendándole la formulación de propuestas a tres cuestiones: acercar a los ciudadanos al proyecto europeoy a las instituciones europeas, estructurar la vida política y el espacio político europeo en una Unión Europea ampliada, y hacer que la Unión Europea se convierta en un factor de estabilidad y en un modelo en la nueva organización del mundo.

Los trabajos de la Convención Europea han culminado en junio de 2003 con la presentación de un proyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa. Este documento está siendo analizado por la Conferencia Intergubernamental, con la intención de que sea sometido a aprobación de los ciudadanos de la Unión Europea ampliada en el primer semestre de 2004, coincidiendo con las elecciones para el Parlamento Europeo, primeras en las que participarán como miembros de pleno derecho los diez países que ahora se adhieren.

La evidente trascendencia actual y futura del conjunto de circunstancias muy resumidamente reseñadas nos ha llevado al planeamiento de este libro, "La ampliación de la Unión Europea: desafíos y oportunidades" , undécimo tomo en la serie Ekonomi Gerizan, en el que, para conseguir una visión panorámica del evento, se aborda el fenómeno de esta ampliación bajo diferentes prismas, todos ellos complementarios.

El capítulo I , titulado "¿Hacia donde se encamina la Unión Europea?. La ampliación y el desarrollo institucional" , está compuesto por cinco artículos que abordan la problemática institucional de la ampliación actual, y que tratan de entender, de explicar y de prever cuales serán los próximos pasos que se darán en esta dinámica continua de ampliación europea.

En su artículo "¿Qué instituciones para la Europa ampliada?" Jean Victor Louis expone el planteamiento de que la ampliación gira en torno a tres ideas fundamentales. La primera es que se trata de un deber histórico, ya que supone la unificación de una serie de países que, por circunstancias, fueron separados del continente contra su voluntad. La segunda idea fundamental es que es un desafío, porque los países que se incorporan han desarrollado tradiciones muy distintas en relación con el papel del Estado, la administración y la justicia y padecen handicaps importantes en cuanto a nivel de vida, organización laboral, servicios públicos y protección del medio ambiente. Por último, se trata de una oportunidad, pues esta fase constituye una nueva frontera, una etapa de expansión.

Además la ampliación de la Unión Europea no es algo estático, sino que es un proceso en desarrollo: en junio de 2003 ya se ha propuesto la unión de los Estados de los Balcanes, que se han convertido desde entonces en futuros candidatos con perspectivas de adhesión. En este contexto de dinamicidad, en el que la Unión Europea tendrá que ir dirigiendo las distintas integraciones, avanzando con las presentes y preparando las siguientes, uno de los aspectos fundamentales es la reforma institucional, que se sustenta sobre tres aspectos básicos: el voto mayoritario, el equilibrio institucional y el refuerzo del método comunitario.

La integración no es un proceso cerrado, sino que existe la vocación de seguir integrando nuevos miembros en los años venideros. Este es el punto de vista en que se basa "El nuevo tratado constitucional" escrito por Alejandro Valle . Las herramientas jurídicas utilizadas hasta ahora han sido propias del Derecho Internacional Público (tratados internacionales, organizaciones internacionales, ...). En el momento presente disponemos de un sistema basado en tres "pilares". En primer lugar, el Tratado de Maastrich, que fundió en un único cuerpo las tres Comunidades Europeas que se habían diseñado en los años 50. En segundo lugar, un tratado que regula los temas relacionados con la política exterior. Por último, otro tratado que regula las materias relacionadas con la política judicial y penal. Los tres "pilares" se hallan amparados por el Tratado_marco de la Unión Europea. Pero a lo largo de los años 90 se han puesto de manifiesto los límites del modelo de integración anterior, y ha surgido la teoría del Estado post_nacional, que lleva al planteamiento del enfoque constitucional de la construcción europea. Y esto a pesar de que el conjunto de tratados vigente tiene el carácter de construcción constitucional, tal y como ya ha sido reconocido por jurisprudencia internacional. El problema subyacente existente para avanzar es que, bajo el amparo del enfoque constitucionalista de los siglos XIX y XX, no existe un pueblo europeo que sea sujeto de soberanía y que pueda autorregularse en función del ejercicio de la misma. El avance de las fases económicas y políticas de la Unión Europea y el fenómeno de la globalización están dando lugar a la necesidad pragmática de un nuevo reparto del poder político que precisa de una nueva legitimidad en función de lo ya existente en la realidad.

Los aspectos relacionados con el conjunto de normas que regulan las transacciones comerciales con países terceros, es decir, con países no miembros de la Unión Europea es abordado en "La instrumentación de la política comercial exterior en la Unión Europea ampliada" . Aquí Manuel López Escudero parte de que la Unión Europea es hoy en día una potencia comercial mundial cuyos competidores principales son Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda. Con la ampliación, afianzará su posicionamiento, convirtiéndose en el principal bloque comercial mundial (tanto en términos de mercancías como de servicios). Esta posición de la Unión Europea a nivel comercial hace que requiera una regulación común en este mismo ámbito.

La normativa básica de la política comercial exterior de la Unión Europea se halla recogida principalmente en los artículos 131 a 134 del Tratado Constitucional de la Unión Europea (TCUE), los cuales están complementados por algunas pocas normas sueltas adicionales. El ámbito de aplicación de la normativa se ha ido ampliando por la vía del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que ha entendido y establecido que la política comercial es una competencia exclusiva de la Unión Europea, lo que ha dado lugar a que los estados miembros polemicen con este asunto. Esta exclusividad está socavada por la existencia de algunas excepciones (las contenidas en el art. 134, por ejemplo) que posibilitan "habilitaciones" a los Estados miembros. Estas habilitaciones han sido muy frecuentes hasta la fecha a causa de la carencia por la Unión Europea de infraestructuras tangibles e intangibles que sí poseen los Estados miembros.

La problemática propia de la política comercial exterior atañe a una de las dimensiones de la cuestión que se aborda en el siguiente artículo. ¿Cuáles son los límites de la Unión Europea? ¿Dónde se encuentran? ¿Quién define las fronteras comunitarias? ¿Cómo se gestionan?. En su artículo "Las nuevas fronteras de la Unión Europea" Ana Becerro aborda la problemática del concepto de frontera en el ámbito comunitario, el cual se ha ido haciendo más elástico, más difuso en cierta medida y, sobre todo, más dinámico, a medida que se han ido suprimiendo, modificando o revisando las barreras comerciales, los controles fronterizos, la política de inmigración u otras políticas comunitarias, como la política exterior y de seguridad, o incluso la política económica y monetaria. En su opinión el resultado es que, lejos de contar con una única frontera claramente definida, puede decirse que la Unión Europea cuenta actualmente con varias, dependiendo del área de integración de que se trate, de la concepción identitaria que se maneje o del proyecto político final que se plasme en un momento dado. Con base en dicho planteamiento el artículo pone en evidencia los principales problemas que la extensión de las fronteras comunitarias puede hacer surgir y busca explicar cómo se están gestionando estos diversos límites de la Unión Europea (geopolíticos, culturales, económicos y comerciales). En este sentido, da cuenta de lo que últimamente ha dado en llamarse la política de proximidad de la Unión Europea, concebida a su vez como un elemento clave para la estabilidad del Continente.

Emilio Fontela titula su artículo "Más allá de la Unión Europea ampliada" , y en el expone como el panorama a medio plazo de la ampliación se ha aclarado tanto en los últimos meses que la Comisión se ha sentido obligada a definir lo que será la frontera natural de la Unión Europea, introduciendo el concepto de "nueva vecindad". En términos institucionales la "nueva vecindad" incluye Rusia y los nuevos Estados independientes del Oeste (Ucrania, Moldavia, Bielorrusia), así como los países del sur del Mediterráneo (Líbano, Jordania, Israel, la Autoridad Palestina, Egipto, Siria y los países magrebíes, Túnez, Libia y Marruecos). La lista incluye dos países con los que no existen por el momento, plenas relaciones diplomáticas, Libia y Bielorrusia. La Comunicación de la Comisión al Consejo de 11.03.2003, que define la "nueva vecindad" entiende que la Unión Europea debe "ofrecer" a estos "nuevos vecinos" una perspectiva de participación en el mercado interior así como una mayor integración y liberalización que promueva la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales (las cuatro libertades del mercado interior). El escenario de la Comunicación sobre la "nueva vecindad", es un escenario normativo ya que entiende definir la posición de uno de los agentes del sistema (en este caso, la Unión Europea) en un contexto de "normalidad" de la zona considerada (el entorno Este_Sur de la Unión Europea ampliada).

Pero ¿qué pueden pensar de esto los "vecinos"? ¿cuál puede ser su grado de "amistad"? ¿y quiénes pueden considerarse "vecinos"?. Los elementos de respuesta a estas preguntas se analizan e inscriben en tres escenarios alternativos ( Conflictividad y confrontación cultural; Ampliación ulterior; y EEE abierto).

Habida cuenta de que los quince países que hoy conforman la Unión Europea se hallan entre los más desarrollados y prósperos del mundo, y que el proceso de ampliación busca, entre otros objetivos, equiparar a los países de adhesión con aquel nivel de desarrollo y prosperidad, el capítulo II , titulado "La cohesión económica y social ante el reto de la ampliación" , aborda diferentes perspectivas de la necesaria cohesión económica y social, que es uno de los objetivos finales prioritarios del proceso de ampliación. En los artículos contenidos en este capítulo II se abordan diferentes aspectos relacionados con la economía, con las reformas estructurales, con las políticas comunitarias de cohesión y con el mercado de trabajo. Asimismo se incluyen las opiniones de representantes de algunos de los países de adhesión, así como un pequeño estudio acerca de diferentes escenarios para la convergencia entre los miembros actuales y los que se van a incorporar.

La integración supondrá para la UE_25 la necesidad de llevar a cabo ajustes en diversos ámbitos, señala Miguel Ángel Moltó en su artículo "Los retos económicos en una Unión Europea ampliada" . En todo caso hay que señalar que estos retos económicos que plantea la ampliación actual son tanto para los países adhesión como para los Estados miembros de la UE_15. El principal reto al que se enfrentan los países de adhesión es el de la convergencia real con la actual Unión Europea. Los retos a los que tendrá que hacer frente la Unión Europea en su política de cohesión como consecuencia de la ampliación serán un aumento de las disparidades económicas de la Unión, un desplazamiento geográfico de las disparidades y una peor situación del empleo.

Ante estos hechos el debate que se plantea es cómo hacer frente a esta situación. Las posiciones en el momento presente no son coincidentes. Parece que hay un amplio consenso en que la mayor parte de los recursos se concentren en las regiones menos desarrolladas. También hay bastante acuerdo sobre el hecho de contemplar periodos transitorios para aquellas regiones que alcancen la convergencia real en 2006 y sobre todo para las afectadas por el efecto estadístico, así como los casos especiales. En cuanto a las subvenciones a las regiones más desarrolladas pero que deben hacer frente a problemas de competitividad, desarrollo sostenible y reestructuración económica y social será preciso reformular las prioridades pero no parece que, como algunos Estados miembros han manifestado, deban abandonarse las ayudas a tales regiones.

Desde el punto de vista económico la fase de integración de la UE-25 es relevante por varios motivos. Por un lado esta el escaso PIB de los países candidatos, apenas el 5% de la Unión Europea ampliada. Por otro lado está el hecho de que los próximos Estados miembros no son homogéneos en lo que a renta per cápita se refiere. Finalmente, por el elevado diferencial en renta per capita de los países de adhesión con los actuales miembros de la Unión Europea. En su artículo "Situación de partida de los nuevos miembros: la convergencia económica y las reformas estructurales" Alicia García Herrero y Pedro del Río se plantean la manera de conseguir la cohesión en tales circunstancias. Desde su punto de vista son tres los factores clave para aumentar el crecimiento económico de estos países de manera sostenida. Primero, mantener y mejorar la estabilidad macroeconómica, en lo que se han realizado importantes progresos, pero para el futuro aún se presentan una serie de retos. Segundo, avanzar y profundizar en el proceso de reformas estructurales, de manera que la estructura económica de estos países sea cada vez más similar a la de los países de la Unión Europea, gracias a la integración económica y financiera, y además se haya producido una asimilación del entramado institucional con la adopción del acervo comunitario. Por último lograr un mayor desarrollo del sistema financiero, reforzando su estabilidad, ya que los sistemas financieros siguen siendo aún muy pequeños y relativamente ineficientes para poder coadyuvar al crecimiento.

En su artículo "La política regional y de cohesión en una Unión Europea de 25 Estados miembros" Gabriela Hernández analiza la situación estructural de los nuevos países que entraran en la Unión Europea a partir del 2004, comparándola con la Unión de los 15 y con los países y regiones comunitarias beneficiarias actualmente de los Fondos estructurales y de cohesión. La situación de partida de la Unión Europea ampliada muestra, en primer lugar, importantes disparidades económicas y regionales. En cuanto a las disparidades sociales, se analizan las que se manifiestan en los terrenos del empleo, de la educación y de las infraestructuras.

A finales de este año 2003 la Comisión Europea aprobará el tercer informe de Cohesión, en el que se hará un análisis de la cohesión en la Unión y se propondrán las medidas de reforma de los Fondos estructurales y de cohesión a partir del 2007. Deberá definirse principalmente: los recursos financieros a destinar a la cohesión: 0.45% del PIB en 1999 y 0.39% en 2006; la importancia y los mecanismos de transición del denominado "objetivo 1", actualmente 2/3 del presupuesto; el tipo de intervención de los Fondos estructurales fuera del "objetivo 1", es decir que lugar debería ocupar el objetivo 2 y 3 así como las iniciativas comunitarias. Este tipo de intervención será igualmente importante para España, pues interviene en regiones ya desarrolladas pero que tienen problemas específicos de reconversión económica y social tales como: paro, exclusión social, retraso tecnológico, ruralidad, periferalidad y polución medio_ambiental.

Como en todo proceso de integración económica, existen temores sobre las consecuencias que dicha ampliación puede tener, en particular, en lo que se refiere a la evolución del empleo. En los actuales países miembros, dada la gran diferencia de costes laborales entre dichos países y los nuevos países miembros, se teme que algunas empresas trasladen su producción a los nuevos países miembros y, por consiguiente, se produzca una pérdida de empleo, en particular, del empleo menos cualificado. También existe cierta preocupación sobre una aceleración de los flujos migratorios desde los nuevos países miembros y su impacto sobre los mercados de trabajo de los actuales países miembros. En los nuevos países miembros, donde la productividad es menor, se teme que con la mayor integración comercial se produzca una pérdida de competitividad de algunos sectores industriales y, por tanto, una destrucción de empleo.

En opinión de Juan Francisco Jimeno en su artículo "Impacto de la ampliación en el mercado de trabajo" , para evaluar exactamente las consecuencias de la ampliación en este campo, hay que hacer notar algunas precisiones. En primer lugar, la mayor parte de las barreras a la movilidad del capital entre los actuales y los nuevos países miembros de la Unión Europea han sido ya eliminadas y los flujos de capital entre ambas zonas, aunque considerables desde el punto de vista de los países receptores, son de una cuantía menor para los actuales países miembros de la Unión Europea. Por otra parte, un análisis detallado de la estructura de la inversión directa extranjera procedente los actuales países miembros de la Unión Europea en los nuevos países miembros tampoco ofrece mucho sustento a los temores sobre la deslocalización de empresas: no cabe esperar efectos significativos sobre los salarios y el empleo en los actuales países miembros del previsible aumento de la inversión directa extranjera hacia los nuevos países miembros. Por último, en cuanto a los flujos migratorios, al contrario que las barreras comerciales y las barreras a la movilidad internacional del capital, las barreras a la movilidad de los trabajadores entre los nuevos países miembros y los actuales países miembros no han sido eliminadas. Y como resultado de las negociaciones de los términos de la ampliación, los actuales países miembros de la Unión Europea mantienen la opción de mantener dichas restricciones a la inmigración durante un periodo transitorio inicial de tres años que puede extenderse hasta siete años. También en este caso existen muchas razones para pensar que se trata de un temor exagerado.

Las características actuales del tejido empresarial, comercial y laboral de los países de adhesión, así como su posible evolución competitiva, no son inocuas para los actuales países miembros. De ahí que el capítulo III , titulado "Impactos previsibles de la ampliación sobre la estructura económica y sectorial de la Unión Europea" , se dedique a analizar las consecuencias de índole económica que la incorporación de los nuevos países puede tener, y en especial para las economías de España y de la CAPV, tanto en el ámbito de los flujos comerciales, como en el terreno de los flujos de capitales . En este capítulo III también se insertan los puntos de vista de algunos representantes sectoriales de la CAPV, que nos pueden ayudar a entrever cual es la visión de los agentes empresariales de nuestro entorno y que tipo de respuestas esperan desarrollar para afrontar la nueva situación de una Unión Europea con 25 miembros, teóricamente más inclinada hacia el Este.

"Efectos económicos de la ampliación en España" se titula el artículo de Carmela Martín en el que afirma que el nuevo episodio de ampliación de la Unión Europea tiene una especial significación política. El Tratado de Niza configuró un nuevo marco institucional y político para dar cabida a los candidatos, pero, sin embargo, no se han resuelto los problemas que obstaculizan el proceso de construcción europea. Al mismo tiempo los países que se integran ahora a la Unión Europea constituyen un importante mercado potencial. De ahí que la generalidad de los actuales socios se hayan convertido en importantes proveedores comerciales. Complemento de lo anterior es el posible riesgo para las exportaciones españolas en el mercado de la Unión Europea, las cuales pueden verse sometidas a un proceso de sustitución. La existencia de nuevas oportunidades de inversión para las empresas de los actuales socios se refleja claramente en la penetración del capital extranjero en los PECO. Este incremento de la inversión en los PECO puede tener como consecuencia una posible estructuralización de la desviación (y deslocalización) de inversiones hacia los candidatos.

Un punto de vista complementario del anterior es el que, en el artículo "Impacto de la ampliación en el comercio" , presenta Diego Rodríguez , quien al analizar los cambios desde el punto de vista comercial, estima que éstos ya se han ido produciendo de forma paulatina. Hay que recordar que casi todos los productos industriales de los países candidatos disfrutan desde mediados de la década de los noventa de libre acceso al mercado interior, como resultado de los Acuerdos Europeos que se fueron suscribiendo en aquellos años. Por su parte, los países candidatos han ido completando también su desarme arancelario como requisito previo para el pleno funcionamiento del mercado interior desde el momento de su plena incorporación.

Naturalmente, la entrada de los países candidatos no sólo implica un fortalecimiento de la tendencia de crecimiento del comercio bilateral, sino también un ajuste comercial y productivo. Ese ajuste se producirá prioritariamente en los propios países candidatos, pero también puede afectar a los actuales países miembros de la Unión Europea en la medida en que se produzcan procesos de sustitución entre bienes procedentes de los países candidatos. Ello dependerá básicamente de dos factores: en primer lugar, del diferencial de competitividad de los actuales socios con respecto a los países candidatos; el segundo factor que va a condicionar los ajustes futuros en el comercio europeo, y por tanto en la estructura productiva nacional, se refiere a las estrategias de localización de las empresas multinacionales.

Descendiendo al plano autonómico, Ana Fernández y Juan Rodríguez , en su artículo "Incidencia de la ampliación en los sectores económicos de la CAPV" , señalan que la estructura productiva de la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) presenta dos características distintivas. En primer lugar, el porcentaje de participación en el PIB y la población ocupada correspondientes al sector industrial son, respectivamente, 12 y 9 puntos porcentuales mayores que las del conjunto del Estado, en detrimento del resto de sectores. En segundo lugar, los costes laborales unitarios para todos los sectores, y para el sector industrial en concreto, son mayores. Dadas dichas características de la estructura productiva de la CAPV, los aspectos ligados con la política presupuestaria no tendrán un efecto significativo en su economía. Dado el escaso flujo comercial existente entre dichas áreas económicas, en primera instancia parece que la integración no puede sino favorecer un incremento de las relaciones comerciales entre las mismas. Esta predicción se confirma por la evolución de dichas magnitudes entre los años 1993 y 2002. Del análisis realizado por los profesores Fernández y Rodríguez sobre el grado de similitud de las estructuras exportadoras de ambas áreas económicas se deduce que, no solo ambas son bastante similares, sino que parece que tienden a aproximarse con el transcurso del tiempo. Esto pudiera hacer pensar en la posibilidad de que se generen procesos de sustitución de los productos de la CAPV por productos de los países de adhesión.

Para finalizar, es evidente que no se puede soslayar la importancia trascendental que tienen los sistemas financieros para el desarrollo de los países. Por ello el capítulo IV , titulado "Perspectivas de la ampliación desde el sistema financiero y los flujos financieros" , se centra en analizar tanto los sistemas financieros, desde la perspectiva del Banco Central Europeo, como agente y como supervisor, como las posibles transformaciones en los flujos financieros de la Unión Europea y sus posibles modificaciones a causa del nuevo conjunto de variables y condiciones.

El proceso de ampliación plantea muchos desafíos, tanto al sistema bancario mundial como al BCE, cuyas actividades centrales, como la emisión de billetes o la política monetaria, se verán afectadas. Eugenio Domingo Solans señala en su artículo, "La ampliación europea desde la perspectiva del Banco Central Europeo" que, por ello, desde el BCE se establecerán criterios y condiciones económicas y técnicas para que la ampliación sea un éxito. Lo que se precisa, en definitiva, es una estrategia de adaptación (y no de creación, que siempre resulta más complicado).

En todo este contexto, se deben tener en cuenta tres aspectos fundamentales: legales, institucionales y administrativos, por un lado, logístico_técnicos, por otro lado, y, finalmente, económicos. Respecto a los primeros, el proceso de integración siempre necesita de una convergencia jurídica e institucional para que los PECO apliquen el acervo comunitario. Por esta razón, se debe garantizar un contexto jurídico sólido. Por su parte, el BCE se centra en las políticas financieras de los países de la adhesión (teniendo en cuenta, por otro lado, que la independencia de los bancos centrales de cada uno de dichos países es imprescindible). En este marco, se baraja la nueva composición del BCE y el peso de los miembros en el mismo (probablemente el voto estará en función del PIB). En cuanto a los aspectos logístico_técnicos, se precisa, según el profesor Solans, una reorganización o refuerzo de los servicios técnicos de información y comunicación, así como una coordinación (que no yuxtaposición) en lo que a, sobre todo, asignación/producción y control de billetes de euro.

"El sistema monetario y financiero en una Europa ampliada" se titula el artículo de Remigio Echevarría , en el que estima que, en su camino hacia el euro, los países candidatos deben continuar reduciendo la inflación, al tiempo que impulsan paralelamente el proceso de convergencia real y nominal, adoptan sólidas estrategias de política monetaria y cambiaria y desarrollan el sector financiero y mejoran su funcionamiento.

Dado que los países candidatos presentan economías abiertas de pequeño tamaño, con un alto grado de integración con la zona del euro, la elección de la estrategia cambiaria es fundamental, al proporcionar el marco en el que será posible seguir orientando la política monetaria hacia la estabilidad de precios y avanzar en el camino de la convergencia real sin que ésta se vea obstaculizada por fluctuaciones indebidas del tipo de cambio.

Por lo que respecta al sector financiero de los países candidatos se señala que en la actualidad son tres sus principales características: un nivel de intermediación financiera relativamente bajo, el fuerte dominio del sector bancario sobre los mercados de capitales, y el alto y extendido grado de penetración de bancos foráneos.

Por su parte, Javier Velázquez , en su artículo "Impacto de la ampliación sobre la inversión directa" , señala que frente a los estudios que señalan que los efectos sobre el flujo de inversión directa, en caso de existir, ya se han producido, se puede vaticinar que estas economías todavía van a recibir importantes inversiones extranjeras, conforme vayan creciendo y aproximando sus niveles de renta a la de los países occidentales. Además, esta recepción de inversiones puede hacerse, como de hecho ha sucedido en los últimos años, a costa de las que debieran haber recibido los países meridionales de la actual Unión Europea.

Las medidas de política económica que se pueden llevar a cabo desde los países "perdedores" de flujos de IED, como España, deben encaminarse en tres direcciones. En primer lugar haciendo más atractivos los países potenciando sus ventajas de localización. En segundo lugar haciendo patente en las negociaciones del Presupuesto Comunitario estas pérdidas. Por último, potenciando la internacionalización de las empresas de los países "perdedores", con el objeto de que por esta vía ganen cuotas de mercado y se compensen las posibles pérdidas.

Estas son las líneas maestras del contenido del presente libro. Esperamos que sus exposiciones y planteamientos proporcionen material suficiente para que el lector interesado pueda formar su propia opinión y, en su caso, obtener de los mismos información suficiente para sustentarla. Asimismo nos gustaría que sirviese, siquiera fuese de pequeña ayuda, para que los agentes institucionales y económicos afronten las decisiones y actuaciones necesarias ante este nuevo desafío europeo.

Siguiendo con la iniciativa que se puso en funcionamiento en el número anterior de esta serie, acompañamos este libro con un CD-Rom. Este anexo con contenido digital incorpora diferentes materiales de apoyo. En primer lugar se encuentran en el las conferencias de apertura y de clausura del Seminario de Verano, que tuvo lugar el pasado mes de septiembre de 2003 en el Palacio de Miramar de San Sebastián, cuyas ponencias han servido de base sustancial para la materialización de este libro. En segundo lugar, se incorpora un buen número de documentos en formato digital y una extensa bibliografía que adjuntamos con la intención de que puedan servir de complemento a los contenidos del libro.

Para finalizar, queremos expresar nuestro agradecimiento a todas las personas que, de una manera o de otra, han contribuido a generar esta publicación sobre la ampliación de la Unión Europea.

Por último, conforme con nuestra política de divulgación, hemos puesto todo el contenido de este libro a disposición de cuantos interesados quieran conseguirlo visitando la página web de la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras: www.fcavn.es .


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