En momentos tan convulsos como los actuales donde a través de la concatenación de normas legales se está procediendo a la transformación profunda del sistema financiero y a la reforma del marco jurídico de las Cajas de Ahorros, los elementos ligados a la perspectiva social como la Obra social, pueden quedar también en entredicho como parte inherente a estas instituciones.
Al igual que los dividendos de los accionistas, propietarios últimos de las sociedades anónimas o el retorno cooperativo a favor de los socios cooperativistas de las cooperativas de crédito, la orientación social de la Cajas de Ahorros se materializa en la obra social. La financiación de estas actividades sociales procede en su totalidad o su mayor parte de las aportaciones obligatorias que respondiendo al marco legal han de hacer las Cajas de Ahorros a finales de cada ejercicio, una vez de haber liquidado los correspondientes impuestos sobre los beneficios.
Un rasgo de especial significación que diferencia a esta actividad de la Obra social es que sus beneficios son extensibles al conjunto de la ciudadanía sin exclusión y por tanto dan cuerpo a la clara vocación y orientación social de sus promotoras. Estas actividades abarcan además un amplio espectro de iniciativas y ámbitos, que van desde la educación y cultura a la asistencia social y sanitaria pasando por el apoyo a iniciativas en pro del patrimonio histórico y cultural de la zona de origen de las mismas.
En contra de lo que comúnmente se cree, esta vocación social de las Cajas de Ahorros es perfectamente compatible con el principio de competencia al que también están sometidas estas entidades en su quehacer diario como intermediadoras financieras y prestadoras de servicios a favor de la cliente. De tal modo que a la hora de pugnar por la pervivencia futura y de ganar en eficacia y eficiencia cara a mantener la posición competitiva alcanzada por cada una de ellas, una Caja de Ahorros comparte objetivos de maximización de beneficios con el resto de entidades, diferenciándose por el contrario en los criterios a seguir a la hora de proceder a su distribución, revertiendo en lo público a través de los correspondientes impuestos tal y como lo hacen las demás, siendo la orientación de sus esfuerzo al mantenimiento de las actividades sociales su elemento distinto por antonomasia.
La actividad social desarrollada por el conjunto de las Cajas de Ahorros a Federación es una plasmación de su compromiso con el desarrollo territorial y con el arraigo en el empuje de actividades llevadas a cabo en el mismo. Esta importante actividad se despliega baja la forma de tres líneas de actuación: la Obra Social Propia ; la Obra Social en Colaboración y la Obra Social Ajena. La primera se refiere a las acciones llevadas directamente por la propia caja de ahorros; la segunda incluye la coparticipación de entidades o instituciones ajenos a la propia entidad y finalmente la tercera modalidad se materializa en aportaciones dinerarias para el apoyo a acciones de índole social desarrolladas por otras instituciones.
Es importante señalar que la modalidad de Obra Social Propia es la de mayor importancia tanto cuantitativa como cualitativa, sin menoscabo de las otras dos opciones.
El Fondo de Obra Social de las Cajas de Ahorros Vasco-Navarras supone en 2010 un valor de 450,4 millones de euros. La aportación realizada a la Obra Social en el ejercicio en 2010 por las Cajas de Ahorros Vasco-Navarras ha sido 188,6 millones de euros, cifra un -11,7% a la del ejercicio anterior (213,0 millones de euros). Pese a la delicada coyuntura económica y financiera, la aportación a la Obra social ha disminuido en menor proporción que los resultados de las entidades, lo que testimonia el compromiso social con su entorno. Las aportaciones realizadas a Inmovilizado suponen un 8% del total y se han reducido un -70,2%. Aumentan de forma importante las aportaciones destinadas a soportar los gastos de Mantenimiento (9%), estos gastos suponen el 91,2% del total.
Contemplando la aportación de las Cajas de Ahorros Vasco-Navarras a la Obra Social en relación al número de habitantes agregado de ambos territorios (CAE y Navarra), puede decirse que el "dividendo social" para todas y cada una de las personas que viven en esto ámbitos, la contribución de las Cajas de Ahorros de la Federación asciende a 66,9 euros por persona, reiterando lo expuesto en términos de beneficio generalizado y no excluyente para toda población.
Desde el punto de vista estructural la distribución de los recursos aportados por áreas sociales difiere poco respecto a la anterior. Así, el área de Asistencia Social y Sanitaria es destino preferente (116,2 millones de euros) y relativa (48,4%) de los recursos destinados por las Cajas de Ahorros a su actividad social. Le sigue las aportaciones destinadas a Cultura y Tiempo Libre con 77,3 millones de euros, que representan un 32,6% del total. El tercer destino por orden de importancia lo constituye las actividades de Educación e Investigación que acogen 31,4 millones de euros (13,1%) y, por último el mantenimiento y promoción del Patrimonio Histórico-Artístico y Natural, con 14,9 millones de euros, es decir un 6,2% del total.
En cuanto a tipología de obras desarrolladas hay una contracción en todas las modalidades, así las Obras en Colaboración (-23,8%) hasta alcanzar los 65,3 millones de euros. Dentro de ésta, se contraen especialmente las inversiones en Inmovilizado (-94,8%) que alcanzan los 1,2 millones de euros, frente al leve aumento de los gastos de mantenimiento (2,5%) que ascienden a 64,1 millones de euros. En cuanto a la Obra Propia, se contrae un -3,5%. Alcanzando los 123,3 millones de euros. Dentro de ella, la inversión en inmovilizado con 15,4 millones de euros cae un -52,7%; los gastos ascienden a 107,8 millones de euros tras aumentar un 13,3%.
Las actividades de Obra Social de las Cajas de Ahorros Vasco - Navarras han ascendido a 751 personas, reduciéndose 15 personas.
