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Memoria

PRESENTACIÓN

De entre las lecciones aprendidas a lo largo de 2009, año de cambios permanentes y acelerados, cabe destacar el hecho de que la estabilidad financiera del sistema no está garantizada, ni en el plano mundial ni, por extensión, en nuestro ámbito de actuación más próximo. Pocos, o casi nadie eran capaces de prever la intensidad, calado, duración y efectos de la crisis que se manifestó en 2008 y ha tenido su continuación en el presente ejercicio, afectando tanto ámbito financiero como a la economía real, las empresas, familias, instituciones, consumidores e inversores. Hemos vivido el equivalente a un tsunami con epicentro en la confianza y reglas del sistema financiero. Ha sido necesaria la intervención masiva, coordinada y sin precedentes en la historia moderna, por parte de las autoridades económicas y monetarias para evitar el colapso del sistema internacional.

Esta vorágine ha puesto en entredicho la arquitectura financiera internacional, desencadenando un proceso de reflexión y reordenación que sigue plenamente vigente en nuestros días. La historia reciente ha evidenciado la necesidad de revisar los fundamentos del sistema regulatorio, de la supervisión prudencial tratando de solventar entre otros aspectos relacionados con la solvencia y liquidez de las instituciones financieras. En esta línea se insertan iniciativas como la creación del European Systemic Risk Board y de autoridades bancarias, de seguros y pensiones y de valores y mercados a nivel europeo.

La crisis económica asentada en el ejercicio anterior también ha tenido continuidad a lo largo de 2009 , sin embargo, gracias al esfuerzo conjunto de las autoridades económicas y monetarias de las principales economías, en la última parte del año aparecieron los primeros signos de recuperación con incidencia desigual entre los países desarrollados y emergentes.

Una vez más, y pese a las dificultades de contexto descritas, la actuación de las Cajas de Ahorros Vasco-Navarras en 2009, ha de conceptuarse como de satisfactoria y positiva, siempre inscrita en términos relativos a la evolución habida en el sector. Las entidades miembros han continuado con la labor de proporcionar recursos para la financiación de inversiones productivas, vivienda y consumo en general, cuyo saldo, a final de ejercicio, totaliza 57.388 millones de crédito, un 1,3% más que el año precedente. Por otro lado, el total de recursos comerciales administrados asciende a 63.410 millones de euros, lo que representa un aumento del 3,7%.

Los recursos propios ascienden a 7.339 millones de euros, tras haberse reforzado en un 5,2%, como expresión de esfuerzo de capitalización llevado a cabo por las Cajas de Ahorros miembros en defensa de su solvencia, que se cifra su coeficiente en el 17% muy por encima de la media del sector. El índice de morosidad por su parte, es uno de los menores del sistema español, 2,42% y la tasa de cobertura asciende al 83,8%.

Los resultados obtenidos, muestran avances en relación a los activos totales medios en el margen de intereses y en el margen bruto. Las dotaciones a provisiones han sido asimismo elevadas aplicando criterios de máxima prudencia y conducen a un resultado del conjunto de las entidades antes de impuestos de 576 millones de euros, lo que representa un recorte del 9,2% sobre el equivalente del ejercicio anterior. Ello no ha sido óbice para seguir apostando con nitidez por el desarrollo de la Obra Social a cuyas actividades se ha destinado 213,5 millones de euros, es decir prácticamente la misma cifra que en el ejercicio anterior, lo que pone de relieve la importancia del esfuerzo en un contexto marcadamente contractivo como el que hemos vivido.

Asimismo, hemos tratado de aportar nuestro grano de arena a la reflexión sobre la necesidad de la transformación y del tránsito hacia un nuevo modelo productivo, mediante la organización de una seminario inscrito en el marco de los XXII Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco que ha fructificado en un nuevo número de a serie Ekonomi Gerizan bajo el mismo título “Crisis global: hacia un nuevo modelo económico y social”

Me gustaría mirar al futuro con optimismo y poner en valor los principios que guían la actuación de nuestras entidades miembros y que nos han permitido mantener y consolidar nuestra posición de liderazgo en la promoción y desarrollo de áreas geográficas de actuación, y en la satisfacción de las necesidades de nuestros clientes, así como en los de la ciudadanía en general, a través de la materialización de la Obra Social.

Los retos que se vislumbran en el futuro del sistema financiero son formidables, también en nuestro caso, y precisan ser contemplados desde una visión de largo plazo, salvando la urgencia del cortoplacismo y desde la voluntad firme de seguir apostando por la competitividad de nuestras instituciones como forma más adecuada de garantizar su función también en los años venideros.

 

Mario Fernández
Presidente

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