La vinculación al territorio, la apuesta por el desarrollo
económico y social del mismo junto al carácter social
distinguen a las Cajas de Ahorros y se mantiene vigente
desde su propia fundación. Ello se refleja en la práctica en
su actuación a la hora de repartir los beneficios generados
por la actividad ordinaria de intermediación y prestación de
servicios. Es decir que además de las correspondientes
dotaciones para la constitución de reservas tendentes a
robustecer la capitalización y solvencia de las mismas, una
parte de sus beneficios revierte a la sociedad a través de la
denominada obra social.
En 2009 las Cajas de Ahorros Vasco – Navarras han aportado 213,5 millones de euros a Obra Social, cifra que representa un 38% de su beneficio neto.
Las Cajas de Ahorros se caracterizan y distinguen del resto de entidades financieras por su elevada vinculación al territorio. Ello se traduce en una marcada vocación social y en una apuesta por el desarrollo económico y social del ámbito territorial en el que llevan a cabo su actividad, a través del desarrollo de las personas y economía de las áreas geográficas de actuación. Tan es así que la orientación social de las mismas es uno de los rasgos distintivos de este grupo de entidades que tiene su origen en la propia fundación de las mismas.
Esta vocación social tiene su reflejo práctico en su actuación a la hora de repartir los beneficios generados por la actividad ordinaria de intermediación y prestación de servicios. Es decir, que además de las correspondientes dotaciones para la constitución de reservas tendentes a robustecer la capitalización y solvencia de las mismas, una parte de sus beneficios revierte a la sociedad a través de la denominada obra social. Son múltiples las formas de materialización de esta vocación habidas a lo largo del tiempo, y todas ellas tienen en rasgo común de tratar de satisfacer las necesidades de los ciudadanos en los diversos ámbitos abordados.
Con el paso del tiempo, las necesidades de la sociedad han ido cambiando, transformándose y cabe decir que la Obra social de las cajas de ahorros ha seguido también su propio camino de transformación paralelo, tratando de adecuarse a las necesidades de la sociedad en que desarrollan su actividad, mediante una reestructuración de las áreas de interés preferente.
En tiempos más recientes, con la puesta en valor de la responsabilidad social corporativa por parte de las entidades financieras, no se hace sino reconocer la labor previamente desarrollada por las cajas de ahorros que desprovistas de ánimo de lucro, proveían servicios de diversa naturaleza a favor de amplias capas de población distribuidos bajo criterios de no exclusión.
En el caso de las Cajas de Ahorros de la Federación, la actividad social desplegada por todas y cada uno de sus integrantes es muy importante y se enmarca dentro de la filosofía de apoyo al territorio y a sus ciudadanos. Tres son las líneas de actuación fundamentales en que se materializa la Obra Social: la Obra Social Propia que comprende aquellas iniciativas y actividades impulsadas directamente por la propia Caja de Ahorros; la Obra Social en Colaboración, donde el esfuerzo es compartido con otras instituciones público-privadas en la promoción de actividades sociales y finalmente, la Obra Social Ajena, donde las Cajas de Ahorros contribuyen con la aportación de recursos, sin tomar parte en la gestión de los mismos, aspecto éste a cargo de promotores ajenos a la entidad financiera propiamente dicha.
La evolución habida en los últimos años, nos orienta hacia un mayor peso específico de las actividades inscritas bajo la modalidad de Obra Social Propia, que se ha convertido en el principal formato bajo el cual se desarrolla la actividad social y se materializa la responsabilidad social corporativa.
El Fondo de Obra Social de las Cajas de Ahorros Vasco-Navarras alcanzó un valor de 342,8 millones de euros al cierre de 2009. Además durante este ejercicio las entidades miembro de esta Federación han aportado recursos a Obra Social por valor de 213,5 millones de euros. En una coyuntura contractiva como la actual, mantener una cifra prácticamente similar a la del ejercicio precedente (214 millones de euros), da una idea de la clara vocación de priorizar las actividades de Obra social por parte de las Cajas de Ahorros de la Federación.
Si consideramos la aportación de las Cajas de Ahorros Vasco-Navarras a la Obra Social en términos relativos al PIB conjunto de la CAE y Navarra, obtenemos que el esfuerzo y el compromiso sigue creciendo de forma sostenida, alcanzado en 2009 el 3,25 por mil, marcando un nuevo máximo en la última década.
Otra forma alternativa de constatar el compromiso con la Obra social puede hacerse teniendo en cuenta la población de los territorios beneficiaria de los esfuerzos en Obra social acometidos por estas entidades. Si tomamos los datos de estimación para cada territorio publicados por el INE, tenemos que el equivalente al “dividendo social” aportada a cada habitante de la CAE y Navarra asciende a 78,2 euros, ligeramente por encima del correspondiente al ejercicio anterior.
Una vez más, también desde la perspectiva de la aportación por habitante, las Cajas de Ahorros de la Federación dejan patente su compromiso social mediante la contribución a la generación de riqueza del territorio y mediante las imputaciones por persona habitante en su zona de origen.
Atendiendo a la tipología de actividades en las que se materializan los recursos destinados a la Obra Social, tenemos que las laboras de Asistencia social y sanitaria constituyen el principal destino con 135 millones de euros (+1,8%), es decir el 48,9% del total. Le siguen por orden de importancia las orientadas a actividades culturales a las que se ha destinado 76,3 millones de euros (+14%), lo que supone el 27,6% del total. El área de Educación e investigación es también objeto de atención importante, y a esta finalidad se han destinado 49,3 millones de euros (+19%) es decir un 17,9% del conjunto de recursos. Finalmente, aunque no por ello menos importante, se hallan las actividades relativas al Patrimonio histórico y natural, con 15,4 millones de euros orientados a esta finalidad (-15%), lo cual supone casi el 6% del total.
Por otro lado, atendiendo al capital humano preciso para llevar a cabo la vocación social, las Cajas de Ahorros Vasco- Navarras emplean a 645 personas contratadas en su plantilla fija, a los que hay que añadir 146 empleados eventuales más, de suerte que el total de personas vinculadas de manera permanente o puntualmente a la acción de Obra social se eleva a 791.
