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Memoria

EVOLUCIÓN DE LAS CAJAS DE AHORROS FEDERADAS


A lo largo de 2009, el panorama del sistema financiero internacional ha continuado en la senda de convulsión con la que finalizó el ejercicio precedente. Puede decirse que, en su mayor parte, se ha tratado de un año en el que la situación económica y de los mercados ha marcado una trayectoria claramente descendente, pese a los ingentes esfuerzos de inyección de liquidez, política monetaria expansiva y establecimiento de ayudas, realizado desde el sector público e institucional, recobrando mínimos que no se habían alcanzado nada más que en las mayores crisis conocidas. Inestabilidad e incertidumbre por tanto como elementos que caracterizan a este ejercicio.

A medida que discurren los meses sin embargo, se observan algunos signos de cambio de tendencia y de recuperación en la actividad económica y financiera, iniciando una senda de paulatina vuelta a la normalidad. Así, en los mercados monetarios la tensión ha ido disminuyendo, si bien el camino a recorrer hasta situarse en los niveles pre crisis es todavía largo. Señalar que los costes de financiación, tras alcanzar posiciones elevadas en la primera parte del año, han ido poco a poco atemperándose, al tiempo que el acceso a los mercados mayoristas se ha tornado más fluido. La emisión de deuda corporativa por parte de las empresas, al amparo de un entorno de tipos de interés atractivo, ha recobrado protagonismo y se acompaña de una reducción de los costes de financiación, tratando de aumentar las posiciones a los plazos más largos.

En la misma línea de distensión, las entidades financieras han recortado sus tipos de activo.

Ahora bien, se observan también comportamientos en algunas variables que distan mucho de la normalidad. La demanda de crédito ha seguido una trayectoria descendente, combinada con la elevación de los niveles de morosidad que exigen crecientes niveles de dotaciones. En conjunto, existe un elevado consenso entre las principales instituciones y autoridades financieras y políticas internacionales en la necesidad de proceder a la reestructuración del sistema financiero, de sus reglas de juego y de su arquitectura institucional, con el objetivo de evitar futuros colapsos similares a los vividos en los últimos tiempos.

Los fallos en el sistema de supervisión financiera puestos de manifiesto con la crisis, tanto de carácter específico como en general, el retraso de los sistemas de supervisión nacional que regulan actuaciones en muchos casos transfronterizas, han hecho que la Comisión Europea proponga un conjunto de ambiciosas reformas sobre la arquitectura financiera europea, al tiempo que algunos países de la UE han iniciado ya reformas relativas a los sistemas de supervisión dentro de sus ámbitos competenciales de actuación. La falta de sincronía y la diversidad de enfoques podrían poner en tela de juicio el éxito de tales reformas.

Es en este contexto de reformas en el que a nivel comunitario se crea una nueva estructura de supervisión. Así, la Comisión Europea propone un nuevo esquema de reordenación de la arquitectura financiera europea, tratando de abordar el control de riesgos (creación del European Systemic Risk Board) y de las actividades transfronterizas, al tiempo que en España se crea el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) para facilitar el proceso de redimensionamiento del sistema financiero. Al propio tiempo, se ha avanzado en la creación de la Autoridad Bancaria Europea, la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación y la Autoridad Europea de Valores y Mercados.

Ante la falta de sincronía en la actuación de algunos países europeos, existe un consenso básico en orientar las reformas hacia un mayor control y mejores sistemas de supervisión. Se precisa aumentar las exigencias de capital, especialmente en tiempos de bonanza económica, así como potenciar las reglas de control de la liquidez. El consenso se extiende a la necesidad de establecer regímenes especiales para las instituciones que comporten riesgo sistémico, es decir sean demasiado grandes (too big to fail) en términos relativos al mercado en el que actúan.

Al hilo de las medidas de estímulo aplicadas por la autoridad monetaria que se plasman, entre otros, en sucesivos recortes del tipo oficial del dinero (enero, marzo abril y mayo), el Euribor sufre una brusca corrección, hasta situarlo en el 1,24%, nivel con el que cerraría el ejercicio. Así el tipo a tres meses pasa del 3,29% al 0,71% (recorte de 258 pb diciembre 2009 sobre diciembre anterior) y el tipo a un año pasa de 3,45 al 1,24% (reducción de 221pb en idéntico periodo). Análogos movimientos de reducción generalizada de tipos de interés se observan en Estados Unidos, Japón, Reino Unido,…

En paralelo, el mercado de deuda pública que ha registrado elevados volúmenes de bonos para hacer frente a los crecientes déficits públicos de los países desarrollados, se ha comportado de forma estable. Pese a ello se observa una creciente volatilidad de los mercados de deuda pública a finales de año, de modo que los mercados solicitan primas de riesgo crecientes a aquellos títulos emitidos por economías con importantes desequilibrios en sus cuentas públicas. Ello se traduce en aumentos importantes en los diferenciales de tipos respecto al bono alemán a 10 años, tras un proceso de convergencia y normalización, situándose para el caso español en torno a 60 puntos básicos al cierre del año. El tipo de cambio del dólar respecto al euro se ha mantenido bastante estable en el entorno del 1,5%.

A lo largo del presente ejercicio, los depósitos de otros sectores residentes (OSR) en las entidades de crédito españolas ascienden a 1,19 billones de euros, el aumento absoluto habido ha sido de 36.677 millones de euros, es decir un 3,2%.

En el mismo periodo, el patrimonio gestionado en vehículos de inversión colectiva en España ha descendido en términos brutos un 3,7%, equivalente a 6.500 millones de euros menos que el cierre del ejercicio precedente. El saldo total asciende a 169.900 millones de euros. En términos de valoración el neto de las suscripciones y reembolsos de los ahorradores, se contrae de forma más acusada en un 8,6%.

En lo referente a la actividad de Inversión crediticia destinada a OSR, el saldo final en el ejercicio asciende a 1,84 billones de euros, que comparados con los 1,86 billones del cierre anterior suponen una reducción de 6.552 millones de euros, es decir un -0,35%. Por su parte la financiación concedida con garantía real asciende a 1,11 billones de euros, tras aumentar un 0,64% y 7.055 millones de euros, de los que los respaldados con garantía hipotecaria ascienden a 1,07 billones de euros (+0,98% y 10.450 millones de euros).

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